Especificaciones y análisis del Peugeot 306
Potencia
110CV
Par
155Nm
Consumo
8.3l/100
Emisiones
-g/km
0-100 km/h
11.5s
Vel. Máx.
192km/h
Peso
1190kg
Precio
14,677€
Resumen técnico
Gasolina
Manual 5v
FWD
5 / 5 puertas
340 L
60 L
80.6 kW
Actual
Especificaciones técnicas
Motor
Capacidades
Análisis detallado del Peugeot 306 5p XT 1.8 16v · 110 CV (2000)
Descripción general
El Peugeot 306 5p XT 1.8 16v del año 2000 es un compacto que, a pesar de su edad, sigue evocando una época dorada para la marca francesa. Con su motor de gasolina de 110 CV y una caja de cambios manual de 5 velocidades, prometía una experiencia de conducción equilibrada y divertida para el día a día, sin renunciar a la practicidad de sus cinco puertas. Su precio de 14.677 € en su momento lo posicionaba como una opción atractiva en el segmento.
Experiencia de conducción
Al volante del 306, la sensación es de agilidad y conexión con la carretera. La suspensión tipo McPherson delantera, junto con una puesta a punto que priorizaba el confort sin sacrificar el dinamismo, ofrecía un comportamiento noble y predecible. El motor de 1.8 litros y 110 CV, aunque no era un derroche de potencia, entregaba la energía de forma lineal, permitiendo una aceleración de 0 a 100 km/h en 11.5 segundos y una velocidad máxima de 192 km/h. La dirección, aunque carecía de la asistencia eléctrica de los modelos actuales, transmitía fielmente lo que ocurría bajo las ruedas, haciendo cada trayecto una experiencia más pura. Los frenos de disco ventilados delanteros y de disco traseros aseguraban una detención eficaz y segura.
Diseño y estética
El diseño del Peugeot 306 es un claro reflejo de la estética de finales de los 90, con líneas suaves y redondeadas que le otorgan una apariencia atemporal y elegante. Sus 4030 mm de largo, 1680 mm de ancho y 1370 mm de alto, junto con una distancia entre ejes de 2580 mm, le conferían una silueta compacta pero bien proporcionada. El frontal, con sus faros alargados y la característica parrilla de Peugeot, le daban una mirada distintiva. En el interior, la funcionalidad primaba, con un salpicadero bien organizado y materiales que, aunque sencillos, resultaban agradables al tacto y a la vista. La versión XT, en particular, solía ofrecer un nivel de equipamiento superior que realzaba su atractivo.
Tecnología y características
En el año 2000, la tecnología del Peugeot 306 se centraba en lo esencial y funcional. Su motor de gasolina de 1.8 litros con inyección indirecta y 4 válvulas por cilindro, con bloque y culata de aluminio, era un ejemplo de ingeniería robusta y eficiente para la época. La transmisión manual de 5 velocidades era la norma, ofreciendo un control directo sobre la potencia. Aunque carecía de las sofisticadas ayudas a la conducción actuales, contaba con elementos como la dirección asistida (aunque no se especifica el tipo) y un sistema de frenos con discos en ambos ejes. La suspensión, con un esquema McPherson delantero, era una solución probada que garantizaba un buen equilibrio entre confort y estabilidad. Su consumo combinado de 8.3 l/100km era razonable para su segmento y época.
Competencia
En su momento, el Peugeot 306 5p XT 1.8 16v se enfrentaba a una dura competencia en el segmento de los compactos. Sus principales rivales incluían modelos como el Volkswagen Golf, el Renault Mégane, el Ford Focus y el Opel Astra. Cada uno de ellos ofrecía sus propias virtudes, pero el 306 destacaba por su equilibrio entre confort, dinamismo y un diseño atractivo. Su motor de 110 CV lo situaba en un punto intermedio, ofreciendo un rendimiento adecuado para la mayoría de los conductores que buscaban un coche versátil para el día a día y escapadas ocasionales.
Conclusión
El Peugeot 306 5p XT 1.8 16v del año 2000 es un coche que, a pesar del paso del tiempo, mantiene un encanto especial. Representa una era en la que la conducción era más pura y la conexión entre el conductor y la máquina era más directa. Su diseño atemporal, su comportamiento dinámico y su motor fiable lo convierten en un clásico moderno que aún hoy puede ofrecer muchas satisfacciones. Es un testimonio de la buena ingeniería francesa y un recordatorio de que la simplicidad bien ejecutada puede ser tan gratificante como la tecnología más avanzada.




