Especificaciones y análisis del Renault Mégane
Potencia
120CV
Par
300Nm
Consumo
5.4l/100
Emisiones
-g/km
0-100 km/h
10.5s
Vel. Máx.
196km/h
Peso
1325kg
Precio
19,345€
Resumen técnico
Gasóleo
Manual 6v
FWD
5 / 3 puertas
330 L
60 L
88 kW
Actual
Especificaciones técnicas
Motor
Capacidades
Análisis detallado del Renault Megane 3p 1.9 dCi 120 CV Extreme (2005)
Descripción general
El Renault Mégane 3p 1.9 dCi 120 CV Extreme de 2003 es un compacto que, a pesar de los años, sigue evocando una época de diseño atrevido y funcionalidad. Con su motor diésel de 120 CV, prometía un equilibrio entre rendimiento y eficiencia, ideal para el día a día y alguna escapada. Su configuración de tres puertas le otorgaba una silueta más deportiva y juvenil, diferenciándose de sus hermanos de cinco puertas.
Experiencia de conducción
Al volante, este Mégane ofrecía una experiencia de conducción sólida y predecible. El motor 1.9 dCi de 120 CV, con su generoso par de 300 Nm a 2000 rpm, proporcionaba una respuesta contundente desde bajas revoluciones, haciendo que los adelantamientos fueran seguros y la conducción en carretera, relajada. La aceleración de 0 a 100 km/h en 10.5 segundos no era fulgurante, pero sí suficiente para la mayoría de situaciones. La velocidad máxima de 196 km/h confirmaba su capacidad para mantener cruceros a buen ritmo. El consumo combinado de 5.4 l/100km era uno de sus puntos fuertes, permitiendo una autonomía considerable gracias a su depósito de 60 litros. La suspensión, tipo McPherson delante y de rueda tirada con elemento torsional detrás, ofrecía un buen compromiso entre confort y estabilidad, absorbiendo las irregularidades del asfalto sin sacrificar la sensación de control. La dirección de cremallera, aunque sin asistencia variable, transmitía suficiente información al conductor.
Diseño y estética
El diseño del Mégane de 2003 fue, sin duda, uno de sus aspectos más revolucionarios y polarizantes. La versión de 3 puertas, en particular, acentuaba su silueta coupé con una zaga distintiva y un perfil más dinámico. Las líneas angulosas y el portón trasero casi vertical le daban un carácter único que lo hacía destacar en la carretera. Las llantas de 17 pulgadas con neumáticos 205/50 R17, de serie en el acabado Extreme, realzaban su imagen deportiva. En el interior, el diseño era funcional y moderno para su época, con un salpicadero bien organizado y materiales que, aunque no lujosos, eran duraderos. La habitabilidad era correcta para cuatro ocupantes, aunque el acceso a las plazas traseras en la versión de tres puertas requería cierta agilidad. El maletero de 330 litros era adecuado para el segmento.
Tecnología y características
En el apartado tecnológico, el Mégane 1.9 dCi 120 CV Extreme incorporaba soluciones avanzadas para su tiempo. El motor diésel de inyección directa por conducto común, turbo con geometría variable e intercooler, era un referente en eficiencia y rendimiento. La caja de cambios manual de 6 velocidades permitía aprovechar al máximo la curva de par del motor y contribuía a reducir el consumo en carretera. En cuanto a seguridad, contaba con frenos de disco ventilados de 280 mm delante y discos de 240 mm detrás, garantizando una frenada eficaz. Aunque no se especifican todos los sistemas de asistencia, Renault ya apostaba por elementos como el ABS y múltiples airbags en sus modelos de esta categoría. La dirección asistida, aunque no variable, facilitaba las maniobras en ciudad.
Competencia
En su segmento y época, el Renault Mégane 3p 1.9 dCi 120 CV Extreme se enfrentaba a duros competidores como el Volkswagen Golf 1.9 TDI, el Ford Focus 1.8 TDCi, el Opel Astra 1.9 CDTI y el Peugeot 307 2.0 HDi. Cada uno ofrecía sus propias virtudes, desde la solidez del Golf hasta la agilidad del Focus o el confort del 307. El Mégane se distinguía por su diseño atrevido, su buen equilibrio entre prestaciones y consumo, y un equipamiento competitivo para su precio de 19.345 euros en 2005.
Conclusión
El Renault Mégane 3p 1.9 dCi 120 CV Extreme de 2003 fue un coche que marcó una época para Renault, atreviéndose con un diseño rompedor y ofreciendo un conjunto mecánico muy competente. Su motor diésel era un ejemplo de eficiencia y buen rendimiento, y su comportamiento dinámico lo hacía agradable de conducir. Aunque el paso del tiempo ha traído nuevas tecnologías y diseños, este Mégane sigue siendo un testimonio de la audacia y la ingeniería de Renault, un coche que, para muchos, dejó una huella imborrable por su personalidad y su capacidad para combinar lo práctico con lo emocional.




