Especificaciones y análisis del Renault Scenic
Potencia
98CV
Par
127Nm
Consumo
7.1l/100
Emisiones
-g/km
0-100 km/h
12.9s
Vel. Máx.
173km/h
Peso
1235kg
Precio
16,520€
Resumen técnico
Gasolina
Manual 5v
FWD
5 / 5 puertas
410 L
60 L
72 kW
Actual
Especificaciones técnicas
Motor
Capacidades
Análisis detallado del Renault Scenic 1.4 16v RXE · 98 CV (1999-2001)
Descripción general
El Renault Scenic 1.4 16v RXE del año 2000 se presenta como una opción familiar y práctica, un monovolumen compacto que marcó una época. Con su motor de gasolina de 98 CV, prometía una conducción equilibrada para el día a día, sin grandes pretensiones deportivas pero con la funcionalidad como bandera. Su diseño, aunque ya con algunos años a sus espaldas, seguía siendo reconocible y ofrecía un espacio interior generoso para la familia.
Experiencia de conducción
Al volante del Scenic 1.4 16v RXE, la sensación predominante es de confort y facilidad. No es un coche para emociones fuertes, sino para viajes tranquilos y desplazamientos urbanos sin estrés. El motor de 98 CV, aunque no es un derroche de potencia, cumple con su cometido para mover el conjunto, especialmente en ciudad y carreteras secundarias. En autovía, requiere anticipación en los adelantamientos. La suspensión, orientada al confort, filtra bien las irregularidades del terreno, haciendo los trayectos más agradables para todos los ocupantes. La dirección, sin ser la más comunicativa, es suave y facilita las maniobras. Es un coche que invita a la calma, a disfrutar del viaje en familia sin prisas.
Diseño y estética
El diseño del Renault Scenic de esta generación es un claro exponente de los monovolúmenes compactos de finales de los 90 y principios de los 2000. Sus líneas son suaves y redondeadas, buscando maximizar el espacio interior y la visibilidad. La carrocería de cinco puertas, con una altura considerable, facilita el acceso y la salida del habitáculo. Aunque no es un coche que busque la deportividad, su estética funcional y amigable lo hizo muy popular. Los grandes ventanales contribuyen a una sensación de amplitud y luminosidad en el interior, un aspecto muy valorado en un coche familiar. Es un diseño que prioriza la practicidad sobre la estética agresiva, y lo hace con acierto.
Tecnología y características
En el año 2000, el Renault Scenic 1.4 16v RXE incorporaba una tecnología que, si bien hoy nos parece básica, en su momento ofrecía lo necesario para un coche familiar. El motor de 1.4 litros y 16 válvulas, con inyección indirecta, era una solución probada y eficiente para la época. La transmisión manual de cinco velocidades era el estándar, ofreciendo un control directo sobre la entrega de potencia. En cuanto a seguridad, contaba con frenos de disco ventilados delanteros y discos traseros, una configuración adecuada para su peso y prestaciones. La suspensión tipo McPherson en el eje delantero y las barras estabilizadoras en ambos ejes contribuían a un comportamiento predecible y seguro. No esperemos grandes pantallas táctiles o asistentes a la conducción, pero sí una base tecnológica sólida y funcional.
Competencia
En su segmento, el Renault Scenic 1.4 16v RXE se enfrentaba a una competencia variada y fuerte. Entre sus principales rivales se encontraban modelos como el Citroën Xsara Picasso, el Opel Zafira, el Volkswagen Touran o el Ford C-Max. Cada uno ofrecía sus propias virtudes, desde la modularidad del Picasso hasta la robustez del Touran. El Scenic se diferenciaba por su equilibrio general, su confort de marcha y su buena habitabilidad, consolidándose como una de las opciones preferidas por las familias que buscaban un coche versátil y práctico para el día a día.
Conclusión
El Renault Scenic 1.4 16v RXE del año 2000 es un coche que, a pesar del paso del tiempo, sigue siendo un referente de lo que un monovolumen compacto debe ofrecer: espacio, confort y funcionalidad. No es el más rápido ni el más lujoso, pero cumple con creces su propósito de transportar a la familia de forma segura y cómoda. Su motor, aunque modesto, es suficiente para un uso racional, y su diseño, aunque ya clásico, sigue siendo práctico. Es un coche que evoca recuerdos de viajes familiares y de una época donde la practicidad era la reina en el segmento de los monovolúmenes.




