SEAT Ibiza 3p 1.4 TDi 75 CV Sport Rider (2004-2005)

2002
Gasóleo
FWD
Manual 5v
SEAT Ibiza - Vista 1
SEAT Ibiza - Vista 2
SEAT Ibiza - Vista 3
SEAT Ibiza - Vista 4

Especificaciones y análisis del SEAT Ibiza

Potencia

75CV

Par

195Nm

Consumo

4.6l/100

Emisiones

-g/km

0-100 km/h

13.9s

Vel. Máx.

172km/h

Peso

1128kg

Precio

13,480

Resumen técnico

Combustible

Gasóleo

Transmisión

Manual 5v

Tracción

FWD

Plazas

5 / 3 puertas

Maletero

267 L

Depósito

45 L

Potencia

55 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima75 CV / 55 kW
Par máximo195 Nm
Tipo de combustibleGasóleo
TransmisiónManual 5v

Capacidades

Depósito45 L
Maletero267 L

Análisis detallado del SEAT Ibiza 3p 1.4 TDi 75 CV Sport Rider (2004-2005)

Descripción general

El SEAT Ibiza 3p 1.4 TDi 75 CV Sport Rider de 2002 es un coche que, a pesar de los años, sigue evocando una sensación de juventud y dinamismo. Con su motor diésel de 75 CV, prometía una eficiencia notable para la época, ideal para el día a día y escapadas urbanas. Su diseño de tres puertas acentuaba su carácter deportivo, buscando atraer a un público que valoraba la estética y la agilidad en un formato compacto.

Experiencia de conducción

Al volante de este Ibiza, las sensaciones son las de un coche ágil y manejable. El motor 1.4 TDi, aunque no es un derroche de potencia, ofrece un par motor de 195 Nm a 2200 rpm que se siente en la respuesta, especialmente en marchas cortas. La dirección de cremallera, aunque sin asistencia variable, transmite bien lo que ocurre bajo las ruedas. La suspensión, tipo McPherson delante y de rueda tirada con elemento torsional detrás, busca un equilibrio entre confort y firmeza, permitiendo disfrutar de una conducción dinámica sin sacrificar demasiado la comodidad en trayectos urbanos. La aceleración de 0 a 100 km/h en 13.9 segundos y una velocidad máxima de 172 km/h lo posicionan como un coche cumplidor para su segmento y potencia.

Diseño y estética

El diseño del SEAT Ibiza de 2002, en su versión de 3 puertas, es un claro reflejo de la estética de principios de los 2000. Sus líneas son limpias y juveniles, con una silueta compacta y deportiva. Los faros delanteros, de formas más redondeadas que en generaciones posteriores, le otorgan una mirada característica. La parte trasera, con sus pilotos integrados, mantiene la coherencia estética. En el interior, la funcionalidad prima sobre el lujo, con un salpicadero bien organizado y materiales que, aunque no son premium, cumplen su función y resisten bien el paso del tiempo. El acabado Sport Rider añade detalles que realzan su carácter dinámico.

Tecnología y características

En el apartado tecnológico, el Ibiza de 2002 se ajusta a lo que se esperaba de un coche de su categoría en aquella época. El motor 1.4 TDi de 75 CV incorpora inyección directa por bomba inyector, turbo e intercooler, tecnologías que en su momento eran sinónimo de eficiencia y buen rendimiento para un diésel compacto. La transmisión manual de 5 velocidades es robusta y fiable. En cuanto a la seguridad y el confort, contaba con lo básico y necesario, sin grandes alardes pero con los elementos esenciales para una conducción segura y agradable.

Competencia

En su momento, el SEAT Ibiza 3p 1.4 TDi 75 CV Sport Rider se enfrentaba a una dura competencia en el segmento de los utilitarios diésel. Sus principales rivales eran modelos como el Volkswagen Polo, el Ford Fiesta, el Peugeot 206 o el Renault Clio. Cada uno ofrecía sus propias virtudes, pero el Ibiza destacaba por su equilibrio entre diseño juvenil, comportamiento dinámico y la eficiencia de su motor TDi, todo ello con un precio competitivo de 13.480 euros en su lanzamiento.

Conclusión

El SEAT Ibiza 3p 1.4 TDi 75 CV Sport Rider de 2002 es un coche que, a día de hoy, sigue siendo una opción interesante para quienes buscan un vehículo compacto, económico de mantener y con un toque de personalidad. Su motor diésel ofrece un consumo muy contenido, ideal para el uso diario, y su tamaño lo hace perfecto para la ciudad. Aunque no es un coche de altas prestaciones, su agilidad y su diseño atemporal lo convierten en un clásico moderno que aún tiene mucho que ofrecer.