Especificaciones y análisis del Skoda Octavia
Potencia
90CV
Par
210Nm
Consumo
5.2l/100
Emisiones
-g/km
0-100 km/h
13.7s
Vel. Máx.
178km/h
Peso
1295kg
Precio
17,069€
Resumen técnico
Gasóleo
Manual 5v
FWD
5 / 5 puertas
548 L
55 L
66 kW
Actual
Especificaciones técnicas
Motor
Capacidades
Análisis detallado del Skoda Octavia Combi GLX TDI · 90 CV (1999-2000)
Descripción general
El Skoda Octavia Combi GLX TDI del año 2000 es un vehículo que, a primera vista, podría pasar desapercibido, pero que encierra una propuesta de valor muy interesante. Este familiar, con su motor diésel de 90 CV, se presenta como una opción práctica y económica para aquellos que buscan un coche fiable y espacioso sin grandes pretensiones. Su diseño sobrio y funcional esconde una habitabilidad sorprendente y un maletero generoso, características que lo convierten en un compañero ideal para el día a día y los viajes en familia. En su época, representó una alternativa inteligente a modelos más caros, ofreciendo una calidad constructiva sólida y un rendimiento eficiente.
Experiencia de conducción
Al volante del Octavia Combi GLX TDI, la sensación predominante es la de solidez y confort. El motor diésel de 90 CV, aunque no es un derroche de potencia, entrega su par de 210 Nm a bajas revoluciones (1900 rpm), lo que se traduce en una respuesta agradable y suficiente para la mayoría de las situaciones. La aceleración de 0 a 100 km/h en 13.7 segundos y una velocidad máxima de 178 km/h son cifras modestas, pero adecuadas para un familiar de su segmento. La suspensión, tipo McPherson delante y de rueda tirada con elemento torsional detrás, filtra bien las irregularidades del terreno, ofreciendo un viaje suave y sin sobresaltos. La dirección, aunque no es la más comunicativa, cumple su función con precisión. En general, es un coche que invita a la conducción relajada, sin estridencias, pero con la confianza de saber que responde cuando se le exige.
Diseño y estética
El diseño del Skoda Octavia Combi GLX TDI es un reflejo de la filosofía de la marca en aquella época: funcional, discreto y atemporal. Sus líneas son limpias y sencillas, sin adornos superfluos, lo que le confiere una elegancia sobria. La carrocería familiar, con sus 4511 mm de longitud, 1731 mm de anchura y 1448 mm de altura, maximiza el espacio interior y la capacidad de carga. El frontal, con sus faros rectangulares y la parrilla característica de Skoda, transmite una imagen de robustez. La zaga, con un portón amplio y unas ópticas bien integradas, facilita el acceso al maletero de 548 litros, uno de sus puntos fuertes. En el interior, la disposición de los elementos es lógica y ergonómica, con materiales que, sin ser lujosos, son duraderos y agradables al tacto. Es un diseño que prioriza la funcionalidad y la practicidad sobre la ostentación.
Tecnología y características
En el año 2000, el Skoda Octavia Combi GLX TDI incorporaba una tecnología que, si bien no era vanguardista, sí era efectiva y fiable. Su motor 1.9 TDI de inyección directa, turbo e intercooler, era una de las joyas de la corona del Grupo Volkswagen, conocido por su eficiencia y durabilidad. La transmisión manual de 5 velocidades, bien escalonada, contribuía a optimizar el consumo de combustible, que se situaba en unos excelentes 5.2 l/100km en ciclo combinado. En cuanto a la seguridad, contaba con frenos de disco delanteros de 256 mm y tambores traseros, una configuración común en la época. La suspensión, con estabilizadoras en ambos ejes, aseguraba un buen comportamiento dinámico. Aunque carecía de las ayudas a la conducción modernas, su tecnología se centraba en ofrecer una experiencia de conducción segura y eficiente, con un enfoque en la durabilidad y el bajo coste de mantenimiento.
Competencia
En el segmento de los familiares compactos diésel del año 2000, el Skoda Octavia Combi GLX TDI se enfrentaba a una competencia variada. Entre sus principales rivales se encontraban modelos como el Volkswagen Golf Variant TDI, el Ford Focus Wagon TDDi, el Opel Astra Caravan DTI o el Peugeot 306 Break HDi. Frente a ellos, el Octavia Combi destacaba por ofrecer una relación calidad-precio muy competitiva, un maletero de referencia en su categoría y la probada fiabilidad de su motor TDI. Aunque quizás no tuviera el mismo caché de marca que un Volkswagen o la agilidad de un Focus, su propuesta de espacio, economía y robustez lo convertía en una opción muy atractiva para un público que valoraba la practicidad por encima de todo.
Conclusión
El Skoda Octavia Combi GLX TDI del año 2000 es un coche que, a pesar del paso del tiempo, sigue siendo un ejemplo de ingeniería práctica y eficiente. Su combinación de un motor diésel fiable y económico, un espacio interior generoso y un maletero líder en su clase lo convierten en un vehículo ideal para familias o para aquellos que necesitan un coche versátil para el día a día. No es un coche que busque emocionar con prestaciones deportivas o un diseño rompedor, sino que se centra en cumplir su función con solvencia y sin complicaciones. Es un compañero de viaje honesto, robusto y con un coste de mantenimiento contenido, que ofrece una experiencia de conducción confortable y segura. En definitiva, un coche que, sin grandes alardes, cumple con creces lo que promete.




