Especificaciones y análisis del Mitsubishi Carisma
Potencia
122CV
Par
174Nm
Consumo
7l/100
Emisiones
-g/km
0-100 km/h
10.4s
Vel. Máx.
200km/h
Peso
1235kg
Precio
19,993€
Resumen técnico
Gasolina
Manual 5v
FWD
5 / 4 puertas
460 L
60 L
90 kW
Actual
Especificaciones técnicas
Motor
Capacidades
Análisis detallado del Mitsubishi Carisma 4p 1.8 GDI Comfort · 122 CV (2000-2004)
Descripción general
El Mitsubishi Carisma de 2001, en su versión de 4 puertas 1.8 GDI Comfort, se presenta como una berlina que buscaba un equilibrio entre funcionalidad y un toque de distinción. Con un motor de gasolina de 122 CV y una caja de cambios manual de 5 velocidades, este modelo prometía una experiencia de conducción competente para el día a día, sin grandes alardes pero con la fiabilidad que se esperaba de la marca japonesa en aquella época. Su diseño, aunque discreto, intentaba ofrecer una imagen sobria y elegante, adecuada para un público que valoraba la practicidad y la durabilidad.
Experiencia de conducción
Al volante del Carisma 1.8 GDI, la sensación general es de solidez y previsibilidad. El motor de 122 CV, con inyección directa, ofrece una respuesta adecuada para la mayoría de situaciones, permitiendo una aceleración de 0 a 100 km/h en 10.4 segundos y una velocidad máxima de 200 km/h. No es un coche que invite a una conducción deportiva, pero su comportamiento en carretera es estable y confortable, gracias en parte a una suspensión delantera tipo McPherson y a la presencia de barras estabilizadoras en ambos ejes. La dirección de cremallera, aunque sin asistencia variable, cumple su función con precisión. El consumo combinado de 7 l/100km era razonable para la época, haciendo de él un compañero de viaje eficiente.
Diseño y estética
El diseño exterior del Mitsubishi Carisma de 2001 es un reflejo de la sobriedad y la funcionalidad. Sus líneas son limpias y discretas, sin elementos que busquen llamar excesivamente la atención. La carrocería de 4 puertas, con unas dimensiones de 4475 mm de largo, 1710 mm de ancho y 1405 mm de alto, le confiere una presencia equilibrada en la carretera. Las llantas de 15 pulgadas con neumáticos 195/60 R15 H complementan su estética sin estridencias. En el interior, la versión Comfort se centraba en ofrecer un ambiente agradable y funcional, con un maletero de 460 litros que destacaba por su capacidad, ideal para viajes familiares o el transporte de equipaje.
Tecnología y características
En el apartado tecnológico, el Carisma 1.8 GDI de 2001 incorporaba la inyección directa de gasolina (GDI), una característica avanzada para su tiempo que buscaba optimizar el consumo y las emisiones. El motor de 4 cilindros y 1834 cc, con 4 válvulas por cilindro y una relación de compresión de 11.6, demostraba un buen nivel de ingeniería. La transmisión manual de 5 velocidades era la opción estándar, ofreciendo un control directo sobre la potencia del motor. En cuanto a la seguridad, contaba con frenos de disco ventilados en el eje delantero y discos sólidos en el trasero, asegurando una frenada eficaz. La suspensión y la dirección estaban diseñadas para ofrecer un equilibrio entre confort y control.
Competencia
En su segmento, el Mitsubishi Carisma competía con modelos como el Opel Vectra, el Ford Mondeo, el Renault Laguna o el Volkswagen Passat. Frente a ellos, el Carisma ofrecía una alternativa con un enfoque en la fiabilidad y la eficiencia, especialmente con su tecnología GDI. Aunque quizás no destacaba por un diseño tan emocional o un equipamiento tan lujoso como algunos de sus rivales europeos, su propuesta de valor se centraba en la durabilidad y un coste de mantenimiento contenido, lo que lo hacía atractivo para un público que buscaba un coche práctico y sin complicaciones.
Conclusión
El Mitsubishi Carisma 1.8 GDI Comfort de 2001 es un coche que, sin ser un icono, cumplió con creces su cometido. Ofrecía una combinación de fiabilidad mecánica, un consumo razonable y un espacio interior generoso, todo ello envuelto en un diseño discreto pero funcional. Era una opción sensata para aquellos que buscaban una berlina competente para el día a día, con la tranquilidad que ofrecía la ingeniería japonesa. Su legado es el de un coche honesto, que priorizaba la funcionalidad y la durabilidad sobre las modas pasajeras, dejando una huella de satisfacción en sus propietarios.




