Morgan 4/4 1.6 · 111 CV (2012)

2005
Gasolina
RWD
Manual 5v
Morgan 4/4 - Vista 1
Morgan 4/4 - Vista 2
Morgan 4/4 - Vista 3
Morgan 4/4 - Vista 4

Especificaciones y análisis del Morgan 4/4

Potencia

111CV

Par

131Nm

Consumo

6.4l/100

Emisiones

143g/km

0-100 km/h

8s

Vel. Máx.

185km/h

Peso

-kg

Precio

44,286

Resumen técnico

Combustible

Gasolina

Transmisión

Manual 5v

Tracción

RWD

Plazas

2 / 2 puertas

Maletero

- L

Depósito

55 L

Potencia

82 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima111 CV / 82 kW
Par máximo131 Nm
Tipo de combustibleGasolina
TransmisiónManual 5v

Capacidades

Depósito55 L
Maletero0 L

Análisis detallado del Morgan 4/4 1.6 · 111 CV (2012)

Descripción general

El Morgan 4/4 de 2005 es una auténtica joya atemporal, un coche que desafía las modas y las tendencias para ofrecer una experiencia de conducción pura y sin filtros. Con su motor de gasolina de 1.6 litros y 111 CV, este roadster de dos plazas no busca la velocidad máxima, sino la conexión con la carretera y el placer de cada viaje. Es un vehículo para los que aprecian la artesanía, la historia y la emoción de conducir un coche con carácter.

Experiencia de conducción

Conducir el Morgan 4/4 es una experiencia visceral. La dirección, sin asistencia, te conecta directamente con el asfalto, permitiéndote sentir cada imperfección y cada curva. El motor, aunque no es un derroche de potencia, entrega sus 111 CV de forma lineal y con un sonido que evoca épocas pasadas. La caja de cambios manual de 5 velocidades es precisa y te invita a participar activamente en la conducción. La suspensión, tipo McPherson delante y eje rígido detrás, puede resultar firme, pero contribuye a esa sensación de autenticidad y deportividad. Es un coche que te hace sentir vivo, que te exige atención y te recompensa con una sonrisa en cada kilómetro.

Diseño y estética

El diseño del Morgan 4/4 es inconfundible y atemporal. Sus líneas clásicas, con los guardabarros separados de la carrocería, el largo capó y la zaga corta, lo convierten en una obra de arte rodante. Cada detalle, desde los faros redondos hasta la parrilla vertical, evoca la elegancia de los coches deportivos de antaño. El interior, aunque espartano en comparación con los estándares modernos, está repleto de encanto, con materiales de calidad y un diseño que prioriza la funcionalidad y la estética clásica. Es un coche que gira cabezas y que provoca admiración allá por donde pasa.

Tecnología y características

En el Morgan 4/4, la tecnología se entiende de una manera diferente. No encontrarás pantallas táctiles ni asistentes de conducción avanzados. Aquí, la tecnología se centra en la ingeniería mecánica y en la simplicidad. El motor de gasolina de 1.6 litros, con inyección indirecta y culata y bloque de aluminio, es un ejemplo de fiabilidad y eficiencia para su época. La transmisión manual de 5 velocidades es robusta y probada. Los frenos de disco delanteros y tambor traseros cumplen su función, y la suspensión, aunque básica, está diseñada para ofrecer una experiencia de conducción auténtica. Es un coche que celebra la mecánica pura, donde el conductor es el protagonista y no un mero observador.

Competencia

El Morgan 4/4 no tiene rivales directos en el sentido tradicional. Su propuesta es tan única que se desmarca de la competencia. Sin embargo, si buscamos coches que ofrezcan una experiencia de conducción similar en cuanto a pureza y conexión con la carretera, podríamos mencionar modelos como el Lotus Elise o el Caterham Seven, aunque estos últimos son aún más radicales. También podría compararse, en cierto modo, con roadsters clásicos restaurados o réplicas de coches deportivos de época, ya que el Morgan 4/4 mantiene viva esa esencia de la automoción artesanal y pasional.

Conclusión

El Morgan 4/4 de 2005 es mucho más que un coche; es una declaración de intenciones. Es un vehículo para aquellos que valoran la tradición, la artesanía y la emoción de conducir. No es el coche más rápido, ni el más cómodo, ni el más tecnológico, pero es uno de los más gratificantes. Su diseño atemporal, sus sensaciones puras y su carácter inconfundible lo convierten en una pieza única en el panorama automovilístico. Es un coche para disfrutar con los cinco sentidos, para saborear cada viaje y para recordar que la verdadera esencia de la conducción reside en la conexión entre el hombre y la máquina.