Especificaciones y análisis del Rolls-Royce Phantom
Potencia
460CV
Par
720Nm
Consumo
14.8l/100
Emisiones
347g/km
0-100 km/h
5.9s
Vel. Máx.
240km/h
Peso
2635kg
Precio
478,361€
Resumen técnico
Gasolina
Automático 8v
RWD
5 / 4 puertas
460 L
100 L
338 kW
Actual
Especificaciones técnicas
Motor
Capacidades
Análisis detallado del Rolls-Royce Phantom · 460 CV (2012-2017)
Descripción general
El Rolls-Royce Phantom de 2003 es más que un coche; es una declaración de intenciones, una obra de arte rodante que redefine el lujo y la opulencia. Desde su lanzamiento, este vehículo ha sido el epítome de la exclusividad, diseñado para aquellos que buscan lo extraordinario y no se conforman con menos. Con su imponente presencia y su meticulosa atención al detalle, el Phantom no solo transporta, sino que eleva la experiencia de viajar a un nivel sublime.
Experiencia de conducción
Conducir o, mejor dicho, ser conducido en un Rolls-Royce Phantom es una experiencia sensorial inigualable. El motor V12 de 6.7 litros y 460 CV, aunque potente, se percibe con una suavidad casi imperceptible, entregando su fuerza con una elegancia que solo Rolls-Royce puede ofrecer. La aceleración de 0 a 100 km/h en 5.9 segundos es impresionante para un vehículo de su tamaño, pero lo que realmente cautiva es la sensación de flotar sobre el asfalto. El aislamiento acústico es tan perfecto que el mundo exterior parece desvanecerse, creando un santuario de paz y tranquilidad. Cada viaje se convierte en un ritual de confort y sofisticación, donde cada detalle está pensado para el máximo placer de sus ocupantes.
Diseño y estética
El diseño del Rolls-Royce Phantom de 2003 es atemporal y majestuoso. Sus líneas clásicas, su parrilla imponente y la icónica figura del Espíritu del Éxtasis que preside el capó, lo convierten en una obra de arte rodante. Con una longitud de 5842 mm y una anchura de 1990 mm, su presencia es innegable. El interior es un derroche de artesanía, con materiales de la más alta calidad: cueros exquisitos, maderas nobles y metales pulidos a mano. Cada elemento está diseñado para crear un ambiente de lujo sin igual, donde la comodidad y la elegancia se fusionan en perfecta armonía. Es un diseño que no busca seguir tendencias, sino establecer un estándar de belleza y distinción.
Tecnología y características
A pesar de su apariencia clásica, el Phantom de 2003 incorpora tecnología avanzada para su época, siempre al servicio del confort y la seguridad. Su motor V12 de inyección directa, acoplado a una transmisión automática de 8 velocidades, garantiza una entrega de potencia suave y eficiente. La suspensión, con paralelogramo deformable en ambos ejes y estabilizadoras, proporciona una calidad de rodadura excepcional. Los frenos de disco ventilados de gran tamaño aseguran una detención eficaz. La dirección asistida hidráulicamente y sensible a la velocidad ofrece una precisión sorprendente para un coche de sus dimensiones. Aunque no cuenta con las pantallas táctiles y la conectividad de los modelos actuales, su tecnología se centra en la ingeniería mecánica y el confort de marcha, elementos que definen el verdadero lujo.
Competencia
En el exclusivo segmento de los ultra-lujo, el Rolls-Royce Phantom de 2003 se enfrenta a muy pocos rivales directos. Su principal competidor es el Bentley Arnage, que ofrece una propuesta de lujo similar pero con un enfoque ligeramente más deportivo. Otros vehículos de alta gama, como el Mercedes-Benz Clase S Maybach o el Audi A8 W12, aunque lujosos, no alcanzan el nivel de exclusividad y artesanía que ofrece el Phantom. Es un coche que compite en una liga propia, donde la tradición, el prestigio y la personalización son tan importantes como las prestaciones.
Conclusión
El Rolls-Royce Phantom de 2003 es una leyenda sobre ruedas, un coche que trasciende la mera funcionalidad para convertirse en un símbolo de estatus y buen gusto. Es una inversión en una experiencia de lujo inigualable, donde cada viaje es una celebración de la artesanía y la ingeniería. Su diseño atemporal, su confort supremo y su rendimiento majestuoso lo convierten en un clásico instantáneo, un vehículo que seguirá siendo admirado y deseado por generaciones. Es la máxima expresión del lujo automotriz, un coche que no solo se conduce, sino que se vive.




