Especificaciones y análisis del Peugeot 3008
Potencia
163CV
Par
340Nm
Consumo
6.6l/100
Emisiones
173g/km
0-100 km/h
10.2s
Vel. Máx.
190km/h
Peso
1614kg
Precio
27,530€
Resumen técnico
Gasóleo
Automático 6v
FWD
5 / 5 puertas
432 L
60 L
120 kW
Actual
Especificaciones técnicas
Motor
Capacidades
Análisis detallado del Peugeot 3008 Premium 2.0 HDi 163 FAP Aut. · 163 CV (2010)
Descripción general
El Peugeot 3008 de 2009, en su versión Premium 2.0 HDi 163 FAP Aut., se presenta como una propuesta audaz y versátil dentro del segmento de los crossovers. Con un motor diésel de 163 CV y una transmisión automática de 6 velocidades, este modelo prometía una experiencia de conducción equilibrada entre confort y dinamismo, ideal para quienes buscaban un vehículo familiar con un toque distintivo. Su diseño, aunque polarizador para algunos, marcaba una clara intención de Peugeot de diferenciarse en un mercado cada vez más competitivo.
Experiencia de conducción
Al volante del 3008, la sensación de robustez y seguridad es inmediata. El motor 2.0 HDi de 163 CV, con su generoso par de 340 Nm, ofrece una respuesta contundente y suave, especialmente en recuperaciones y adelantamientos. La transmisión automática de seis velocidades gestiona los cambios con fluidez, contribuyendo a un viaje relajado. La suspensión, tipo McPherson delante y de rueda tirada con elemento torsional detrás, filtra eficazmente las irregularidades del asfalto, proporcionando un confort de marcha notable. Aunque no es un deportivo, su comportamiento en carretera es predecible y estable, invitando a disfrutar de cada trayecto. La dirección asistida hidráulicamente, aunque carece de la inmediatez de sistemas más modernos, ofrece una buena conexión con la carretera.
Diseño y estética
El diseño del Peugeot 3008 de 2009 fue, sin duda, uno de sus puntos más comentados. Con una estética que fusionaba elementos de monovolumen, SUV y berlina, buscaba crear una categoría propia. Su frontal prominente, con una gran parrilla y faros alargados, le otorgaba una presencia imponente. La línea de cintura ascendente y la zaga elevada contribuían a una silueta robusta y original. El interior, por su parte, destacaba por un salpicadero envolvente y una consola central que recordaba a la cabina de un avión, con materiales de buena calidad y un diseño ergonómico que priorizaba la comodidad del conductor y los pasajeros. Las amplias superficies acristaladas y el techo panorámico (opcional) inundaban el habitáculo de luz, creando una atmósfera espaciosa y acogedora.
Tecnología y características
En el apartado tecnológico, el 3008 de 2009 incorporaba soluciones que buscaban mejorar la experiencia de conducción y la seguridad. El motor 2.0 HDi, con inyección directa por conducto común, turbo de geometría variable e intercooler, era un ejemplo de eficiencia diésel de la época. La transmisión automática de seis velocidades, aunque no era la más rápida, ofrecía un funcionamiento suave y contribuía a un consumo combinado de 6.6 l/100km. En cuanto a seguridad, contaba con frenos de disco ventilados de 302 mm delante y discos de 268 mm detrás, garantizando una frenada eficaz. El equipamiento incluía elementos como el control de estabilidad, múltiples airbags y, en esta versión Premium, un nivel de acabados y confort superior.
Competencia
En su lanzamiento, el Peugeot 3008 se enfrentaba a un abanico diverso de competidores. Por un lado, rivalizaba con SUVs compactos como el Nissan Qashqai o el Volkswagen Tiguan, ofreciendo una alternativa más orientada al confort y la versatilidad interior. Por otro, competía con monovolúmenes como el Renault Scénic o el Citroën C4 Picasso, a los que superaba en imagen de robustez y capacidad para afrontar caminos menos asfaltados. Su propuesta híbrida lo posicionaba como una opción interesante para aquellos que buscaban un coche familiar con un toque de aventura y un diseño diferenciador.
Conclusión
El Peugeot 3008 Premium 2.0 HDi 163 FAP Aut. de 2009 fue un coche que supo combinar la practicidad de un monovolumen con la estética robusta de un SUV, todo ello envuelto en un diseño distintivo. Su motor diésel ofrecía un rendimiento solvente y un consumo contenido, mientras que su interior espacioso y bien acabado invitaba a largos viajes en familia. Aunque su diseño pudo no ser del gusto de todos, su personalidad y su enfoque en el confort y la versatilidad lo convirtieron en una opción atractiva para un público que buscaba algo más que un coche convencional. Un vehículo que, sin duda, dejó su huella en el segmento de los crossovers.




