Mercedes-Benz CLK 230 K Elegance · 193 CV (2000-2001)

1996
Gasolina
RWD
Manual 5v
Mercedes-Benz Clase CLK - Vista 1
Mercedes-Benz Clase CLK - Vista 2
Mercedes-Benz Clase CLK - Vista 3
Mercedes-Benz Clase CLK - Vista 4

Especificaciones y análisis del Mercedes-Benz Clase CLK

Potencia

193CV

Par

280Nm

Consumo

9.8l/100

Emisiones

-g/km

0-100 km/h

8.4s

Vel. Máx.

234km/h

Peso

1425kg

Precio

40,869

Resumen técnico

Combustible

Gasolina

Transmisión

Manual 5v

Tracción

RWD

Plazas

4 / 2 puertas

Maletero

420 L

Depósito

62 L

Potencia

142 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima193 CV / 142 kW
Par máximo280 Nm
Tipo de combustibleGasolina
TransmisiónManual 5v

Capacidades

Depósito62 L
Maletero420 L

Análisis detallado del Mercedes-Benz CLK 230 K Elegance · 193 CV (2000-2001)

Descripción general

El Mercedes-Benz CLK 230 K Elegance de 1996 es un coupé que encarna la elegancia y el rendimiento de la marca alemana en su máxima expresión. Con su motor de gasolina de 2.3 litros y 193 CV, este vehículo promete una experiencia de conducción emocionante y sofisticada, ideal para quienes buscan distinción y potencia en un mismo paquete. Su diseño atemporal y su ingeniería robusta lo convierten en un clásico instantáneo, un coche que no solo te lleva de un lugar a otro, sino que te hace disfrutar cada kilómetro del viaje.

Experiencia de conducción

Al volante del CLK 230 K, la sensación es de control absoluto y refinamiento. El motor de 193 CV responde con inmediatez, ofreciendo una aceleración de 0 a 100 km/h en 8.4 segundos y una velocidad máxima de 234 km/h. La transmisión manual de 5 velocidades permite una conexión directa con la mecánica, haciendo que cada cambio sea preciso y gratificante. La suspensión, aunque firme, absorbe las irregularidades del camino con una suavidad que solo Mercedes-Benz puede ofrecer, garantizando un confort excepcional incluso en viajes largos. Es un coche que te invita a devorar kilómetros, sintiendo la carretera bajo tus pies y el viento en tu rostro, una verdadera sinfonía de potencia y lujo.

Diseño y estética

El diseño del Mercedes-Benz CLK 230 K Elegance es una obra de arte atemporal. Sus líneas fluidas y elegantes, combinadas con una silueta coupé, le otorgan una presencia imponente y sofisticada. Los faros dobles, característicos de la época, le confieren una mirada distintiva, mientras que la parrilla frontal con la estrella de Mercedes-Benz en el centro proclama su linaje. El interior, con sus acabados de alta calidad y su diseño ergonómico, es un santuario de confort y lujo. Cada detalle, desde los asientos de cuero hasta los apliques de madera, ha sido cuidadosamente seleccionado para crear un ambiente de exclusividad y bienestar. Es un coche que, incluso hoy, sigue girando cabezas y despertando admiración.

Tecnología y características

A pesar de ser un modelo de 1996, el CLK 230 K Elegance incorporaba tecnología avanzada para su época. Su motor de 2.3 litros con compresor e intercooler, junto con la inyección indirecta, garantizaba un rendimiento óptimo y una eficiencia sorprendente para un coche de su categoría. La tracción trasera y la dirección asistida proporcionaban una experiencia de conducción dinámica y segura. En cuanto a la seguridad, contaba con frenos de disco ventilados en la parte delantera y discos en la parte trasera, así como estabilizadores en ambos ejes, lo que aseguraba una excelente capacidad de frenado y una estabilidad impecable en cualquier situación. Era un coche que combinaba la potencia bruta con la inteligencia tecnológica, ofreciendo lo mejor de ambos mundos.

Competencia

En su época, el Mercedes-Benz CLK 230 K Elegance se enfrentaba a rivales de la talla del BMW Serie 3 Coupé y el Audi A4 Coupé. Sin embargo, el CLK se distinguía por su enfoque en el lujo y la comodidad, ofreciendo una experiencia de conducción más refinada y menos deportiva que sus competidores bávaros. Su diseño elegante y su interior suntuoso lo posicionaban como una opción más exclusiva y sofisticada, ideal para aquellos que buscaban un coupé con un toque de distinción y un rendimiento excepcional. Era un coche que no solo competía, sino que marcaba su propio camino en el segmento de los coupés de lujo.

Conclusión

El Mercedes-Benz CLK 230 K Elegance de 1996 es mucho más que un simple coche; es una declaración de estilo y una oda a la ingeniería alemana. Su combinación de diseño atemporal, rendimiento emocionante y lujo inigualable lo convierte en un clásico que sigue siendo relevante hoy en día. Es un coche para aquellos que aprecian la calidad, la elegancia y la emoción de conducir un verdadero Mercedes-Benz. Si buscas un coupé que te haga sentir especial cada vez que te pones al volante, el CLK 230 K Elegance es, sin duda, una elección acertada, un coche que te enamorará con cada detalle y cada kilómetro recorrido.