Saab 9-3 Sport Sedán 2.0T Aero 6 vel. · 209 CV (2003-2004)

2002
Gasolina
FWD
Manual 6v
Saab 9-3 - Vista 1
Saab 9-3 - Vista 2
Saab 9-3 - Vista 3
Saab 9-3 - Vista 4

Especificaciones y análisis del Saab 9-3

Potencia

209CV

Par

300Nm

Consumo

9l/100

Emisiones

-g/km

0-100 km/h

7.9s

Vel. Máx.

235km/h

Peso

-kg

Precio

37,400

Resumen técnico

Combustible

Gasolina

Transmisión

Manual 6v

Tracción

FWD

Plazas

5 / 4 puertas

Maletero

425 L

Depósito

58 L

Potencia

154 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima209 CV / 154 kW
Par máximo300 Nm
Tipo de combustibleGasolina
TransmisiónManual 6v

Capacidades

Depósito58 L
Maletero425 L

Análisis detallado del Saab 9-3 Sport Sedán 2.0T Aero 6 vel. · 209 CV (2003-2004)

Descripción general

El Saab 9-3 Sport Sedán 2.0T Aero de 2002 es una berlina que encarna la esencia de la marca sueca: innovación, seguridad y un toque de deportividad. Con su motor de 209 CV y una caja de cambios manual de 6 velocidades, este modelo prometía una experiencia de conducción distintiva y emocionante, alejada de las convenciones de sus rivales alemanes. Su diseño, aunque discreto, escondía una personalidad fuerte y un compromiso con la ingeniería.

Experiencia de conducción

Al volante del Saab 9-3 Sport Sedán 2.0T Aero, la sensación es de control y potencia contenida. El motor turbo de 209 CV entrega su fuerza de manera progresiva, pero contundente, permitiendo aceleraciones de 0 a 100 km/h en 7.9 segundos y una velocidad máxima de 235 km/h. La suspensión, tipo McPherson delante y paralelogramo deformable detrás, junto con los frenos de disco ventilados de 312 mm en el eje delantero, ofrecen un comportamiento dinámico y seguro. La dirección, aunque no se especifica su tipo, contribuye a una experiencia de conducción precisa y gratificante, ideal para quienes buscan algo más que un simple desplazamiento.

Diseño y estética

El diseño del Saab 9-3 Sport Sedán de 2002 es una declaración de intenciones. Sus líneas limpias y elegantes, con una silueta que combina la funcionalidad de una berlina con un aire deportivo, lo distinguen de la competencia. Aunque no es un coche que busque llamar la atención con estridencias, su presencia es inconfundiblemente Saab. El interior, con su enfoque en la ergonomía y la calidad de los materiales, crea un ambiente acogedor y funcional, donde cada detalle está pensado para el conductor y los pasajeros. La estética general es atemporal, resistiendo bien el paso de los años.

Tecnología y características

En el corazón tecnológico del Saab 9-3 Sport Sedán 2.0T Aero encontramos un motor de gasolina de 1998 cc con inyección indirecta, turbo e intercooler, que desarrolla 209 CV. La transmisión manual de 6 velocidades permite exprimir al máximo el potencial del motor. Aunque no se detallan sistemas de asistencia a la conducción avanzados, típicos de la época, Saab siempre fue pionera en seguridad y ergonomía. El chasis cuenta con suspensiones bien resueltas y frenos potentes, asegurando un comportamiento dinámico y seguro. El consumo combinado de 9 l/100km refleja un equilibrio entre prestaciones y eficiencia para su segmento y año.

Competencia

En su momento, el Saab 9-3 Sport Sedán 2.0T Aero se enfrentaba a duros competidores en el segmento de las berlinas premium, como el BMW Serie 3, el Audi A4 y el Mercedes-Benz Clase C. Sin embargo, el Saab ofrecía una alternativa con un carácter más individualista, un enfoque en la seguridad activa y pasiva, y un diseño que se alejaba de las tendencias más conservadoras. Su motor turbo y su tracción delantera lo diferenciaban, atrayendo a aquellos que buscaban una experiencia de conducción más distintiva y menos convencional.

Conclusión

El Saab 9-3 Sport Sedán 2.0T Aero de 2002 es más que un coche; es una declaración de principios. Representa la ingeniería sueca en su máxima expresión, combinando un rendimiento emocionante con un diseño elegante y una atención meticulosa a la seguridad. Es un vehículo para aquellos que aprecian la individualidad, la calidad y una experiencia de conducción gratificante. Aunque la marca ya no exista, este modelo sigue siendo un testimonio de lo que Saab representaba: coches con alma y carácter propio.