Especificaciones y análisis del Renault Mégane
Potencia
150CV
Par
340Nm
Consumo
5.5l/100
Emisiones
146g/km
0-100 km/h
8.8s
Vel. Máx.
209km/h
Peso
1390kg
Precio
22,100€
Resumen técnico
Gasóleo
Manual 6v
FWD
5 / 5 puertas
520 L
60 L
110 kW
Actual
Especificaciones técnicas
Motor
Capacidades
Análisis detallado del Renault Mégane Grand Tour S-Line 2.0 dCi 16v 150cv (2008-2009)
Descripción general
El Renault Mégane Grand Tour S-Line 2.0 dCi 16v de 150 CV, fabricado entre 2008 y 2009, se presenta como una opción familiar con un toque de dinamismo. Este modelo, con su carrocería familiar, buscaba combinar la practicidad de un coche espacioso con un motor diésel potente y eficiente, ideal para quienes necesitaban un vehículo versátil para el día a día y los viajes largos.
Experiencia de conducción
Al volante, el Mégane Grand Tour S-Line 2.0 dCi 150 CV ofrecía una experiencia de conducción equilibrada. Su motor diésel de 150 CV, con un par motor de 340 Nm, proporcionaba una respuesta enérgica y una buena capacidad de aceleración, permitiendo alcanzar los 100 km/h en 8.8 segundos y una velocidad máxima de 209 km/h. La suspensión, tipo McPherson delante y de rueda tirada con elemento torsional detrás, buscaba un compromiso entre confort y estabilidad, absorbiendo las irregularidades del camino sin sacrificar la sensación de control. La dirección asistida eléctrica contribuía a una conducción suave y precisa, aunque algunos podrían desear una mayor retroalimentación. En general, era un coche que invitaba a disfrutar de los kilómetros, con un consumo combinado de 5.5 l/100km que lo hacía atractivo para viajes largos.
Diseño y estética
El diseño del Mégane Grand Tour S-Line de esta generación se caracterizaba por sus líneas fluidas y una estética que, aunque funcional, no renunciaba a cierta elegancia. La carrocería familiar, con sus 4.5 metros de longitud, 1.77 metros de ancho y 1.46 metros de alto, ofrecía una silueta proporcionada. Los detalles S-Line, aunque sutiles, aportaban un toque más deportivo. El interior, con capacidad para cinco ocupantes, destacaba por su amplitud y un maletero generoso de 520 litros, ideal para las necesidades de una familia. Los materiales y acabados, aunque no eran de lujo, cumplían con las expectativas de su segmento, buscando la durabilidad y la ergonomía.
Tecnología y características
En el apartado tecnológico, el Mégane Grand Tour S-Line 2.0 dCi 150 CV incorporaba elementos que mejoraban la experiencia de conducción y el confort. El motor diésel de inyección directa por conducto común, turbo de geometría variable e intercooler, era un ejemplo de la ingeniería de la época para optimizar el rendimiento y la eficiencia. La transmisión manual de 6 velocidades permitía un control preciso sobre la potencia. En cuanto a la seguridad, contaba con frenos de disco ventilados delanteros y discos traseros, y un chasis bien ajustado. Aunque no disponía de las últimas ayudas a la conducción que vemos hoy, ofrecía lo esencial para una conducción segura y placentera en su momento.
Competencia
En el competitivo segmento de los familiares compactos, el Renault Mégane Grand Tour S-Line 2.0 dCi 150 CV se enfrentaba a duros rivales. Modelos como el Ford Focus Wagon, el Opel Astra Sports Tourer, el Peugeot 307 SW (y posteriormente el 308 SW) o el Volkswagen Golf Variant eran sus principales competidores. Cada uno ofrecía sus propias virtudes en términos de diseño, equipamiento, motorizaciones y espacio interior, lo que hacía que la elección dependiera en gran medida de las prioridades de cada comprador. El Mégane destacaba por su equilibrio entre confort, espacio y un motor diésel potente.
Conclusión
El Renault Mégane Grand Tour S-Line 2.0 dCi 150 CV fue un coche que supo combinar la funcionalidad de un familiar con un motor diésel potente y eficiente. Su diseño práctico, su interior espacioso y su comportamiento en carretera lo convertían en una opción muy interesante para familias o para aquellos que buscaban un vehículo versátil para el día a día y los viajes. Aunque el tiempo ha pasado y la tecnología ha avanzado, este Mégane sigue siendo un testimonio de una época en la que los diésel ofrecían un gran equilibrio entre prestaciones y consumo, dejando un buen recuerdo en quienes lo condujeron.




