Especificaciones y análisis del Mercedes-Benz Clase S
Potencia
306CV
Par
460Nm
Consumo
11.4l/100
Emisiones
-g/km
0-100 km/h
6.3s
Vel. Máx.
250km/h
Peso
1875kg
Precio
95,500€
Resumen técnico
Gasolina
Automático 7v
RWD
5 / 4 puertas
500 L
88 L
225 kW
Actual
Especificaciones técnicas
Motor
Capacidades
Análisis detallado del Mercedes-Benz S 500 · 306 CV (2004-2005)
Descripción general
El Mercedes-Benz S 500 de 2003 es la encarnación del lujo y la potencia, un sedán que no solo te transporta, sino que te envuelve en una experiencia de conducción sublime. Con su motor V8 de 4966 cc y 306 CV, este vehículo es una declaración de intenciones, un coche que te invita a devorar kilómetros con una elegancia y un confort inigualables. Su precio de 95.500 € en 2005 lo posicionaba como un referente en su segmento, un coche para aquellos que buscan lo mejor sin compromisos.
Experiencia de conducción
Al volante del S 500, la sensación es de dominio absoluto. El motor de gasolina, con su inyección indirecta y 460 Nm de par desde las 2700 rpm, responde con una suavidad y una contundencia que te pegan al asiento. La aceleración de 0 a 100 km/h en solo 6.3 segundos es impresionante para un coche de su tamaño y peso (1875 kg), y la velocidad máxima de 250 km/h, limitada electrónicamente, te recuerda que bajo el capó hay una bestia controlada. La transmisión automática de 7 velocidades es una delicia, cambiando de marcha de forma imperceptible, contribuyendo a una experiencia de conducción relajada y potente a la vez. A pesar de su tamaño, la dirección es precisa y la suspensión, con paralelogramo deformable en ambos ejes, absorbe las irregularidades del terreno con una maestría que solo Mercedes-Benz sabe ofrecer, brindando un confort de marcha excepcional.
Diseño y estética
El diseño del Mercedes-Benz S 500 de 2003 es atemporal, una silueta que irradia prestigio y sofisticación. Sus líneas fluidas y elegantes, con una longitud de 5043 mm y una anchura de 1855 mm, le confieren una presencia imponente en la carretera. Las cuatro puertas y los cinco asientos ofrecen una habitabilidad generosa, mientras que el maletero de 500 litros asegura espacio suficiente para cualquier viaje. Los detalles cromados y la calidad de los acabados interiores, aunque no se especifican en los datos, son característicos de la marca, creando un ambiente de lujo y confort que invita a disfrutar de cada trayecto.
Tecnología y características
En 2003, el S 500 ya incorporaba tecnología de vanguardia. Su motor V8 de aluminio, con 3 válvulas por cilindro, era un prodigio de la ingeniería, ofreciendo una combinación de potencia y eficiencia. La transmisión automática de 7 velocidades era una de las más avanzadas de su época, garantizando una entrega de potencia suave y eficiente. Aunque no se detallan los sistemas de asistencia al conductor, es de esperar que un coche de esta categoría y año contara con los últimos avances en seguridad y confort, como control de estabilidad, control de tracción y un sistema de frenos de disco ventilado en ambos ejes que garantizaba una detención segura y eficaz. El consumo combinado de 11.4 l/100km, aunque elevado para los estándares actuales, era razonable para un motor de esta cilindrada y potencia en su momento.
Competencia
En su época, el Mercedes-Benz S 500 competía directamente con otros sedanes de lujo de alta gama, como el BMW Serie 7, el Audi A8 y el Lexus LS. Cada uno ofrecía su propia interpretación del lujo y el rendimiento, pero el S 500 se destacaba por su equilibrio entre confort, potencia y una imagen de prestigio inconfundible. Su motor V8 y su transmisión automática de 7 velocidades le daban una ventaja en términos de suavidad y refinamiento frente a algunos de sus competidores.
Conclusión
El Mercedes-Benz S 500 de 2003 es más que un coche; es una experiencia. Representa la cúspide de la ingeniería y el lujo automotriz de su tiempo, ofreciendo una combinación inigualable de potencia, confort y prestigio. Es un coche para aquellos que aprecian la calidad, la elegancia y el placer de conducir un vehículo excepcional. Aunque su consumo y su precio lo situaban en un segmento exclusivo, su valor como icono automovilístico perdura, siendo un testimonio de la excelencia de Mercedes-Benz.




