Mercedes-Benz CLK 200 K Cabrio Aut. · 163 CV (2003-2005)

2003
Gasolina
RWD
Automático 5v
Mercedes-Benz Clase CLK - Vista 1
Mercedes-Benz Clase CLK - Vista 2
Mercedes-Benz Clase CLK - Vista 3
Mercedes-Benz Clase CLK - Vista 4

Especificaciones y análisis del Mercedes-Benz Clase CLK

Potencia

163CV

Par

240Nm

Consumo

8.9l/100

Emisiones

-g/km

0-100 km/h

10.5s

Vel. Máx.

223km/h

Peso

1665kg

Precio

49,827

Resumen técnico

Combustible

Gasolina

Transmisión

Automático 5v

Tracción

RWD

Plazas

4 / 2 puertas

Maletero

390 L

Depósito

62 L

Potencia

120 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima163 CV / 120 kW
Par máximo240 Nm
Tipo de combustibleGasolina
TransmisiónAutomático 5v

Capacidades

Depósito62 L
Maletero390 L

Análisis detallado del Mercedes-Benz CLK 200 K Cabrio Aut. · 163 CV (2003-2005)

Descripción general

El Mercedes-Benz CLK 200 K Cabrio Aut. de 2003 es una joya automotriz que combina la elegancia atemporal de Mercedes con la libertad de un descapotable. Este modelo, con su motor de gasolina de 163 CV y transmisión automática de 5 velocidades, promete una experiencia de conducción suave y placentera, ideal para quienes buscan disfrutar del camino con estilo y confort. Su diseño clásico y sus prestaciones lo convierten en un vehículo deseable para los amantes de los cabrios.

Experiencia de conducción

Conducir el CLK 200 K Cabrio es una experiencia que evoca sensaciones de libertad y sofisticación. El motor de 163 CV, aunque no es el más potente de la gama, ofrece una respuesta adecuada para un crucero relajado, permitiendo disfrutar del paisaje con el viento en el cabello. La transmisión automática de 5 velocidades asegura transiciones suaves, haciendo que cada viaje sea un placer. La suspensión, tipo McPherson delante y paralelogramo deformable detrás, proporciona un equilibrio entre confort y estabilidad, absorbiendo las irregularidades del terreno con aplomo. Es un coche para saborear cada kilómetro, no para buscar récords de velocidad.

Diseño y estética

El diseño del Mercedes-Benz CLK Cabrio de 2003 es un testimonio de la elegancia clásica de la marca. Sus líneas fluidas y proporciones equilibradas le otorgan una presencia distinguida, tanto con la capota puesta como plegada. Los faros dobles característicos de la época y la parrilla frontal con la estrella de Mercedes-Benz dominan la parte delantera, mientras que la zaga se remata con un estilo sobrio y refinado. Es un coche que, a pesar de los años, sigue atrayendo miradas y manteniendo su atractivo estético, un verdadero clásico moderno.

Tecnología y características

En el corazón del CLK 200 K Cabrio encontramos un motor de gasolina de 1.796 cc con cuatro cilindros, inyección indirecta, compresor e intercooler, que entrega 163 CV a 5.500 rpm y un par motor de 240 Nm a 3.000 rpm. La transmisión es automática de 5 velocidades con convertidor de par, enviando la potencia a las ruedas traseras. Aunque no cuenta con las últimas innovaciones de la actualidad, su tecnología mecánica es robusta y probada, ofreciendo un rendimiento fiable. Los frenos de disco ventilados delanteros y discos traseros, junto con una dirección de cremallera, garantizan un control adecuado y una experiencia de conducción segura.

Competencia

En su segmento y época, el Mercedes-Benz CLK 200 K Cabrio se enfrentaba a competidores de la talla del BMW Serie 3 Cabrio y el Audi A4 Cabrio. Mientras que el BMW ofrecía una experiencia de conducción más deportiva, el Audi destacaba por su tracción quattro y su diseño más conservador. El CLK se posicionaba como la opción más equilibrada, ofreciendo un mayor énfasis en el confort, la elegancia y la suavidad de marcha, manteniendo la reputación de lujo y calidad de Mercedes-Benz.

Conclusión

El Mercedes-Benz CLK 200 K Cabrio Aut. de 2003 es más que un coche; es una declaración de estilo y una invitación a disfrutar de la vida al aire libre. Su combinación de diseño atemporal, confort de marcha y un motor fiable lo convierten en una opción atractiva para quienes buscan un descapotable con carácter y la distinción de la marca de la estrella. Es un vehículo que, a pesar del paso del tiempo, sigue ofreciendo una experiencia de conducción gratificante y un encanto innegable.