Mercedes-Benz CLK 230 K Cabrio Avantgarde Aut. · 193 CV (1997-2001)

1996
Gasolina
RWD
Automático 5v
Mercedes-Benz Clase CLK - Vista 1
Mercedes-Benz Clase CLK - Vista 2
Mercedes-Benz Clase CLK - Vista 3
Mercedes-Benz Clase CLK - Vista 4

Especificaciones y análisis del Mercedes-Benz Clase CLK

Potencia

193CV

Par

280Nm

Consumo

-l/100

Emisiones

-g/km

0-100 km/h

9.2s

Vel. Máx.

228km/h

Peso

1625kg

Precio

49,380

Resumen técnico

Combustible

Gasolina

Transmisión

Automático 5v

Tracción

RWD

Plazas

4 / 2 puertas

Maletero

350 L

Depósito

62 L

Potencia

142 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima193 CV / 142 kW
Par máximo280 Nm
Tipo de combustibleGasolina
TransmisiónAutomático 5v

Capacidades

Depósito62 L
Maletero350 L

Análisis detallado del Mercedes-Benz CLK 230 K Cabrio Avantgarde Aut. · 193 CV (1997-2001)

Descripción general

El Mercedes-Benz CLK 230 K Cabrio Avantgarde Aut. de 1996 es una joya atemporal que combina la elegancia clásica de Mercedes con la emoción de la conducción a cielo abierto. Este modelo, con su motor de 193 CV y transmisión automática, promete una experiencia de lujo y rendimiento que pocos vehículos de su época pueden igualar. Es un coche que invita a disfrutar de cada trayecto, sintiendo el viento y el sol, con la sofisticación que solo Mercedes-Benz sabe ofrecer.

Experiencia de conducción

Conducir el CLK 230 K Cabrio es una experiencia que evoca libertad y placer. Su motor de 2.3 litros con compresor entrega 193 CV, lo que se traduce en una aceleración suave pero contundente, alcanzando los 100 km/h en 9.2 segundos y una velocidad máxima de 228 km/h. La transmisión automática de 5 velocidades gestiona la potencia con una fluidez que hace cada cambio imperceptible, contribuyendo a una conducción relajada y placentera. La suspensión, aunque no es la más deportiva, ofrece un equilibrio perfecto entre confort y estabilidad, absorbiendo las irregularidades del camino con maestría. Al descapotar, el sonido del motor se vuelve más presente, y la conexión con el entorno se intensifica, transformando cada viaje en una pequeña aventura. Es un coche para disfrutar sin prisas, saboreando cada kilómetro.

Diseño y estética

El diseño del Mercedes-Benz CLK Cabrio de 1996 es un testimonio de la elegancia y la sobriedad alemana. Sus líneas fluidas y proporciones equilibradas le otorgan una presencia distinguida, tanto con la capota puesta como plegada. Los faros dobles, característicos de la época, le confieren una mirada inconfundible. La versión Avantgarde añade un toque de deportividad sutil, con detalles que realzan su atractivo sin caer en estridencias. El interior, con capacidad para cuatro ocupantes, es un derroche de materiales de alta calidad y un diseño ergonómico que prioriza el confort. Los asientos de cuero, los acabados en madera o aluminio y la disposición intuitiva de los controles crean un ambiente acogedor y lujoso. Es un coche que envejece con gracia, manteniendo su atractivo estético a lo largo de los años.

Tecnología y características

Aunque es un coche de finales de los 90, el CLK 230 K Cabrio incorpora tecnología avanzada para su tiempo. Su motor de 2.3 litros con compresor e intercooler es un ejemplo de ingeniería que busca la eficiencia y el rendimiento. La inyección indirecta y las 4 válvulas por cilindro optimizan la combustión, mientras que la transmisión automática de 5 velocidades ofrece una experiencia de conducción refinada. En cuanto a seguridad, cuenta con frenos de disco ventilados delanteros y discos traseros, así como estabilizadores en ambos ejes para una mayor estabilidad. Aunque carece de las ayudas a la conducción modernas, su equipamiento de serie incluye elementos que garantizan un viaje seguro y confortable, como el sistema de dirección asistida y los neumáticos de tamaño adecuado para un agarre óptimo.

Competencia

En su época, el Mercedes-Benz CLK 230 K Cabrio competía con modelos de prestigio como el BMW Serie 3 Cabrio (E36), el Audi A4 Cabrio o incluso el Saab 9-3 Cabrio. Frente a ellos, el CLK destacaba por su mayor enfoque en el lujo y el confort, ofreciendo una experiencia de conducción más relajada y sofisticada. Mientras que el BMW podía ser percibido como más deportivo, el Mercedes ofrecía una calidad de rodadura superior y un interior más suntuoso. Su motor con compresor le daba una personalidad única, diferenciándolo de los motores atmosféricos de sus rivales.

Conclusión

El Mercedes-Benz CLK 230 K Cabrio Avantgarde Aut. es más que un coche; es una declaración de estilo y una invitación a disfrutar de la vida. Su combinación de diseño atemporal, un motor potente y refinado, y un interior lujoso lo convierten en un clásico moderno. Es el coche perfecto para aquellos que buscan un descapotable elegante y cómodo, capaz de ofrecer emociones sin renunciar a la sofisticación. Un vehículo que, a pesar de los años, sigue cautivando y prometiendo momentos inolvidables al volante.