Renault Megane Sedan 1.9 dCi 130 CV Confort Dynamique Aut. (2006)

2006
Gasóleo
FWD
Automático 4v
Renault Mégane - Vista 1
Renault Mégane - Vista 2
Renault Mégane - Vista 3
Renault Mégane - Vista 4

Especificaciones y análisis del Renault Mégane

Potencia

131CV

Par

300Nm

Consumo

6.6l/100

Emisiones

175g/km

0-100 km/h

10.6s

Vel. Máx.

197km/h

Peso

1390kg

Precio

22,900

Resumen técnico

Combustible

Gasóleo

Transmisión

Automático 4v

Tracción

FWD

Plazas

5 / 4 puertas

Maletero

520 L

Depósito

60 L

Potencia

96 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima131 CV / 96 kW
Par máximo300 Nm
Tipo de combustibleGasóleo
TransmisiónAutomático 4v

Capacidades

Depósito60 L
Maletero520 L

Análisis detallado del Renault Megane Sedan 1.9 dCi 130 CV Confort Dynamique Aut. (2006)

Descripción general

El Renault Mégane Sedán de 2006, en su versión 1.9 dCi de 131 CV con acabado Confort Dynamique y transmisión automática, se presenta como una opción equilibrada para quienes buscan un sedán compacto con un toque de distinción. Con un precio de 22.900 €, este modelo ofrecía una combinación de confort, eficiencia diésel y la comodidad de una caja de cambios automática de 4 velocidades, ideal para el día a día y viajes largos.

Experiencia de conducción

Al volante, el Mégane Sedán 1.9 dCi de 131 CV ofrecía una experiencia de conducción suave y relajada, especialmente gracias a su transmisión automática. El motor diésel, con 300 Nm de par a 2000 rpm, proporcionaba una respuesta contundente desde bajas revoluciones, facilitando los adelantamientos y la conducción en carretera. La aceleración de 0 a 100 km/h en 10.6 segundos y una velocidad máxima de 197 km/h lo hacían competente para la mayoría de situaciones. La suspensión, de tipo McPherson delante y rueda tirada con elemento torsional detrás, estaba orientada al confort, absorbiendo bien las irregularidades del terreno. La dirección asistida eléctrica contribuía a una conducción ligera y precisa, aunque sin la deportividad de otros modelos. El consumo combinado de 6.6 l/100km era un punto fuerte, ofreciendo una buena autonomía con su depósito de 60 litros.

Diseño y estética

El diseño del Renault Mégane Sedán de 2006 se caracterizaba por sus líneas fluidas y elegantes, diferenciándose de la versión hatchback por su tercer volumen bien integrado. Con 4498 mm de longitud, 1777 mm de anchura y 1460 mm de altura, ofrecía una presencia sobria y funcional. El frontal mantenía la identidad de la marca con sus faros alargados y la parrilla discreta. La zaga, con sus pilotos distintivos, completaba una estética que buscaba la armonidad y la practicidad. El interior, con un diseño funcional y materiales de calidad para la época, priorizaba la ergonomía y el espacio, especialmente en las plazas traseras y en su generoso maletero de 520 litros.

Tecnología y características

En el apartado tecnológico, el Mégane Sedán 1.9 dCi de 2006 incorporaba soluciones avanzadas para su segmento. El motor 1.9 dCi, con inyección directa por conducto común, turbo de geometría variable e intercooler, era un referente en eficiencia y rendimiento diésel. La transmisión automática de 4 velocidades, aunque no era la más moderna, ofrecía una conducción sin estrés. En cuanto a seguridad, contaba con frenos de disco ventilados delanteros de 280 mm y discos traseros de 240 mm, garantizando una buena capacidad de frenado. La dirección asistida eléctrica y la suspensión bien calibrada contribuían a una experiencia de conducción segura y confortable.

Competencia

En el competitivo segmento de los sedanes compactos, el Renault Mégane Sedán de 2006 se enfrentaba a duros rivales como el Opel Astra Sedán, el Ford Focus Sedán, el Volkswagen Jetta y el Peugeot 307 Sedán. Cada uno ofrecía sus propias virtudes, pero el Mégane destacaba por su confort de marcha, su motor diésel eficiente y su espacioso maletero, además de la comodidad de su transmisión automática, un extra valorado en la época.

Conclusión

El Renault Mégane Sedán 1.9 dCi 131 CV Confort Dynamique Aut. de 2006 fue un coche que supo combinar la elegancia de una berlina con la practicidad de un compacto. Su motor diésel ofrecía un buen equilibrio entre prestaciones y consumo, y la transmisión automática aportaba un plus de confort en la conducción diaria. Era una opción ideal para familias o para aquellos que buscaban un vehículo fiable y cómodo para viajar, con un diseño atemporal y un interior bien aprovechado. Un coche que, sin ser el más deportivo, cumplía con creces las expectativas de un público que valoraba la comodidad y la eficiencia.