Especificaciones y análisis del Saab 9-3
Potencia
125CV
Par
280Nm
Consumo
6.6l/100
Emisiones
-g/km
0-100 km/h
11s
Vel. Máx.
200km/h
Peso
1510kg
Precio
29,700€
Resumen técnico
Gasóleo
Manual 5v
FWD
5 / 4 puertas
425 L
58 L
92 kW
Actual
Especificaciones técnicas
Motor
Capacidades
Análisis detallado del Saab 9-3 Sport Sedán 2.2 TiD Arc · 125 CV (2002-2004)
Descripción general
El Saab 9-3 Sport Sedán 2.2 TiD Arc de 2002 es una berlina que, a pesar de su motor diésel, mantiene la esencia de la marca sueca. Con 125 CV y un enfoque en la seguridad y el confort, este modelo buscaba ofrecer una alternativa distintiva en el segmento de las berlinas medias.
Experiencia de conducción
Al volante, el Saab 9-3 Sport Sedán 2.2 TiD Arc ofrece una experiencia de conducción sólida y predecible. El motor diésel, aunque no es un derroche de potencia, entrega sus 125 CV de forma lineal, con un par motor de 280 Nm disponible desde bajas revoluciones (1500 rpm) que facilita los adelantamientos y la conducción en carretera. La suspensión, tipo McPherson delante y paralelogramo deformable detrás, proporciona un buen equilibrio entre confort y estabilidad, absorbiendo las irregularidades del terreno sin sacrificar la sensación de control. La dirección de cremallera, aunque carece de la asistencia variable de modelos más modernos, es precisa y transmite confianza. La velocidad máxima de 200 km/h y una aceleración de 0 a 100 km/h en 11 segundos lo sitúan en un rango aceptable para su época y segmento, sin pretensiones deportivas, pero con la capacidad de mantener ritmos elevados en autopista con aplomo. El consumo combinado de 6.6 l/100km es un punto a favor para viajes largos.
Diseño y estética
El diseño del Saab 9-3 Sport Sedán de 2002 es una evolución de la estética clásica de la marca, con líneas limpias y una silueta que evoca una sensación de robustez y elegancia discreta. La carrocería de cuatro puertas, con una longitud de 4635 mm, una anchura de 1762 mm y una altura de 1466 mm, le confiere una presencia imponente pero no ostentosa. Los detalles como los faros y la parrilla frontal mantienen la identidad Saab, mientras que la parte trasera, con sus pilotos característicos, le otorga un toque distintivo. El interior, aunque no se detalla en los datos, se esperaba que siguiera la filosofía de la marca, con un diseño funcional y ergonómico, centrado en el conductor y con materiales de calidad. Las llantas de 16 pulgadas con neumáticos 215/55 R16 V complementan la estética general, aportando un equilibrio visual adecuado al conjunto.
Tecnología y características
En el apartado tecnológico, el Saab 9-3 Sport Sedán 2.2 TiD Arc de 2002 incorporaba soluciones avanzadas para su tiempo. El motor diésel de 2.2 litros, con inyección directa, turbo de geometría variable e intercooler, era un ejemplo de eficiencia y rendimiento. La transmisión manual de 5 velocidades, aunque no es la más moderna, ofrecía un manejo preciso y fiable. En cuanto a la seguridad, Saab siempre fue pionera, y este modelo no era una excepción, con sistemas de frenos de disco ventilados de 285 mm delante y discos de 278 mm detrás, garantizando una frenada efectiva. Aunque los datos no especifican los sistemas de asistencia a la conducción, es de esperar que contara con los elementos de seguridad activa y pasiva habituales en la marca, como múltiples airbags y sistemas de control de estabilidad y tracción, aunque no se mencionan explícitamente. La dirección de cremallera, aunque sin asistencia variable, era un estándar de la época que ofrecía una buena conexión con la carretera.
Competencia
En el competitivo segmento de las berlinas medias premium, el Saab 9-3 Sport Sedán 2.2 TiD Arc se enfrentaba a duros rivales. Modelos como el BMW Serie 3, el Audi A4 y el Mercedes-Benz Clase C eran sus principales competidores, ofreciendo cada uno su propia interpretación de lujo, rendimiento y tecnología. Otros contendientes incluían al Volvo S60, con su enfoque en la seguridad, y el Alfa Romeo 156, que destacaba por su diseño y deportividad. El Saab se diferenciaba por su enfoque en la seguridad, su diseño escandinavo distintivo y una experiencia de conducción que, aunque no era la más deportiva, ofrecía un confort y una solidez notables. Su motor diésel de 125 CV lo posicionaba como una opción eficiente y práctica para el día a día, buscando un equilibrio entre prestaciones y consumo.
Conclusión
El Saab 9-3 Sport Sedán 2.2 TiD Arc de 2002 es un coche que, a pesar de los años, sigue evocando la esencia de una marca con personalidad. Su combinación de un diseño sobrio pero elegante, un motor diésel eficiente y una conducción confortable lo convierten en una opción interesante para aquellos que buscan una berlina con carácter y un toque de distinción. No es el más rápido ni el más lujoso de su segmento, pero su fiabilidad y su enfoque en la seguridad lo hacen un compañero de viaje digno de consideración. Es un coche que, con el mantenimiento adecuado, puede seguir ofreciendo muchas satisfacciones a sus propietarios, manteniendo viva la llama de la ingeniería sueca.




