Especificaciones y análisis del Opel Vectra
Potencia
125CV
Par
280Nm
Consumo
6.3l/100
Emisiones
-g/km
0-100 km/h
11.1s
Vel. Máx.
202km/h
Peso
1600kg
Precio
26,128€
Resumen técnico
Gasóleo
Manual 5v
FWD
5 / 5 puertas
530 L
60 L
92 kW
Actual
Especificaciones técnicas
Motor
Capacidades
Análisis detallado del Opel Vectra Caravan Sport 2.2 DTi 16V · 125 CV (2003-2004)
Descripción general
El Opel Vectra Caravan Sport 2.2 DTi 16V de 2003 se presenta como una opción familiar robusta y con un toque deportivo. Con su motor diésel de 125 CV, prometía eficiencia y un rendimiento adecuado para el día a día y los viajes largos. Este modelo, con su carrocería familiar, buscaba combinar la practicidad con una estética más dinámica, ofreciendo un equilibrio interesante para la época.
Experiencia de conducción
Al volante del Vectra Caravan Sport, la sensación es de solidez y aplomo. El motor 2.2 DTi, aunque no es un derroche de potencia, entrega sus 125 CV de forma lineal, con un par motor de 280 Nm disponible desde bajas revoluciones (1500 rpm), lo que facilita los adelantamientos y la conducción en carretera. La aceleración de 0 a 100 km/h en 11.1 segundos y una velocidad máxima de 202 km/h lo sitúan en un rango competente para su segmento. La suspensión, tipo McPherson delante y paralelogramo deformable detrás, junto con las barras estabilizadoras, contribuyen a un comportamiento dinámico predecible y confortable, aunque con un ligero sesgo hacia la firmeza que se espera de una versión 'Sport'. El consumo combinado de 6.3 l/100km era un punto fuerte para la época, ofreciendo una buena autonomía gracias a su depósito de 60 litros.
Diseño y estética
El diseño del Opel Vectra Caravan Sport de 2003 se caracteriza por líneas sobrias y funcionales, típicas de Opel en esa era, pero con detalles que le otorgan un aire más deportivo. La carrocería familiar, con sus 4822 mm de longitud, 1798 mm de anchura y 1500 mm de altura, ofrece una presencia imponente. Las llantas de 17 pulgadas con neumáticos 215/50 R17 W, junto con una suspensión ligeramente más firme, acentúan su carácter 'Sport'. El interior, aunque no revolucionario, es espacioso y funcional, con un maletero de 530 litros que lo convierte en un compañero ideal para familias o para quienes necesitan gran capacidad de carga. La estética general es de un coche bien proporcionado y con una imagen de durabilidad.
Tecnología y características
En el apartado tecnológico, el Vectra Caravan Sport de 2003 incorporaba soluciones avanzadas para su tiempo. El motor 2.2 DTi 16V destacaba por su inyección directa, turbo de geometría variable e intercooler, elementos que optimizaban la entrega de potencia y la eficiencia del combustible. La dirección de cremallera, aunque sin asistencia variable en este modelo, ofrecía una respuesta precisa. En cuanto a seguridad, contaba con frenos de disco ventilados de 285 mm delante y discos de 278 mm detrás, garantizando una buena capacidad de frenado. Aunque no se especifican sistemas de asistencia a la conducción modernos, para su época, ofrecía un equipamiento completo en términos de confort y seguridad pasiva.
Competencia
En el competitivo segmento de las berlinas familiares diésel de la época, el Opel Vectra Caravan Sport 2.2 DTi 16V se enfrentaba a duros rivales. Modelos como el Volkswagen Passat Variant, el Ford Mondeo Wagon, el Peugeot 406 Break o el Renault Laguna Grand Tour ofrecían alternativas con diferentes enfoques en cuanto a diseño, equipamiento y dinámica de conducción. El Vectra se posicionaba como una opción equilibrada, con un buen compromiso entre espacio, confort, prestaciones y un consumo contenido, buscando atraer a aquellos que valoraban la fiabilidad y la funcionalidad con un toque de deportividad.
Conclusión
El Opel Vectra Caravan Sport 2.2 DTi 16V de 2003 fue un vehículo que supo combinar la versatilidad de una carrocería familiar con un motor diésel eficiente y un comportamiento dinámico agradable. Su diseño robusto, su amplio espacio interior y su capacidad de carga lo convertían en una opción muy práctica para familias. Aunque no destacaba por una deportividad extrema, su denominación 'Sport' se reflejaba en una puesta a punto más firme y un equipamiento que lo diferenciaba. Fue un coche honesto, fiable y con una buena relación calidad-precio para su segmento, dejando un buen recuerdo entre sus propietarios por su durabilidad y funcionalidad.




