Mercedes-Benz E 55 AMG Familiar Avantgarde · 354 CV (2000-2001)

1998
Gasolina
RWD
Automático 5v
Mercedes-Benz Clase E - Vista 1
Mercedes-Benz Clase E - Vista 2
Mercedes-Benz Clase E - Vista 3
Mercedes-Benz Clase E - Vista 4

Especificaciones y análisis del Mercedes-Benz Clase E

Potencia

354CV

Par

530Nm

Consumo

12.6l/100

Emisiones

-g/km

0-100 km/h

5.9s

Vel. Máx.

250km/h

Peso

1810kg

Precio

92,856

Resumen técnico

Combustible

Gasolina

Transmisión

Automático 5v

Tracción

RWD

Plazas

5 / 5 puertas

Maletero

600 L

Depósito

70 L

Potencia

260 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima354 CV / 260 kW
Par máximo530 Nm
Tipo de combustibleGasolina
TransmisiónAutomático 5v

Capacidades

Depósito70 L
Maletero600 L

Análisis detallado del Mercedes-Benz E 55 AMG Familiar Avantgarde · 354 CV (2000-2001)

Descripción general

El Mercedes-Benz Clase E 55 AMG Familiar Avantgarde de 1998 es una joya automotriz que combina la elegancia de un familiar con la potencia desbordante de AMG. Este vehículo, con su motor V8 de 5.4 litros y 354 CV, no es solo un coche, es una declaración de intenciones. Su precio de 92.856 € en su momento lo posicionaba como un objeto de deseo para aquellos que buscaban lo mejor de ambos mundos: espacio y rendimiento.

Experiencia de conducción

Conducir el E 55 AMG Familiar es una experiencia que te envuelve. El rugido del motor V8 al arrancar es una sinfonía para los amantes de la gasolina, y la aceleración de 0 a 100 km/h en solo 5.9 segundos te pega al asiento con una fuerza sorprendente. A pesar de su tamaño y peso de 1810 kg, se siente ágil y plantado en la carretera, transmitiendo una seguridad y confianza inigualables. La dirección precisa y los frenos de disco ventilados de 334 mm delante y 300 mm detrás garantizan un control absoluto, incluso en las situaciones más exigentes. Es un coche que te invita a devorar kilómetros, ya sea en un viaje familiar o en una escapada deportiva, siempre con una sonrisa en la cara.

Diseño y estética

El diseño del Mercedes-Benz Clase E Familiar de 1998, en su versión AMG, es una mezcla perfecta de sobriedad y deportividad. Las líneas clásicas y elegantes de la carrocería familiar se ven realzadas por los detalles sutiles pero contundentes de AMG, como las llantas de 18 pulgadas con neumáticos 235/40 R18 delante y 265/35 R18 detrás, que le otorgan una postura imponente. Su silueta atemporal sigue siendo atractiva hoy en día, demostrando que el buen diseño perdura. El interior, con sus 5 plazas y un maletero de 600 litros, ofrece un espacio generoso y un ambiente de lujo discreto, típico de Mercedes-Benz.

Tecnología y características

Bajo el capó, el E 55 AMG esconde un motor V8 de 5439 cc, con 3 válvulas por cilindro y una relación de compresión de 10.5. Este propulsor, fabricado en aluminio tanto en el bloque como en la culata, entrega 354 CV a 5500 rpm y un par motor de 530 Nm a 3000 rpm. La inyección indirecta de gasolina asegura una respuesta contundente. La transmisión automática de 5 velocidades, que envía la potencia a las ruedas traseras, es suave y eficiente, permitiendo una conducción relajada o deportiva según se desee. Aunque carece de las ayudas electrónicas modernas, su ingeniería mecánica es robusta y sofisticada para su época, ofreciendo una experiencia de conducción pura y gratificante.

Competencia

En su época, el Mercedes-Benz E 55 AMG Familiar se enfrentaba a rivales de la talla del BMW M5 Touring y el Audi RS6 Avant. Cada uno ofrecía su propia interpretación de la berlina familiar de altas prestaciones, pero el Mercedes destacaba por su equilibrio entre lujo, confort y una potencia brutal, envuelto en una elegancia discreta que lo hacía único. Su consumo combinado de 12.6 l/100km era competitivo para su segmento y prestaciones.

Conclusión

El Mercedes-Benz Clase E 55 AMG Familiar Avantgarde de 1998 es más que un coche; es un icono. Representa la cúspide de la ingeniería alemana de finales de los 90, combinando la practicidad de un familiar con el alma de un deportivo de pura raza. Su potencia, su diseño atemporal y la calidad de su construcción lo convierten en un clásico instantáneo, un vehículo que sigue emocionando y cautivando a quienes tienen el privilegio de conducirlo. Es una máquina que te hace sentir especial, un verdadero lobo con piel de cordero que no deja indiferente a nadie.