SEAT Altea 2.0 FSI 150 CV Stylance (2004-2007)

2004
Gasolina
FWD
Manual 6v
SEAT Altea - Vista 1
SEAT Altea - Vista 2
SEAT Altea - Vista 3
SEAT Altea - Vista 4

Especificaciones y análisis del SEAT Altea

Potencia

150CV

Par

200Nm

Consumo

8.3l/100

Emisiones

200g/km

0-100 km/h

9.6s

Vel. Máx.

206km/h

Peso

1450kg

Precio

21,231

Resumen técnico

Combustible

Gasolina

Transmisión

Manual 6v

Tracción

FWD

Plazas

5 / 5 puertas

Maletero

409 L

Depósito

55 L

Potencia

110 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima150 CV / 110 kW
Par máximo200 Nm
Tipo de combustibleGasolina
TransmisiónManual 6v

Capacidades

Depósito55 L
Maletero409 L

Análisis detallado del SEAT Altea 2.0 FSI 150 CV Stylance (2004-2007)

Descripción general

El SEAT Altea 2.0 FSI 150 CV Stylance de 2004 se presenta como una propuesta audaz y versátil en el segmento de los monovolúmenes compactos. Con un diseño que rompe moldes y un motor gasolina de 150 CV, este vehículo prometía combinar la funcionalidad familiar con un toque de deportividad y dinamismo, buscando conquistar a aquellos que deseaban algo más que un simple coche práctico. Su llegada al mercado marcó un punto de inflexión para SEAT, apostando por una estética más emocional y un comportamiento en carretera que invitaba a disfrutar de la conducción.

Experiencia de conducción

Al volante del Altea 2.0 FSI, la sensación es de control y agilidad. El motor de 150 CV, asociado a una caja de cambios manual de seis velocidades, ofrece una respuesta enérgica y progresiva, permitiendo aceleraciones de 0 a 100 km/h en 9.6 segundos y una velocidad máxima de 206 km/h. La dirección asistida eléctrica es precisa y la suspensión, con un esquema McPherson delante y paralelogramo deformable detrás, proporciona un equilibrio notable entre confort y estabilidad. Aunque es un monovolumen, su comportamiento dinámico se acerca más al de un turismo, invitando a una conducción activa y placentera, sin sacrificar la comodidad en viajes largos. El consumo combinado de 8.3 l/100km es razonable para la época y la potencia.

Diseño y estética

El diseño del SEAT Altea es, sin duda, uno de sus puntos más distintivos. Rompiendo con la sobriedad habitual de los monovolúmenes, el Altea exhibe líneas fluidas y deportivas, con una marcada personalidad. Sus faros afilados, la parrilla característica de SEAT y una silueta que combina la altura de un monovolumen con la dinámica de un compacto, le otorgan una presencia única. El interior, aunque funcional, no descuida la estética, con un salpicadero bien integrado y materiales de calidad que transmiten una sensación de robustez. Las cinco puertas y los cinco asientos, junto con un maletero de 409 litros, aseguran una buena habitabilidad y versatilidad para el día a día y los viajes familiares.

Tecnología y características

En 2004, el SEAT Altea 2.0 FSI Stylance incorporaba una tecnología sólida y funcional. El motor 2.0 FSI de inyección directa de gasolina, con admisión variable, era un avance significativo en eficiencia y rendimiento. La transmisión manual de seis velocidades optimizaba el consumo y la respuesta del motor. En cuanto a la seguridad, contaba con frenos de disco ventilados delanteros y discos traseros, y una dirección de cremallera con asistencia eléctrica. Aunque no disponía de las ayudas a la conducción más avanzadas de hoy en día, su equipamiento era competitivo para su segmento y época, ofreciendo un buen equilibrio entre prestaciones y funcionalidad.

Competencia

El SEAT Altea 2.0 FSI Stylance se enfrentaba a una dura competencia en el segmento de los monovolúmenes compactos. Sus principales rivales incluían modelos como el Renault Scénic, el Citroën C4 Picasso, el Ford C-MAX y el Opel Zafira. Frente a ellos, el Altea destacaba por su diseño más deportivo y su enfoque en la dinámica de conducción, ofreciendo una alternativa más emocional a los monovolúmenes tradicionales, que a menudo priorizaban la funcionalidad pura sobre el placer al volante.

Conclusión

El SEAT Altea 2.0 FSI 150 CV Stylance de 2004 fue un vehículo que supo combinar la practicidad de un monovolumen con el dinamismo y la estética de un turismo deportivo. Su motor potente, su comportamiento ágil y su diseño distintivo lo convirtieron en una opción atractiva para aquellos que buscaban un coche familiar con carácter. Aunque su consumo no era el más bajo, ofrecía una experiencia de conducción gratificante y un buen nivel de equipamiento para su época. Fue un coche que dejó huella por su personalidad y su capacidad para emocionar al volante, sin renunciar a la versatilidad que se espera de un vehículo de su segmento.