Rover MGF 1.8 Trophy · 160 CV (2001-2002)

2000
Gasolina
RWD
Manual 5v
Rover MGF - Vista 1
Rover MGF - Vista 2
Rover MGF - Vista 3
Rover MGF - Vista 4

Especificaciones y análisis del Rover MGF

Potencia

160CV

Par

174Nm

Consumo

7.8l/100

Emisiones

-g/km

0-100 km/h

7.6s

Vel. Máx.

220km/h

Peso

1150kg

Precio

28,548

Resumen técnico

Combustible

Gasolina

Transmisión

Manual 5v

Tracción

RWD

Plazas

2 / 2 puertas

Maletero

210 L

Depósito

50 L

Potencia

118 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima160 CV / 118 kW
Par máximo174 Nm
Tipo de combustibleGasolina
TransmisiónManual 5v

Capacidades

Depósito50 L
Maletero210 L

Análisis detallado del Rover MGF 1.8 Trophy · 160 CV (2001-2002)

Descripción general

El Rover MGF 1.8 Trophy, un roadster que vio la luz entre 2001 y 2002, es una joya británica que encarna la pasión por la conducción. Con su motor de gasolina de 160 CV y tracción trasera, este coche promete una experiencia al volante pura y emocionante, un verdadero tributo a la tradición de los deportivos ligeros.

Experiencia de conducción

Conducir el MGF 1.8 Trophy es una experiencia visceral. Su motor de 160 CV, que alcanza su potencia máxima a 7000 rpm, y un par motor de 174 Nm a 4500 rpm, se combina con una caja de cambios manual de 5 velocidades para ofrecer una respuesta directa y enérgica. La aceleración de 0 a 100 km/h en 7.6 segundos y una velocidad máxima de 220 km/h son cifras que invitan a disfrutar de cada curva. La suspensión de paralelogramo deformable en ambos ejes y los frenos de disco ventilados delanteros (304 mm) y traseros (240 mm) garantizan un agarre y una capacidad de frenado excepcionales, transmitiendo una sensación de control absoluto. Es un coche que te hace sentir parte de la carretera, una extensión de tus propias intenciones.

Diseño y estética

El diseño del Rover MGF 1.8 Trophy es atemporal y elegante, con líneas que evocan la esencia de los roadsters clásicos británicos. Sus dimensiones compactas (3910 mm de largo, 1630 mm de ancho y 1270 mm de alto) le confieren una silueta deportiva y ágil. Las llantas de 16 pulgadas, con neumáticos 195/45 R16 Z delante y 215/40 R16 Z detrás, no solo realzan su estética, sino que también contribuyen a su excelente comportamiento dinámico. Es un coche que, a pesar de los años, sigue girando cabezas, un verdadero icono de estilo.

Tecnología y características

Bajo su piel clásica, el MGF 1.8 Trophy incorpora tecnología que, para su época, era avanzada y orientada al rendimiento. Su motor de 1.8 litros, con 4 cilindros y 4 válvulas por cilindro, utiliza inyección indirecta y admisión variable, lo que optimiza la entrega de potencia y la eficiencia. El bloque y la culata de aluminio contribuyen a un peso ligero (1150 kg), mejorando la relación peso/potencia. La dirección de cremallera, aunque sin asistencia variable, ofrece una conexión directa con la carretera, una característica muy apreciada por los puristas de la conducción. Es una combinación de ingeniería robusta y soluciones inteligentes para maximizar el placer de conducir.

Competencia

En su momento, el Rover MGF 1.8 Trophy se enfrentó a rivales de la talla del Mazda MX-5, el BMW Z3 y el Toyota MR2. Cada uno ofrecía su propia interpretación del roadster deportivo, pero el MGF se distinguía por su encanto británico, su motor central trasero y su suspensión Hydragas, que le otorgaba un confort y una agilidad únicos. Era una alternativa con carácter, para aquellos que buscaban algo diferente y con un toque de exclusividad.

Conclusión

El Rover MGF 1.8 Trophy es más que un coche; es una declaración de intenciones. Es un roadster que te invita a disfrutar de cada viaje, a sentir el viento en la cara y a conectar con la carretera de una manera que pocos vehículos modernos pueden igualar. Su combinación de diseño clásico, rendimiento emocionante y una tecnología bien pensada lo convierte en un clásico instantáneo, un coche para los verdaderos amantes de la conducción. Es una pieza de la historia automotriz que sigue ofreciendo sonrisas a quien se atreve a ponerse a su volante.