Renault Safrane 2.2 dT · 113 CV (2000-2001)

1996
Gasóleo
FWD
Manual 5v
Renault Safrane - Vista 1
Renault Safrane - Vista 2
Renault Safrane - Vista 3
Renault Safrane - Vista 4

Especificaciones y análisis del Renault Safrane

Potencia

113CV

Par

250Nm

Consumo

7.3l/100

Emisiones

-g/km

0-100 km/h

13.2s

Vel. Máx.

192km/h

Peso

1650kg

Precio

29,030

Resumen técnico

Combustible

Gasóleo

Transmisión

Manual 5v

Tracción

FWD

Plazas

5 / 5 puertas

Maletero

455 L

Depósito

80 L

Potencia

83 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima113 CV / 83 kW
Par máximo250 Nm
Tipo de combustibleGasóleo
TransmisiónManual 5v

Capacidades

Depósito80 L
Maletero455 L

Análisis detallado del Renault Safrane 2.2 dT · 113 CV (2000-2001)

Descripción general

El Renault Safrane 2.2 dT de 1996 es un sedán que encarna la visión de lujo y confort de Renault en la década de los noventa. Con su motor diésel de 113 CV, prometía viajes largos y placenteros, destacando por su amplitud y un equipamiento pensado para el bienestar de sus ocupantes. Era un coche que invitaba a devorar kilómetros con una serenidad inusual para su época.

Experiencia de conducción

Al volante del Safrane 2.2 dT, la sensación predominante es de aplomo y suavidad. El motor diésel, aunque no es un derroche de potencia, entrega sus 113 CV de forma progresiva, permitiendo una conducción relajada y eficiente. La suspensión, de tipo McPherson en ambos ejes, filtra las irregularidades del asfalto con maestría, ofreciendo un confort de marcha excepcional. En curvas, su tamaño se hace notar, pero la estabilidad es buena, transmitiendo confianza. La dirección, aunque carece de la inmediatez de modelos más deportivos, es precisa y contribuye a la sensación de control. Es un coche para disfrutar del viaje, no para buscar récords en cada curva.

Diseño y estética

El diseño del Renault Safrane de 1996 es un reflejo de la elegancia sobria de la época. Sus líneas son fluidas y aerodinámicas, con una silueta que denota prestancia y un cierto aire de distinción. La carrocería de cinco puertas, aunque poco común en su segmento, le otorga una versatilidad sorprendente sin sacrificar la armonía estética. Los faros, de generosas dimensiones, se integran perfectamente en el frontal, mientras que la zaga, con sus pilotos envolventes, refuerza la sensación de anchura y solidez. Es un diseño que, sin ser estridente, proyecta una imagen de coche bien hecho y pensado para durar.

Tecnología y características

En el apartado tecnológico, el Safrane 2.2 dT de 1996 ofrecía soluciones avanzadas para su tiempo. Su motor diésel de 2.2 litros, con inyección indirecta, turbo e intercooler, era un ejemplo de eficiencia y rendimiento. La transmisión manual de cinco velocidades, de tacto preciso, permitía extraer lo mejor del propulsor. Aunque no contaba con las pantallas táctiles o los asistentes de conducción actuales, su equipamiento incluía elementos como el aire acondicionado, elevalunas eléctricos y un sistema de sonido de calidad, todo ello enfocado en mejorar la experiencia a bordo. La seguridad también era una prioridad, con frenos de disco ventilados delante y discos detrás, garantizando una capacidad de frenado adecuada para su peso y prestaciones.

Competencia

En su segmento, el Renault Safrane 2.2 dT se enfrentaba a duros competidores como el Citroën XM, el Peugeot 605, el Opel Omega o el Ford Scorpio. Todos ellos ofrecían un nivel de confort y equipamiento similar, pero el Safrane se distinguía por su particular diseño de cinco puertas y su enfoque en la suavidad de marcha. También rivalizaba con modelos premium como el Mercedes-Benz Clase E o el BMW Serie 5, aunque con una propuesta de valor más orientada al confort y la practicidad que al dinamismo deportivo.

Conclusión

El Renault Safrane 2.2 dT de 1996 es un coche que, a pesar del paso del tiempo, sigue siendo un ejemplo de lo que Renault podía ofrecer en el segmento de las grandes berlinas. Su combinación de confort, espacio y un motor diésel eficiente lo convertían en un compañero ideal para viajes largos. Es un coche que invita a la calma, a disfrutar del camino y a valorar la calidad de vida a bordo. Un clásico moderno que aún hoy puede ofrecer muchas satisfacciones a quien busque un vehículo con personalidad y un toque de distinción.