Porsche 911 Carrera Cabrio · 320 CV (2001-2004)

2002
Gasolina
RWD
Manual 6v
Porsche 911 - Vista 1
Porsche 911 - Vista 2
Porsche 911 - Vista 3
Porsche 911 - Vista 4

Especificaciones y análisis del Porsche 911

Potencia

320CV

Par

370Nm

Consumo

11.1l/100

Emisiones

-g/km

0-100 km/h

5.2s

Vel. Máx.

285km/h

Peso

1500kg

Precio

93,960

Resumen técnico

Combustible

Gasolina

Transmisión

Manual 6v

Tracción

RWD

Plazas

4 / 2 puertas

Maletero

130 L

Depósito

64 L

Potencia

235 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima320 CV / 235 kW
Par máximo370 Nm
Tipo de combustibleGasolina
TransmisiónManual 6v

Capacidades

Depósito64 L
Maletero130 L

Análisis detallado del Porsche 911 Carrera Cabrio · 320 CV (2001-2004)

Descripción general

El Porsche 911 Carrera Cabrio de 2002 es una joya automovilística que encarna la esencia de la deportividad y el lujo descapotable. Con su motor de 3.6 litros y 320 CV, este modelo promete una experiencia de conducción inigualable, combinando la potencia característica de Porsche con la libertad de sentir el viento en el cabello. Su precio de 93.960 € en su momento lo posicionaba como un vehículo exclusivo, un sueño para muchos y una realidad para unos pocos afortunados.

Experiencia de conducción

Conducir el 911 Carrera Cabrio es una sinfonía de emociones. El motor trasero longitudinal de seis cilindros, con sus 320 CV y 370 Nm de par, empuja con una fuerza embriagadora, catapultándote de 0 a 100 km/h en apenas 5.2 segundos. La velocidad máxima de 285 km/h es un testimonio de su capacidad, pero es la conexión con la carretera, la precisión de su dirección y la agilidad en cada curva lo que realmente enamora. La transmisión manual de 6 velocidades permite un control total, haciendo que cada cambio sea una extensión de la voluntad del conductor. Y al descapotar, el rugido del motor se convierte en la banda sonora perfecta para una experiencia de conducción visceral y pura.

Diseño y estética

El diseño del Porsche 911 Carrera Cabrio de 2002 es atemporal, una silueta icónica que ha evolucionado con elegancia a lo largo de las décadas. Sus líneas fluidas y aerodinámicas no solo son estéticamente agradables, sino que también contribuyen a su rendimiento. Los faros distintivos, la ancha postura y la capota de lona que se pliega con gracia, todo ello se combina para crear una imagen de sofisticación deportiva. Es un coche que llama la atención sin ser ostentoso, un clásico instantáneo que irradia clase y potencia.

Tecnología y características

Aunque de 2002, el 911 Carrera Cabrio incorporaba tecnología avanzada para su época. Su motor de inyección indirecta con admisión variable optimizaba la entrega de potencia y la eficiencia. La suspensión tipo McPherson delantera y el paralelogramo deformable trasero, junto con las barras estabilizadoras, garantizaban un manejo excepcional y una estabilidad impresionante. Los frenos de disco ventilados de 318 mm delante y 299 mm detrás ofrecían una capacidad de frenado contundente y segura. La dirección de cremallera proporcionaba una respuesta directa y precisa, fundamental para la experiencia de conducción deportiva que Porsche siempre ha ofrecido.

Competencia

En su segmento, el Porsche 911 Carrera Cabrio de 2002 se enfrentaba a rivales de la talla del Mercedes-Benz SL, el BMW M3 Cabrio o el Audi TT Roadster de la época. Cada uno ofrecía su propia interpretación del lujo y la deportividad descapotable, pero el 911 se distinguía por su pureza de conducción, su motor trasero y su legado inconfundible. Mientras otros podían ofrecer más confort o una estética diferente, el Porsche siempre ha sido el referente para aquellos que buscan la máxima conexión entre el hombre y la máquina.

Conclusión

El Porsche 911 Carrera Cabrio de 2002 es más que un coche; es una declaración de intenciones, una obra de arte de la ingeniería y el diseño. Ofrece una experiencia de conducción que trasciende lo meramente funcional, convirtiéndose en una fuente de placer y emoción. Su combinación de potencia, elegancia y la libertad de un descapotable lo hacen un clásico deseado, un vehículo que sigue cautivando a los entusiastas del motor y que representa la cúspide de la deportividad alemana. Es un coche para disfrutar, para sentir y para recordar.