Peugeot 3008 Premium 1.6 HDI 110 FAP · 109 CV (2010)

2009
Gasóleo
FWD
Manual 6v
Peugeot 3008 - Vista 1
Peugeot 3008 - Vista 2
Peugeot 3008 - Vista 3
Peugeot 3008 - Vista 4

Especificaciones y análisis del Peugeot 3008

Potencia

109CV

Par

240Nm

Consumo

5.1l/100

Emisiones

137g/km

0-100 km/h

12.2s

Vel. Máx.

180km/h

Peso

1500kg

Precio

23,900

Resumen técnico

Combustible

Gasóleo

Transmisión

Manual 6v

Tracción

FWD

Plazas

5 / 5 puertas

Maletero

432 L

Depósito

60 L

Potencia

80 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima109 CV / 80 kW
Par máximo240 Nm
Tipo de combustibleGasóleo
TransmisiónManual 6v

Capacidades

Depósito60 L
Maletero432 L

Análisis detallado del Peugeot 3008 Premium 1.6 HDI 110 FAP · 109 CV (2010)

Descripción general

El Peugeot 3008 de 2009, en su versión Premium 1.6 HDI 110 FAP, se presenta como una propuesta audaz y diferente en el segmento de los crossovers. Con un diseño que rompe moldes y una clara vocación familiar, este modelo buscaba combinar la versatilidad de un monovolumen con la estética robusta de un SUV, ofreciendo una alternativa interesante para quienes buscaban algo más que un coche convencional. Su motor diésel de 109 CV prometía eficiencia y un rendimiento adecuado para el día a día.

Experiencia de conducción

Al volante del 3008, la sensación es de solidez y confort. La posición de conducción elevada, típica de los SUV, ofrece una buena visibilidad y una sensación de control. El motor 1.6 HDI, aunque no es un derroche de potencia, cumple con creces para mover el conjunto con agilidad en entornos urbanos y con solvencia en carretera, siempre que no se le exijan prestaciones deportivas. La suspensión, bien equilibrada, filtra eficazmente las irregularidades del terreno, proporcionando un viaje placentero para todos los ocupantes. La dirección, asistida hidráulicamente, ofrece un tacto preciso que invita a disfrutar de la conducción, mientras que el cambio manual de 6 velocidades permite exprimir al máximo el potencial del motor.

Diseño y estética

El diseño del Peugeot 3008 de 2009 fue, sin duda, uno de sus puntos más distintivos y controvertidos. Su frontal, con una gran parrilla y faros rasgados, le otorgaba una personalidad fuerte y reconocible. La silueta, a medio camino entre un monovolumen y un SUV, buscaba maximizar el espacio interior sin renunciar a una estética robusta. En el interior, la calidad de los materiales y los ajustes eran notables para su segmento, con un salpicadero envolvente y una consola central que recordaba a la de un avión, creando un ambiente acogedor y moderno. Los detalles cromados y la iluminación ambiental contribuían a una sensación de mayor refinamiento.

Tecnología y características

En el apartado tecnológico, el 3008 incorporaba elementos que, para su época, lo situaban en una buena posición. Contaba con un sistema de infoentretenimiento con pantalla, climatizador bizona, control de crucero y sensores de aparcamiento, entre otros. La seguridad activa y pasiva también estaba bien cubierta, con múltiples airbags y sistemas de asistencia a la conducción. El motor 1.6 HDI, con inyección directa por conducto común, turbo de geometría variable e intercooler, era un ejemplo de eficiencia diésel, y la inclusión del filtro antipartículas (FAP) demostraba el compromiso de Peugeot con las normativas medioambientales de la época.

Competencia

El Peugeot 3008 de 2009 se enfrentaba a una competencia variada y creciente en el segmento de los crossovers y monovolúmenes compactos. Sus principales rivales incluían modelos como el Nissan Qashqai, el Volkswagen Tiguan, el Ford Kuga, el Renault Koleos y el Citroën C4 Picasso. Frente a ellos, el 3008 destacaba por su diseño más atrevido, su confort de marcha y un interior bien rematado, aunque quizás no ofrecía las mismas capacidades off-road que algunos de sus competidores más orientados al SUV.

Conclusión

El Peugeot 3008 Premium 1.6 HDI 110 FAP de 2009 fue un vehículo que supo encontrar su propio camino en un mercado en evolución. Su combinación de diseño original, confort interior y un motor diésel eficiente lo convirtieron en una opción atractiva para familias que buscaban versatilidad y un toque de distinción. Aunque no era el más potente ni el más aventurero, su equilibrio general y su enfoque en el bienestar de los ocupantes lo hicieron un coche muy valorado en su momento, dejando una huella importante en la historia de Peugeot.