Mercedes-Benz CLK 200 K Cabrio Aut. · 163 CV (2001-2003)

1996
Gasolina
RWD
Automático 5v
Mercedes-Benz Clase CLK - Vista 1
Mercedes-Benz Clase CLK - Vista 2
Mercedes-Benz Clase CLK - Vista 3
Mercedes-Benz Clase CLK - Vista 4

Especificaciones y análisis del Mercedes-Benz Clase CLK

Potencia

163CV

Par

230Nm

Consumo

9.4l/100

Emisiones

-g/km

0-100 km/h

10.4s

Vel. Máx.

215km/h

Peso

1615kg

Precio

47,552

Resumen técnico

Combustible

Gasolina

Transmisión

Automático 5v

Tracción

RWD

Plazas

4 / 2 puertas

Maletero

350 L

Depósito

62 L

Potencia

120 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima163 CV / 120 kW
Par máximo230 Nm
Tipo de combustibleGasolina
TransmisiónAutomático 5v

Capacidades

Depósito62 L
Maletero350 L

Análisis detallado del Mercedes-Benz CLK 200 K Cabrio Aut. · 163 CV (2001-2003)

Descripción general

El Mercedes-Benz CLK 200 K Cabrio Aut. de 1996 es una joya atemporal que combina la elegancia clásica de Mercedes con la libertad de un descapotable. Este modelo, con su motor de gasolina de 163 CV y transmisión automática, ofrecía una experiencia de conducción sofisticada y relajada, ideal para quienes buscaban disfrutar del camino con estilo y confort. Su diseño, aunque arraigado en la estética de finales de los 90, mantiene una presencia distinguida que aún hoy atrae miradas.

Experiencia de conducción

Conducir el CLK 200 K Cabrio es una experiencia que evoca una mezcla de serenidad y placer. La suavidad de su motor de cuatro cilindros, asistido por un compresor, entrega una potencia lineal y suficiente para un crucero placentero. La transmisión automática de 5 velocidades contribuye a una marcha sin sobresaltos, mientras que la suspensión, orientada al confort, filtra las irregularidades del asfalto. Al descapotar, el viento en el cabello y el sonido del motor se fusionan para crear una sensación de libertad inigualable, haciendo de cada viaje una pequeña aventura. No es un coche de carreras, sino un compañero fiel para disfrutar de la carretera sin prisas.

Diseño y estética

El diseño del Mercedes-Benz CLK Cabrio de 1996 es un testimonio de la elegancia sobria y atemporal de la marca. Sus líneas fluidas y proporciones equilibradas le otorgan una silueta distintiva, tanto con la capota puesta como plegada. Los faros dobles redondos, característicos de la época, le confieren una mirada amable pero decidida. El interior, con sus materiales de alta calidad y su disposición ergonómica, refleja el lujo discreto y la funcionalidad que se espera de un Mercedes. Es un coche que, a pesar de los años, sigue proyectando una imagen de distinción y buen gusto.

Tecnología y características

Aunque el CLK 200 K Cabrio Aut. de 1996 no cuenta con las innovaciones digitales de los vehículos modernos, su tecnología mecánica era avanzada para su tiempo. El motor de 1998 cc con compresor y intercooler ofrecía una combinación eficiente de potencia y respuesta. La inyección indirecta y la culata de aluminio eran características de ingeniería robusta. La transmisión automática de 5 velocidades, unida a la tracción trasera, proporcionaba una experiencia de conducción refinada. En cuanto a la seguridad, incorporaba elementos como los frenos de disco ventilados delanteros y los discos traseros, junto con una dirección de recirculación de bolas que ofrecía una sensación de control sólida.

Competencia

En su época, el Mercedes-Benz CLK 200 K Cabrio Aut. se enfrentaba a rivales de peso en el segmento de los descapotables de lujo. Competidores como el BMW Serie 3 Cabrio (E36), el Audi A4 Cabrio o incluso el Saab 9-3 Cabrio ofrecían alternativas con diferentes enfoques en cuanto a deportividad y confort. El CLK se distinguía por su énfasis en la elegancia, la calidad de construcción y la experiencia de conducción relajada, posicionándose como una opción más orientada al lujo y al placer de crucero que a la agilidad deportiva pura.

Conclusión

El Mercedes-Benz CLK 200 K Cabrio Aut. de 1996 es más que un simple coche; es una declaración de estilo y una invitación a disfrutar de la vida. Su combinación de diseño clásico, confort de marcha y la libertad que ofrece un descapotable lo convierten en un vehículo con un encanto perdurable. Es una elección perfecta para aquellos que valoran la elegancia atemporal y una experiencia de conducción placentera, sin la necesidad de las prestaciones más extremas. Un coche que, sin duda, deja una huella emocional en quien lo conduce.