Especificaciones y análisis del Opel Omega
Potencia
120CV
Par
280Nm
Consumo
7.1l/100
Emisiones
-g/km
0-100 km/h
12.5s
Vel. Máx.
195km/h
Peso
1670kg
Precio
31,220€
Resumen técnico
Gasóleo
Manual 5v
RWD
5 / 4 puertas
530 L
75 L
88 kW
Actual
Especificaciones técnicas
Motor
Capacidades
Análisis detallado del Opel Omega Sedán Elegance 2.2 DTI · 120 CV (2001-2002)
Descripción general
El Opel Omega Sedán Elegance 2.2 DTI de 1996 es un vehículo que, a pesar de los años, evoca una sensación de robustez y fiabilidad. Con su motor diésel de 120 CV, se presentaba como una opción sensata y confortable para quienes buscaban un sedán de tamaño considerable, ideal para viajes largos y el día a día familiar. Su precio de 31.220 € en su momento lo posicionaba en un segmento competitivo, ofreciendo una alternativa sólida a otros modelos de la época.
Experiencia de conducción
Al volante del Omega, la sensación predominante es de aplomo y confort. La suspensión, aunque no excesivamente blanda, filtra bien las irregularidades del camino, proporcionando un viaje suave. El motor 2.2 DTI, con sus 120 CV y 280 Nm de par desde bajas revoluciones, ofrece una respuesta adecuada para la mayoría de las situaciones, aunque no esperemos una aceleración fulgurante (12.5 segundos de 0 a 100 km/h). La caja de cambios manual de 5 velocidades es precisa y el consumo combinado de 7.1 l/100km lo hacía un compañero de viaje eficiente para su tamaño. La dirección de cremallera, sin ser la más comunicativa, cumple su función con solvencia, transmitiendo seguridad en carretera.
Diseño y estética
El diseño del Opel Omega de 1996 es un reflejo de la estética automotriz de finales de los 90: líneas sobrias, elegantes y funcionales. Su carrocería sedán de 4 puertas, con una longitud de casi 4.9 metros, le confiere una presencia imponente y clásica. Los faros delanteros y traseros, de diseño sencillo pero efectivo, se integran armoniosamente en el conjunto. El interior, aunque no destaca por lujos excesivos, ofrece un espacio generoso y una ergonomía bien pensada, con materiales que, si bien no son premium, transmiten durabilidad. Es un diseño que prioriza la funcionalidad y la atemporalidad sobre las modas pasajeras.
Tecnología y características
En su época, el Opel Omega 2.2 DTI incorporaba tecnologías que buscaban optimizar el rendimiento y la eficiencia. Su motor diésel de inyección directa con turbo, geometría variable e intercooler era un avance significativo para la época, ofreciendo un buen equilibrio entre potencia y consumo. La tracción trasera, una característica que muchos puristas valoran, contribuía a una dinámica de conducción equilibrada. En cuanto a seguridad, contaba con frenos de disco ventilados delanteros y discos traseros, y estabilizadoras en ambos ejes, elementos que garantizaban una buena capacidad de frenado y estabilidad. Aunque carecía de las ayudas electrónicas modernas, su configuración mecánica era sólida y fiable.
Competencia
En el segmento de las berlinas medias-grandes, el Opel Omega se enfrentaba a competidores de peso como el Ford Scorpio, el BMW Serie 5 (E39) o el Mercedes-Benz Clase E (W210). Frente a ellos, el Omega ofrecía una propuesta más pragmática y económica, sin renunciar a un buen nivel de confort y equipamiento. Si bien no alcanzaba el prestigio o la deportividad de sus rivales alemanes premium, su relación calidad-precio y su fiabilidad lo convertían en una opción muy atractiva para un público que buscaba un coche espacioso y duradero.
Conclusión
El Opel Omega Sedán Elegance 2.2 DTI de 1996 es un coche que, a día de hoy, sigue siendo un testimonio de la ingeniería alemana de finales del siglo XX. Es un vehículo que prioriza el confort, la amplitud y la fiabilidad, ideal para quienes buscan un clásico moderno con un coste de mantenimiento razonable. Su motor diésel, aunque no es un prodigio de potencia, cumple con creces para un uso diario y viajes largos, ofreciendo una buena eficiencia. Es un coche que, sin grandes alardes, cumple su función con dignidad y solvencia, dejando una huella de solidez y practicidad.




