Especificaciones y análisis del SEAT Altea
Potencia
105CV
Par
250Nm
Consumo
5.4l/100
Emisiones
-g/km
0-100 km/h
12.3s
Vel. Máx.
183km/h
Peso
1405kg
Precio
20,613€
Resumen técnico
Gasóleo
Manual 5v
FWD
5 / 5 puertas
409 L
55 L
77 kW
Actual
Especificaciones técnicas
Motor
Capacidades
Análisis detallado del SEAT Altea 1.9 TDI 105 CV Sport-up (2004-2005)
Descripción general
El SEAT Altea 1.9 TDI 105 CV Sport-up de 2004 es un monovolumen compacto que irrumpió en el mercado con la promesa de combinar la funcionalidad familiar con un toque de dinamismo español. Con un precio de 20.613 €, se posicionaba como una opción atractiva para quienes buscaban espacio y eficiencia sin renunciar a una estética más deportiva. Este modelo, con su motor diésel de 105 CV, ofrecía un equilibrio interesante entre prestaciones y consumo, convirtiéndose en una propuesta sólida dentro de su segmento.
Experiencia de conducción
Al volante del Altea 1.9 TDI 105 CV Sport-up, la sensación es de control y estabilidad. El motor diésel, aunque no es un derroche de potencia, entrega sus 105 CV de forma lineal y con un par motor de 250 Nm a 1900 rpm que permite una buena respuesta en la mayoría de situaciones. La aceleración de 0 a 100 km/h en 12.3 segundos no es fulgurante, pero suficiente para el día a día. La velocidad máxima de 183 km/h es adecuada para viajes largos. La suspensión tipo McPherson delantera y el paralelogramo deformable trasero, junto con los neumáticos 225/45 R17, contribuyen a un comportamiento ágil y una buena pisada en carretera, transmitiendo confianza al conductor. La dirección asistida eléctrica es precisa y el tacto general del coche es robusto y predecible.
Diseño y estética
El diseño del SEAT Altea de 2004 fue una declaración de intenciones. Con sus 4280 mm de longitud, 1768 mm de anchura y 1568 mm de altura, rompía con la imagen tradicional de los monovolúmenes, apostando por líneas más dinámicas y un aspecto más cercano al de un turismo deportivo. La versión Sport-up acentuaba esta deportividad con detalles específicos. Su frontal distintivo, con los faros rasgados y la parrilla característica de SEAT, le otorgaba una personalidad fuerte. La silueta, con una línea de techo ligeramente descendente y una zaga compacta, le confería una imagen moderna y atlética para su época. El interior, con capacidad para 5 ocupantes y un maletero de 409 litros, era funcional y bien resuelto, aunque sin grandes alardes estéticos, priorizando la ergonomía y la habitabilidad.
Tecnología y características
En el apartado tecnológico, el SEAT Altea 1.9 TDI 105 CV Sport-up de 2004 incorporaba soluciones prácticas y eficientes para su tiempo. El motor 1.9 TDI, un clásico de Volkswagen, destacaba por su inyección directa por bomba inyector, turbo de geometría variable e intercooler, tecnologías que optimizaban el rendimiento y el consumo de gasóleo, que se situaba en 5.4 l/100km en ciclo combinado NEDC. La transmisión manual de 5 velocidades era precisa y bien escalonada. La dirección asistida eléctrica contribuía a una conducción más cómoda y eficiente. Aunque no contaba con las últimas innovaciones en conectividad o asistentes a la conducción que vemos hoy, ofrecía lo necesario para una experiencia de conducción segura y agradable, con frenos de disco ventilados delanteros y discos traseros que garantizaban una buena capacidad de detención.
Competencia
En el competitivo segmento de los monovolúmenes compactos de 2004, el SEAT Altea 1.9 TDI 105 CV Sport-up se enfrentaba a duros rivales. Modelos como el Renault Scénic, el Citroën C4 Picasso (aunque este llegó un poco más tarde), el Opel Zafira o el Ford C-Max eran sus principales competidores. El Altea se diferenciaba por su enfoque más deportivo en el diseño y su comportamiento dinámico, buscando atraer a aquellos que querían un coche familiar pero con un toque más pasional. Su motor TDI, conocido por su fiabilidad y eficiencia, era también un punto fuerte frente a algunas alternativas de la competencia.
Conclusión
El SEAT Altea 1.9 TDI 105 CV Sport-up de 2004 fue un coche que supo combinar la versatilidad de un monovolumen con un diseño más atrevido y un comportamiento dinámico que lo diferenciaba. Su motor diésel ofrecía un equilibrio muy bueno entre prestaciones y un consumo contenido, ideal para el uso diario y los viajes familiares. Aunque su tecnología no era la más puntera, cumplía con creces las expectativas de la época. Fue una propuesta honesta y bien ejecutada por parte de SEAT, que buscaba un público que valorara tanto la funcionalidad como una cierta emoción al volante. Un coche que, sin ser perfecto, dejó una huella importante en su segmento.




