Especificaciones y análisis del Opel Omega
Potencia
131CV
Par
250Nm
Consumo
7.6l/100
Emisiones
-g/km
0-100 km/h
12s
Vel. Máx.
200km/h
Peso
1675kg
Precio
31,908€
Resumen técnico
Gasóleo
Manual 5v
RWD
5 / 4 puertas
530 L
75 L
96 kW
Actual
Especificaciones técnicas
Motor
Capacidades
Análisis detallado del Opel Omega Sedán Elegance 2.5 TD · 131 CV (2000)
Descripción general
El Opel Omega Sedán Elegance 2.5 TD de 1996 es un vehículo que evoca una época donde la elegancia y la robustez alemana se daban la mano. Con su motor diésel de 131 CV, este sedán prometía viajes largos con un confort notable y una eficiencia que, para su tiempo, era digna de admiración. Representa la visión de Opel de un coche ejecutivo accesible, diseñado para aquellos que buscaban distinción sin ostentación.
Experiencia de conducción
Al volante del Omega, la sensación es de aplomo y seguridad. Su motor diésel, aunque no es un derroche de potencia, entrega sus 131 CV de manera lineal, permitiendo una conducción relajada y sin sobresaltos. La suspensión, orientada al confort, filtra las irregularidades del camino con maestría, haciendo de cada trayecto una experiencia placentera. La dirección, precisa para su segmento, contribuye a una sensación de control, mientras que la tracción trasera añade un toque de dinamismo que se agradece en carreteras abiertas. Es un coche para disfrutar del viaje, no para buscar récords en cada curva.
Diseño y estética
El diseño del Opel Omega de 1996 es un reflejo de la sobriedad y la funcionalidad alemana. Sus líneas son clásicas y atemporales, con una silueta que transmite elegancia y presencia. No busca la extravagancia, sino la armonía de sus formas. El frontal, con sus faros alargados y la parrilla discreta, le confiere una mirada seria y distinguida. En el interior, la ergonomía es clave, con un salpicadero bien organizado y materiales que, aunque no lujosos, denotan durabilidad y buen ajuste. Es un diseño que envejece con dignidad, manteniendo su atractivo a lo largo de los años.
Tecnología y características
En 1996, el Opel Omega 2.5 TD incorporaba una tecnología que, si bien hoy puede parecer modesta, en su momento era avanzada y funcional. Su motor diésel de 2.497 cc con inyección indirecta, turbo e intercooler, era un ejemplo de eficiencia y rendimiento. La transmisión manual de 5 velocidades, junto con la tracción trasera, ofrecía una experiencia de conducción tradicional y gratificante. En cuanto a seguridad, contaba con frenos de disco ventilados delanteros y discos traseros, además de estabilizadoras en ambos ejes, lo que contribuía a un comportamiento dinámico seguro. La dirección de cremallera, aunque sin asistencia variable, proporcionaba una buena conexión con la carretera.
Competencia
En su época, el Opel Omega Sedán Elegance 2.5 TD se enfrentaba a duros competidores en el segmento de las berlinas medias-altas. Sus principales rivales eran modelos como el BMW Serie 5, el Mercedes-Benz Clase E y el Audi A6. Frente a ellos, el Omega ofrecía una alternativa más económica, pero sin renunciar a la calidad, el confort y la fiabilidad que se esperaban de un coche alemán. Aunque quizás no alcanzaba el prestigio de sus compatriotas premium, el Omega se posicionaba como una opción sensata y muy competente para aquellos que valoraban el espacio, la comodidad y un motor diésel robusto.
Conclusión
El Opel Omega Sedán Elegance 2.5 TD de 1996 es un coche que, a pesar del paso del tiempo, sigue siendo un testimonio de la ingeniería alemana. Ofrece una combinación equilibrada de confort, espacio y un motor diésel eficiente que lo hacía ideal para largos viajes. Su diseño clásico y su construcción sólida lo convierten en una opción interesante para quienes buscan un vehículo con carácter y una fiabilidad contrastada. Es un coche que, sin grandes alardes, cumple con creces su cometido, dejando una grata sensación de solidez y buen hacer.




