Rolls-Royce Phantom Drophead Coupé · 460 CV (2012-2016)

2007
Gasolina
RWD
Automático 8v
Rolls-Royce Phantom - Vista 1
Rolls-Royce Phantom - Vista 2
Rolls-Royce Phantom - Vista 3
Rolls-Royce Phantom - Vista 4

Especificaciones y análisis del Rolls-Royce Phantom

Potencia

460CV

Par

720Nm

Consumo

14.8l/100

Emisiones

347g/km

0-100 km/h

5.8s

Vel. Máx.

240km/h

Peso

2705kg

Precio

533,498

Resumen técnico

Combustible

Gasolina

Transmisión

Automático 8v

Tracción

RWD

Plazas

4 / 2 puertas

Maletero

315 L

Depósito

80 L

Potencia

338 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima460 CV / 338 kW
Par máximo720 Nm
Tipo de combustibleGasolina
TransmisiónAutomático 8v

Capacidades

Depósito80 L
Maletero315 L

Análisis detallado del Rolls-Royce Phantom Drophead Coupé · 460 CV (2012-2016)

Descripción general

El Rolls-Royce Phantom Drophead Coupé de 2007 es una obra maestra de la ingeniería y el lujo, un descapotable que redefine la opulencia. Con su imponente presencia y su motor V12 de 6.7 litros, este vehículo no es solo un medio de transporte, sino una declaración de estilo y exclusividad. Su precio de 533.498 € en 2012 lo posicionaba en la cima del mercado automotriz, ofreciendo una experiencia de conducción inigualable para aquellos que buscan lo extraordinario.

Experiencia de conducción

Conducir el Phantom Drophead Coupé es una experiencia sublime. El motor de 460 CV entrega su potencia de manera suave y lineal, catapultando este gigante de 2.705 kg de 0 a 100 km/h en solo 5.8 segundos, una cifra asombrosa para un coche de su tamaño. La suspensión de paralelogramo deformable en ambos ejes, junto con la dirección asistida hidráulicamente y sensible a la velocidad, garantizan un confort de marcha excepcional y una estabilidad impecable. Cada viaje se convierte en un evento, una oportunidad para disfrutar del lujo y la potencia en su máxima expresión, ya sea con la capota puesta o sintiendo el viento en el cabello.

Diseño y estética

El diseño del Rolls-Royce Phantom Drophead Coupé es atemporal y majestuoso. Sus líneas elegantes y proporciones imponentes evocan una sensación de grandeza y sofisticación. La parrilla frontal, icónica de Rolls-Royce, domina la parte delantera, flanqueada por faros que irradian autoridad. La capota de lona, cuando está plegada, se integra perfectamente en la carrocería, creando una silueta limpia y armoniosa. Cada detalle, desde las llantas de 21 pulgadas hasta los acabados interiores, está meticulosamente diseñado para transmitir una sensación de lujo sin igual. Es un coche que no pasa desapercibido, una obra de arte rodante.

Tecnología y características

A pesar de su estética clásica, el Phantom Drophead Coupé incorpora tecnología avanzada para su época. Su motor V12 de 6.7 litros con inyección directa y una relación de compresión de 11:1 es un prodigio de la ingeniería. La transmisión automática de 8 velocidades asegura cambios de marcha suaves y eficientes. Los frenos de disco ventilados de 374 mm delante y 370 mm detrás garantizan una capacidad de frenado excepcional. Aunque carece de algunas de las asistencias a la conducción modernas, su tecnología se centra en la potencia, el confort y la seguridad pasiva, ofreciendo una experiencia de conducción refinada y controlada.

Competencia

En el exclusivo segmento de los descapotables de ultra lujo, el Rolls-Royce Phantom Drophead Coupé se enfrentaba a pocos rivales directos. Modelos como el Bentley Continental GTC o el Mercedes-Benz Clase S Cabriolet podrían considerarse alternativas, pero ninguno alcanzaba el nivel de exclusividad, personalización y prestigio que ofrecía el Rolls-Royce. Su precio y su enfoque en el lujo artesanal lo situaban en una liga propia, compitiendo más con yates de lujo o jets privados que con otros automóviles.

Conclusión

El Rolls-Royce Phantom Drophead Coupé es más que un coche; es una experiencia, un símbolo de estatus y un testamento de la artesanía automotriz. Su combinación de potencia, lujo y diseño atemporal lo convierte en un vehículo extraordinario. Es una inversión en exclusividad y en el placer de conducir algo verdaderamente especial, un coche que sigue siendo relevante y deseado por su singularidad y su capacidad para evocar emociones intensas.