Especificaciones y análisis del Peugeot 106
Potencia
60CV
Par
91Nm
Consumo
6.1l/100
Emisiones
-g/km
0-100 km/h
14.9s
Vel. Máx.
164km/h
Peso
890kg
Precio
8,700€
Resumen técnico
Gasolina
Manual 5v
FWD
5 / 3 puertas
215 L
45 L
44.1 kW
Actual
Especificaciones técnicas
Motor
Capacidades
Análisis detallado del Peugeot 106 3p Max 1.1 · 60 CV (2000-2004)
Descripción general
El Peugeot 106 3p Max 1.1 de 1996 es un coche que, a pesar de sus años, sigue evocando una sensación de nostalgia y practicidad. Este pequeño utilitario, con su motor de gasolina de 60 CV, fue diseñado para la vida urbana, ofreciendo una solución de movilidad económica y ágil en una época donde la sencillez era un valor. Su presencia en las calles de finales de los 90 y principios de los 2000 fue notable, convirtiéndose en un compañero fiel para muchos conductores que buscaban un vehículo sin grandes pretensiones, pero con un encanto innegable.
Experiencia de conducción
Al volante del Peugeot 106 3p Max 1.1, la experiencia es directa y sin filtros. Sus 60 CV, aunque modestos, son suficientes para mover con soltura sus 890 kg, especialmente en el entorno urbano. La aceleración de 0 a 100 km/h en 14.9 segundos nos recuerda que no es un coche de carreras, pero su ligereza y dirección de cremallera ofrecen una agilidad sorprendente en el tráfico. La suspensión McPherson delantera y la trasera, aunque no detallada, contribuyen a un manejo predecible. La velocidad máxima de 164 km/h es más que adecuada para trayectos interurbanos, aunque es en la ciudad donde realmente brilla. El consumo combinado de 6.1 l/100km es un punto a favor, haciendo de cada viaje una experiencia económica y sin preocupaciones.
Diseño y estética
El diseño del Peugeot 106 3p Max 1.1 es un reflejo de su época: líneas sencillas, compactas y funcionales. Con una longitud de 3678 mm y una anchura de 1588 mm, su tamaño lo convierte en un experto en el arte de aparcar en espacios reducidos. Las tres puertas le confieren un aspecto juvenil y deportivo, mientras que su altura de 1376 mm y la distancia entre ejes de 2385 mm contribuyen a una silueta equilibrada. El maletero de 215 litros, aunque no es el más grande, es suficiente para las compras diarias o una escapada de fin de semana. Es un diseño que prioriza la practicidad y la eficiencia, sin renunciar a una estética agradable y atemporal que aún hoy conserva su encanto.
Tecnología y características
En el Peugeot 106 3p Max 1.1, la tecnología se enfoca en la simplicidad y la fiabilidad. Su motor de gasolina de 1124 cc, con inyección indirecta y dos válvulas por cilindro, es un ejemplo de ingeniería robusta y probada. La transmisión manual de 5 velocidades ofrece un control total sobre la entrega de potencia, mientras que la tracción delantera asegura un comportamiento seguro y predecible. Los frenos de disco delanteros de 238 mm y los tambores traseros de 165 mm proporcionan una frenada adecuada para su peso y prestaciones. Aunque carece de las sofisticaciones electrónicas de los coches modernos, su tecnología es eficaz y cumple su propósito con creces, demostrando que a veces, menos es más.
Competencia
En su segmento, el Peugeot 106 3p Max 1.1 se enfrentaba a duros competidores como el Renault Clio, el Citroën Saxo y el Ford Fiesta. Cada uno ofrecía sus propias virtudes, pero el 106 destacaba por su agilidad, su consumo contenido y su diseño compacto. Frente al Clio, el 106 ofrecía una experiencia de conducción más directa; ante el Saxo, compartía plataforma y muchas similitudes, pero con un toque distintivo de Peugeot. Contra el Fiesta, el 106 se posicionaba como una alternativa más juvenil y desenfadada. Su precio de 8.700 € en su momento lo hacía una opción muy atractiva para aquellos que buscaban un coche económico y fiable para el día a día.
Conclusión
El Peugeot 106 3p Max 1.1 es más que un simple coche; es un icono de una época, un compañero fiel que marcó la vida de muchos. Su combinación de diseño práctico, sensaciones de conducción ágiles y una tecnología sencilla pero efectiva lo convierten en un vehículo con un encanto especial. Aunque los años han pasado, su espíritu sigue vivo, recordándonos que la verdadera esencia de la conducción reside en la conexión entre el conductor y la máquina. Es un coche que, a pesar de su modestia, deja una huella imborrable en el corazón de quienes lo conocieron y lo disfrutaron.




