Especificaciones y análisis del Rover 75
Potencia
150CV
Par
185Nm
Consumo
10.3l/100
Emisiones
-g/km
0-100 km/h
11.6s
Vel. Máx.
205km/h
Peso
1505kg
Precio
29,804€
Resumen técnico
Gasolina
Automático 5v
FWD
5 / 4 puertas
432 L
65 L
110 kW
Actual
Especificaciones técnicas
Motor
Capacidades
Análisis detallado del Rover 75 2.0 Classic (150 CV) Aut. · 150 CV (2001-2002)
Descripción general
El Rover 75 de 2001, en su versión 2.0 Classic con 150 CV y transmisión automática, es una berlina que evoca una época de elegancia y distinción británica. Con un precio de 29.804 €, se posicionaba como una opción para quienes buscaban un coche con carácter y un toque de lujo accesible. Su motor de gasolina de 2.0 litros y 150 CV, junto con una caja automática de 5 velocidades, prometía una experiencia de conducción suave y refinada, ideal para viajes largos y un uso diario confortable.
Experiencia de conducción
Al volante del Rover 75, la sensación predominante es de calma y sofisticación. La suspensión, con un esquema McPherson delante y paralelogramo deformable detrás, está diseñada para absorber las irregularidades del camino, ofreciendo un confort de marcha excepcional. La dirección de cremallera, aunque no es la más directa, contribuye a una conducción relajada. El motor V6 de 150 CV, con su inyección indirecta y admisión variable, entrega la potencia de manera lineal y sin estridencias, invitando a una conducción pausada y placentera. A pesar de sus 11.6 segundos para el 0 a 100 km/h, la experiencia no se centra en la velocidad, sino en el viaje en sí. El consumo combinado de 10.3 l/100km es un recordatorio de que la eficiencia no era su principal virtud, pero el placer de la conducción lo compensa.
Diseño y estética
El diseño del Rover 75 es un claro homenaje a la tradición automovilística británica, con líneas clásicas y una elegancia atemporal. Sus 4.747 mm de longitud y 1.778 mm de anchura le otorgan una presencia imponente en la carretera. Los detalles cromados, la parrilla distintiva y los faros redondos contribuyen a una estética que se aleja de las tendencias más modernas, buscando una belleza duradera. El interior, con sus acabados en madera y cuero (dependiendo del equipamiento), refuerza esa atmósfera de lujo y confort, creando un habitáculo acogedor y distinguido. Es un coche que no busca llamar la atención con estridencias, sino con su refinamiento y buen gusto.
Tecnología y características
En el año 2001, el Rover 75 incorporaba una tecnología que, si bien no era vanguardista, estaba a la altura de lo esperado en su segmento. Su motor de gasolina de 1991 cc, con 6 cilindros en disposición V y 4 válvulas por cilindro, ofrecía una potencia de 150 CV a 6500 rpm y un par motor de 185 Nm a 4000 rpm. La transmisión automática de 5 velocidades aseguraba cambios suaves y una conducción sin esfuerzo. En cuanto a la seguridad, contaba con frenos de disco ventilados de 284 mm delante y discos de 280 mm detrás, garantizando una frenada eficaz. La suspensión independiente en ambos ejes y las barras estabilizadoras contribuían a un buen comportamiento dinámico. Aunque no destacaba por innovaciones revolucionarias, su tecnología estaba orientada a ofrecer confort y fiabilidad.
Competencia
En su momento, el Rover 75 competía en el segmento de las berlinas medias-altas, enfrentándose a modelos como el BMW Serie 3, el Mercedes-Benz Clase C o el Audi A4. Si bien estos rivales alemanes ofrecían una imagen más deportiva o tecnológica, el Rover 75 se distinguía por su enfoque en el confort, la elegancia clásica y un toque de exclusividad británica. También se medía con el Volvo S60 o el Saab 9-3, que ofrecían alternativas con un enfoque diferente en diseño y prestaciones. El Rover 75 buscaba un cliente que valorara la tradición y el refinamiento por encima de la deportividad pura o la última tecnología.
Conclusión
El Rover 75 2.0 Classic de 2001 es más que un coche; es una declaración de intenciones. Representa una forma de entender el automóvil donde la elegancia, el confort y el estilo clásico prevalecen. Su motor V6, la transmisión automática y un interior cuidado al detalle lo convierten en un compañero de viaje ideal para quienes aprecian la conducción relajada y el lujo discreto. Aunque su consumo y prestaciones no sean las más destacadas, su encanto reside en su capacidad para transportar a sus ocupantes en un ambiente de distinción y tranquilidad. Es un coche para disfrutar del camino, no solo del destino, y un testimonio de la ingeniería británica con un toque de nostalgia.




