Especificaciones y análisis del Peugeot 406
Potencia
109CV
Par
250Nm
Consumo
6.5l/100
Emisiones
-g/km
0-100 km/h
12.8s
Vel. Máx.
188km/h
Peso
1400kg
Precio
22,630€
Resumen técnico
Gasóleo
Automático 4v
FWD
5 / 4 puertas
430 L
70 L
80 kW
Actual
Especificaciones técnicas
Motor
Capacidades
Análisis detallado del Peugeot 406 4p SR HDi 110 Pack Aut. · 109 CV (2002-2004)
Descripción general
El Peugeot 406 de 1999, en su versión berlina 2.0 HDi de 109 CV con transmisión automática, es un coche que evoca una época de elegancia y confort. Este modelo, que se mantuvo en producción hasta 2004, representó una propuesta sólida en el segmento de las berlinas medias, ofreciendo un equilibrio entre prestaciones, economía y un diseño atemporal que aún hoy conserva su encanto.
Experiencia de conducción
Al volante del Peugeot 406, la sensación predominante es de suavidad y aplomo. Su motor diésel de 109 CV, aunque no es un derroche de potencia, entrega su par de 250 Nm a bajas revoluciones (1750 rpm), lo que se traduce en una respuesta agradable y progresiva. La transmisión automática de 4 velocidades, si bien no es la más moderna, contribuye a una conducción relajada, ideal para largos viajes. La suspensión, de tipo McPherson en el eje delantero, filtra eficazmente las irregularidades del terreno, proporcionando un confort de marcha notable. La dirección, de cremallera, ofrece una buena asistencia, haciendo que maniobrar sea sencillo. A pesar de su peso de 1400 kg, el 406 se siente ágil y seguro en carretera, con una velocidad máxima de 188 km/h y una aceleración de 0 a 100 km/h en 12.8 segundos, cifras adecuadas para su segmento y época. El consumo combinado de 6.5 l/100km es un punto a favor, demostrando la eficiencia de su motor HDi.
Diseño y estética
El diseño del Peugeot 406 es un claro ejemplo de la elegancia francesa de finales de los 90. Sus líneas fluidas y armoniosas, con una silueta berlina clásica de cuatro puertas, le otorgan una presencia distinguida. Las dimensiones de 4598 mm de largo, 1765 mm de ancho y 1412 mm de alto, junto con una distancia entre ejes de 2700 mm, le confieren una estampa equilibrada y proporcionada. El frontal, con sus faros alargados y la característica parrilla de Peugeot, transmite una sensación de sofisticación. La parte trasera, con sus pilotos bien integrados, completa un conjunto estético que ha envejecido con dignidad. El interior, aunque funcional, se percibe espacioso y bien rematado, con un maletero de 430 litros que ofrece una buena capacidad de carga.
Tecnología y características
En el ámbito tecnológico, el Peugeot 406 de 1999 incorporaba soluciones avanzadas para su tiempo, especialmente en su motorización diésel. El motor 2.0 HDi de 109 CV se beneficiaba de la inyección directa por conducto común, turbo e intercooler, tecnologías que mejoraban significativamente la eficiencia y el rendimiento de los motores diésel de la época. La transmisión automática de 4 velocidades, aunque hoy pueda parecer limitada, ofrecía una comodidad de conducción superior a las cajas manuales. En cuanto a la seguridad y el confort, el 406 contaba con frenos de disco ventilados delanteros y discos traseros, así como estabilizadoras en ambos ejes, lo que contribuía a una buena dinámica de conducción. Los neumáticos 195/65 R15 en llantas de 6x15 pulgadas proporcionaban un agarre adecuado y un buen confort de rodadura.
Competencia
En su segmento, el Peugeot 406 competía con pesos pesados como el Volkswagen Passat, el Ford Mondeo, el Opel Vectra y el Renault Laguna. Frente a ellos, el 406 destacaba por su confort de marcha, su diseño elegante y la eficiencia de sus motores diésel HDi. Si bien algunos rivales podían ofrecer una mayor deportividad o un equipamiento tecnológico más abundante en ciertas versiones, el 406 se posicionaba como una opción muy atractiva para aquellos que buscaban una berlina cómoda, fiable y con un toque de distinción.
Conclusión
El Peugeot 406 2.0 HDi automático de 1999 es un coche que, a pesar del paso del tiempo, sigue siendo una opción interesante para quienes valoran el confort, la economía de uso y un diseño que no pasa de moda. Su motor diésel, aunque modesto en potencia, es eficiente y fiable, y la transmisión automática facilita una conducción relajada. Es un vehículo que invita a disfrutar de los viajes, ofreciendo un buen equilibrio entre prestaciones y comodidad. Un clásico moderno que aún tiene mucho que ofrecer.




