SEAT Altea 2.0 TDI 140 CV Stylance (2004-2007)

2004
Gasóleo
FWD
Manual 6v
SEAT Altea - Vista 1
SEAT Altea - Vista 2
SEAT Altea - Vista 3
SEAT Altea - Vista 4

Especificaciones y análisis del SEAT Altea

Potencia

140CV

Par

320Nm

Consumo

5.8l/100

Emisiones

157g/km

0-100 km/h

9.9s

Vel. Máx.

201km/h

Peso

1505kg

Precio

21,837

Resumen técnico

Combustible

Gasóleo

Transmisión

Manual 6v

Tracción

FWD

Plazas

5 / 5 puertas

Maletero

409 L

Depósito

55 L

Potencia

103 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima140 CV / 103 kW
Par máximo320 Nm
Tipo de combustibleGasóleo
TransmisiónManual 6v

Capacidades

Depósito55 L
Maletero409 L

Análisis detallado del SEAT Altea 2.0 TDI 140 CV Stylance (2004-2007)

Descripción general

El SEAT Altea 2.0 TDI 140 CV Stylance de 2004 emerge como una propuesta audaz y versátil en el segmento de los monovolúmenes compactos. Con su distintivo diseño y un motor diésel potente, este vehículo prometía combinar la funcionalidad familiar con un toque de dinamismo español. Representó un paso adelante para SEAT, buscando un equilibrio entre la practicidad y una experiencia de conducción más emocionante.

Experiencia de conducción

Al volante del Altea 2.0 TDI, la sensación es de control y agilidad, inusual para un coche de su categoría. El motor diésel de 140 CV responde con contundencia desde bajas revoluciones, ofreciendo una aceleración enérgica que facilita los adelantamientos y la conducción en carretera. La dirección asistida eléctrica, aunque carece de la retroalimentación más pura, es precisa y ligera, ideal para el día a día. La suspensión, tipo McPherson delante y paralelogramo deformable detrás, logra un buen compromiso entre confort y estabilidad, absorbiendo las irregularidades del asfalto sin sacrificar el aplomo en curvas. Es un coche que invita a disfrutar de la carretera, con una pisada firme y segura.

Diseño y estética

El diseño del SEAT Altea fue, sin duda, uno de sus puntos más distintivos y controvertidos. Con sus líneas afiladas, los faros rasgados y la característica 'línea dinámica' que recorre el lateral, el Altea rompía con la estética tradicional de los monovolúmenes. Su silueta, más deportiva y menos voluminosa, le otorgaba una presencia única en la carretera. El interior, aunque funcional, presentaba un salpicadero bien organizado y materiales de calidad, con un enfoque en la ergonomía y la visibilidad. Las 5 puertas y la altura del techo facilitaban el acceso y la habitabilidad, mientras que el maletero de 409 litros ofrecía una capacidad adecuada para las necesidades familiares.

Tecnología y características

En su momento, el SEAT Altea 2.0 TDI 140 CV Stylance incorporaba tecnología avanzada para su segmento. El motor 2.0 TDI, con inyección directa por bomba inyector, turbo de geometría variable e intercooler, era un referente en eficiencia y rendimiento diésel. La transmisión manual de 6 velocidades permitía aprovechar al máximo la potencia del motor, optimizando el consumo y las prestaciones. En cuanto a seguridad, contaba con frenos de disco ventilados delanteros y discos traseros, y una dirección asistida eléctrica que mejoraba la maniobrabilidad. Aunque no disponía de las últimas ayudas a la conducción actuales, su equipamiento era competitivo para la época.

Competencia

El SEAT Altea se enfrentaba a una dura competencia en el segmento de los monovolúmenes compactos. Sus principales rivales incluían modelos como el Renault Scénic, el Citroën C4 Picasso, el Ford C-MAX y el Opel Zafira. Frente a ellos, el Altea destacaba por su diseño más deportivo y su enfoque en una conducción más dinámica, ofreciendo una alternativa a aquellos que buscaban un monovolumen con un toque extra de emoción al volante, sin renunciar a la practicidad y el espacio interior.

Conclusión

El SEAT Altea 2.0 TDI 140 CV Stylance de 2004 fue un coche que marcó una diferencia. Su combinación de un diseño atrevido, un motor diésel potente y una dinámica de conducción sorprendente para un monovolumen lo convirtió en una opción atractiva para familias que no querían sacrificar el placer de conducir. Ofrecía un equilibrio notable entre funcionalidad, rendimiento y estilo, dejando una huella distintiva en el mercado automovilístico de su época. Fue un vehículo que demostró que la practicidad no tenía por qué estar reñida con la pasión.