Saab 9-3 Sport Sedán 2.0T Aero (210 CV) Aut. · 209 CV (2003-2005)

2002
Gasolina
FWD
Automático 5v
Saab 9-3 - Vista 1
Saab 9-3 - Vista 2
Saab 9-3 - Vista 3
Saab 9-3 - Vista 4

Especificaciones y análisis del Saab 9-3

Potencia

209CV

Par

300Nm

Consumo

9.6l/100

Emisiones

-g/km

0-100 km/h

8.8s

Vel. Máx.

230km/h

Peso

-kg

Precio

39,650

Resumen técnico

Combustible

Gasolina

Transmisión

Automático 5v

Tracción

FWD

Plazas

5 / 4 puertas

Maletero

425 L

Depósito

58 L

Potencia

154 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima209 CV / 154 kW
Par máximo300 Nm
Tipo de combustibleGasolina
TransmisiónAutomático 5v

Capacidades

Depósito58 L
Maletero425 L

Análisis detallado del Saab 9-3 Sport Sedán 2.0T Aero (210 CV) Aut. · 209 CV (2003-2005)

Descripción general

El Saab 9-3 Sport Sedán 2.0T Aero de 2002 es una berlina que encarna la esencia de la marca sueca: innovación, seguridad y un toque de deportividad. Con su motor turboalimentado de 209 CV y una transmisión automática de 5 velocidades, este modelo prometía una experiencia de conducción distintiva y emocionante, alejada de las convenciones de sus rivales alemanes. Su diseño, aunque sobrio, escondía un carácter dinámico y una atención al detalle que lo hacía único en su segmento.

Experiencia de conducción

Al volante del Saab 9-3 Sport Sedán 2.0T Aero, la sensación de control y la respuesta del motor turbo son inmediatas. Los 209 CV se entregan con suavidad pero con contundencia, permitiendo aceleraciones enérgicas y recuperaciones ágiles. La transmisión automática de 5 velocidades, aunque no es la más rápida, cumple su función con solvencia, priorizando la comodidad. La suspensión, tipo McPherson delante y paralelogramo deformable detrás, ofrece un buen equilibrio entre confort y estabilidad, absorbiendo las irregularidades del asfalto sin sacrificar la precisión en curvas. La dirección, aunque no es la más comunicativa, es precisa y el coche se siente aplomado en carretera. Es un coche que invita a disfrutar de los viajes largos, con un habitáculo bien insonorizado y asientos cómodos que recogen bien el cuerpo.

Diseño y estética

El diseño del Saab 9-3 Sport Sedán de 2002 es una declaración de intenciones. Sus líneas limpias y elegantes, con una silueta que evoca dinamismo, lo distinguen de la competencia. El frontal, con la característica parrilla de Saab y los faros afilados, le confiere una mirada decidida. La zaga, con sus pilotos envolventes, completa un conjunto armonioso y atemporal. En el interior, la disposición del salpicadero es ergonómica y funcional, con la instrumentación orientada hacia el conductor, un guiño a la herencia aeronáutica de la marca. Los materiales, aunque no siempre los más lujosos, son de buena calidad y los ajustes son sólidos, transmitiendo una sensación de durabilidad. El espacio interior es generoso para cuatro ocupantes, y el maletero de 425 litros es suficiente para el equipaje de una familia.

Tecnología y características

En el apartado tecnológico, el Saab 9-3 Sport Sedán 2.0T Aero de 2002 incorporaba soluciones avanzadas para su época. Su motor 2.0T de 1998 cc, con inyección indirecta, turbo e intercooler, era un ejemplo de eficiencia y rendimiento. La transmisión automática de 5 velocidades, aunque no era de doble embrague, ofrecía un funcionamiento suave y fiable. En cuanto a seguridad, Saab siempre fue pionera, y este modelo no era una excepción, con una estructura de carrocería robusta y múltiples airbags. El sistema de frenos, con discos ventilados de 312 mm delante y discos de 290 mm detrás, garantizaba una frenada potente y segura. Aunque no contaba con las pantallas táctiles y los sistemas de asistencia a la conducción actuales, su equipamiento de serie era completo y funcional, centrado en la seguridad y el confort de los ocupantes.

Competencia

En su segmento, el Saab 9-3 Sport Sedán 2.0T Aero se enfrentaba a duros competidores como el BMW Serie 3, el Audi A4 y el Mercedes-Benz Clase C. Frente a ellos, el Saab ofrecía una alternativa más distintiva, con un enfoque en la seguridad, la innovación y un diseño menos convencional. Aunque quizás no alcanzaba la deportividad pura de un BMW o el refinamiento interior de un Audi, el Saab se desmarcaba por su personalidad única y su motor turbo, que ofrecía un rendimiento comparable a sus rivales de mayor cilindrada. Era una elección para aquellos que buscaban algo diferente, sin renunciar a la calidad y las prestaciones.

Conclusión

El Saab 9-3 Sport Sedán 2.0T Aero de 2002 es un coche que, a pesar del paso del tiempo, sigue conservando su encanto. Es una berlina que combina elegancia, rendimiento y seguridad, con un toque de originalidad que lo hace destacar. Su motor turbo ofrece una experiencia de conducción gratificante, y su interior, aunque sobrio, es cómodo y funcional. Es un coche para aquellos que aprecian la ingeniería sueca y buscan una alternativa a las marcas premium más tradicionales. Un vehículo que, sin duda, dejó una huella en la historia del automóvil.