Especificaciones y análisis del Saab 9-3
Potencia
125CV
Par
280Nm
Consumo
6.2l/100
Emisiones
-g/km
0-100 km/h
10.5s
Vel. Máx.
200km/h
Peso
-kg
Precio
21,258€
Resumen técnico
Gasóleo
Manual 5v
FWD
5 / 3 puertas
494 L
68 L
92 kW
Actual
Especificaciones técnicas
Motor
Capacidades
Análisis detallado del Saab 9-3 Coupé 2.2 TiD (125CV) SEK · 125 CV (2001-2002)
Descripción general
El Saab 9-3 Coupé 2.2 TiD de 125 CV, lanzado entre 2001 y 2002, representa una propuesta singular en el segmento de los coupés diésel. Con un precio de 21.258 euros en su momento, este modelo ofrecía una alternativa distintiva para quienes buscaban un coche con carácter y una eficiencia de combustible notable. Su motor diésel de 2.2 litros, con inyección directa y turbo, prometía un equilibrio entre rendimiento y economía, una combinación poco común en un coupé de la época. Este Saab no solo destacaba por su mecánica, sino también por una estética que, aunque sobria, mantenía la esencia de la marca sueca, apostando por la funcionalidad y una cierta elegancia atemporal.
Experiencia de conducción
Conducir el Saab 9-3 Coupé 2.2 TiD era una experiencia que combinaba la solidez de la ingeniería sueca con un toque de deportividad. El motor diésel de 125 CV, aunque no era un derroche de potencia bruta, ofrecía un par motor de 280 Nm a solo 1500 rpm, lo que se traducía en una respuesta enérgica desde bajas revoluciones y una buena capacidad de recuperación. La aceleración de 0 a 100 km/h en 10.5 segundos era respetable para un diésel de su categoría, y la velocidad máxima de 200 km/h permitía afrontar viajes largos con solvencia. La suspensión tipo McPherson delantera y de rueda tirada con elemento torsional trasera, junto con los frenos de disco ventilados en el eje delantero, proporcionaban una sensación de control y seguridad. El consumo combinado de 6.2 l/100km era un punto fuerte, haciendo de este coupé una opción atractiva para quienes buscaban un coche con estilo pero sin renunciar a la eficiencia.
Diseño y estética
El diseño del Saab 9-3 Coupé, aunque no era radicalmente diferente de la berlina, lograba transmitir una imagen más dinámica y juvenil. Sus tres puertas le conferían una silueta más fluida y deportiva. Las líneas eran limpias y funcionales, con la característica parrilla de Saab y unos faros que, sin ser ostentosos, le daban una personalidad reconocible. El interior, fiel a la filosofía de la marca, priorizaba la ergonomía y la calidad de los materiales. Los asientos, conocidos por su comodidad, invitaban a largos viajes, y el maletero de 494 litros ofrecía una capacidad sorprendente para un coupé, lo que lo hacía práctico para el día a día. Aunque no era un coche que buscara la extravagancia, su diseño destilaba una elegancia discreta y una funcionalidad bien pensada.
Tecnología y características
En el corazón del Saab 9-3 Coupé 2.2 TiD latía un motor diésel de 2172 cc con inyección directa, turbo de geometría variable e intercooler, una configuración avanzada para su época que optimizaba la entrega de potencia y la eficiencia. La transmisión manual de 5 velocidades, combinada con la tracción delantera, ofrecía una experiencia de conducción directa y participativa. Aunque no contaba con las últimas innovaciones en infoentretenimiento o asistentes a la conducción que vemos hoy, su tecnología se centraba en la mecánica y la seguridad. La construcción del motor con bloque de hierro y culata de aluminio era una muestra de robustez y durabilidad. Saab siempre se ha caracterizado por su enfoque en la seguridad, y este modelo no era una excepción, incorporando elementos que garantizaban la protección de sus ocupantes.
Competencia
En el mercado de los coupés diésel de principios de los 2000, el Saab 9-3 Coupé 2.2 TiD se enfrentaba a competidores como el BMW Serie 3 Coupé o el Audi A4 Coupé, aunque estos solían posicionarse en un escalón ligeramente superior en términos de deportividad y precio. Sin embargo, el Saab ofrecía una alternativa distintiva, con un enfoque más pragmático y una personalidad única. Su combinación de motor diésel eficiente, diseño sobrio y un toque de exclusividad lo diferenciaba de las opciones más convencionales. No buscaba competir en cifras de potencia pura, sino en ofrecer una experiencia de conducción diferente, con un énfasis en la comodidad y la eficiencia para el uso diario y los viajes largos.
Conclusión
El Saab 9-3 Coupé 2.2 TiD de 125 CV fue un coche que, sin ser un superventas, dejó una huella por su singularidad. Representaba la esencia de Saab: innovación, seguridad y un diseño funcional con carácter. Era una elección inteligente para aquellos que buscaban un coupé con un toque de distinción, una buena eficiencia de combustible y la robustez de la ingeniería sueca. Aunque el tiempo ha pasado, su encanto perdura, siendo un testimonio de una marca que siempre apostó por la diferencia. Su equilibrio entre rendimiento, consumo y practicidad lo convertía en un compañero de viaje fiable y agradable, capaz de ofrecer una experiencia de conducción gratificante sin caer en excesos.




