Mercedes-Benz SLK 55 AMG · 360 CV (2008-2011)

2008
Gasolina
RWD
Automático 7v
Mercedes-Benz Clase SLK - Vista 1
Mercedes-Benz Clase SLK - Vista 2
Mercedes-Benz Clase SLK - Vista 3
Mercedes-Benz Clase SLK - Vista 4

Especificaciones y análisis del Mercedes-Benz Clase SLK

Potencia

360CV

Par

510Nm

Consumo

12l/100

Emisiones

288g/km

0-100 km/h

4.9s

Vel. Máx.

250km/h

Peso

1575kg

Precio

78,900

Resumen técnico

Combustible

Gasolina

Transmisión

Automático 7v

Tracción

RWD

Plazas

2 / 2 puertas

Maletero

300 L

Depósito

70 L

Potencia

265 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima360 CV / 265 kW
Par máximo510 Nm
Tipo de combustibleGasolina
TransmisiónAutomático 7v

Capacidades

Depósito70 L
Maletero300 L

Análisis detallado del Mercedes-Benz SLK 55 AMG · 360 CV (2008-2011)

Descripción general

El Mercedes-Benz SLK 55 AMG de 2008 es una joya de la ingeniería alemana, un roadster que combina la elegancia característica de Mercedes con la potencia bruta y el espíritu deportivo de AMG. Con un precio de 78.900 €, este vehículo no era solo un coche, sino una declaración de intenciones, un capricho para aquellos que buscaban emociones fuertes y un estilo inconfundible. Su motor V8 de 5.4 litros y 360 CV lo catapultaba a una liga donde pocos podían competir, ofreciendo una experiencia de conducción que prometía ser inolvidable.

Experiencia de conducción

Ponerse al volante del SLK 55 AMG es sumergirse en un torbellino de sensaciones. El rugido del motor V8 al arrancar es una sinfonía para los amantes de la gasolina, una promesa de lo que está por venir. La aceleración de 0 a 100 km/h en solo 4.9 segundos te pega al asiento, mientras que la velocidad máxima limitada a 250 km/h te recuerda que estás domando una bestia. La dirección, precisa y sensible a la velocidad, junto con una suspensión deportiva, te permite sentir cada curva, cada imperfección del asfalto, transmitiendo una conexión íntima con la carretera. Es un coche que te hace sentir vivo, que te invita a exprimir cada marcha de su transmisión automática de 7 velocidades, disfrutando de la adrenalina que solo un AMG puede ofrecer. La experiencia se intensifica al descapotar, dejando que el viento te acaricie mientras el sonido del motor envuelve el habitáculo.

Diseño y estética

El diseño del Mercedes-Benz SLK 55 AMG es una fusión perfecta de deportividad y sofisticación. Sus líneas agresivas, con un frontal imponente y una zaga musculosa, no dejan lugar a dudas sobre su naturaleza. Los detalles AMG, como las llantas de 18 pulgadas con neumáticos de perfil bajo (225/40 R18 delante y 245/35 R18 detrás), los faldones laterales y el difusor trasero, realzan su carácter deportivo. A pesar de su tamaño compacto (4099 mm de largo, 1794 mm de ancho y 1287 mm de alto), el SLK 55 AMG irradia una presencia poderosa y elegante. El techo retráctil, que se pliega en cuestión de segundos, transforma el coupé en un roadster, añadiendo un toque de versatilidad y glamour a su ya atractivo diseño.

Tecnología y características

Bajo su piel musculosa, el SLK 55 AMG esconde una ingeniería avanzada para su época. Su motor V8 de 5.4 litros, con 3 válvulas por cilindro y admisión variable, es una obra maestra de la mecánica, entregando 360 CV a 5750 rpm y un impresionante par motor de 510 Nm a 4000 rpm. La transmisión automática de 7 velocidades, diseñada para gestionar la potencia de forma eficiente, ofrece cambios rápidos y suaves. La suspensión de paralelogramo deformable en ambos ejes, junto con barras estabilizadoras, garantiza un agarre excepcional y una dinámica de conducción superior. Los frenos de disco ventilados en ambos ejes aseguran una capacidad de detención formidable. Aunque no cuenta con las últimas ayudas a la conducción de hoy en día, su tecnología se centra en maximizar el rendimiento y la experiencia de conducción pura.

Competencia

En el segmento de los roadsters deportivos de alta gama, el Mercedes-Benz SLK 55 AMG se enfrentaba a rivales de la talla del Porsche Boxster S, el BMW Z4 M Roadster y el Audi TT RS. Cada uno ofrecía su propia interpretación de la deportividad, pero el SLK 55 AMG se distinguía por su motor V8 atmosférico, que ofrecía una entrega de potencia y un sonido inigualables. Mientras que el Boxster S destacaba por su equilibrio y agilidad, y el Z4 M Roadster por su carácter más radical, el SLK 55 AMG ofrecía una combinación única de lujo, potencia y el inconfundible sello AMG, atrayendo a aquellos que buscaban un coche con un carisma especial y un rendimiento explosivo.

Conclusión

El Mercedes-Benz SLK 55 AMG de 2008 es más que un coche; es una experiencia, una máquina diseñada para emocionar y deleitar a sus ocupantes. Su combinación de un diseño atemporal, un motor V8 glorioso y un rendimiento excepcional lo convierte en un clásico moderno. Es un vehículo que te invita a disfrutar de cada viaje, ya sea en una carretera de montaña o en un paseo tranquilo por la costa. Aunque su consumo de combustible (12 l/100km combinado) y sus emisiones de CO2 (288 g/km) reflejan una era diferente, su encanto y su capacidad para arrancar sonrisas permanecen intactos. Para los entusiastas de la conducción, el SLK 55 AMG es una pieza de colección, un testimonio de la pasión de Mercedes-Benz y AMG por la ingeniería automotriz de alto rendimiento.