Subaru BRZ Sport Aut. · 200 CV (2012-2013)

2012
Gasolina
RWD
Automático 6v
Subaru BRZ - Vista 1
Subaru BRZ - Vista 2
Subaru BRZ - Vista 3
Subaru BRZ - Vista 4

Especificaciones y análisis del Subaru BRZ

Potencia

200CV

Par

205Nm

Consumo

7.1l/100

Emisiones

164g/km

0-100 km/h

8.2s

Vel. Máx.

210km/h

Peso

1337kg

Precio

32,900

Resumen técnico

Combustible

Gasolina

Transmisión

Automático 6v

Tracción

RWD

Plazas

4 / 2 puertas

Maletero

243 L

Depósito

50 L

Potencia

147 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima200 CV / 147 kW
Par máximo205 Nm
Tipo de combustibleGasolina
TransmisiónAutomático 6v

Capacidades

Depósito50 L
Maletero243 L

Análisis detallado del Subaru BRZ Sport Aut. · 200 CV (2012-2013)

Descripción general

El Subaru BRZ Sport Aut. de 2012 es un coupé que encarna la pasión por la conducción pura. Con su motor bóxer de 200 CV y tracción trasera, este coche fue diseñado para ofrecer una experiencia al volante inigualable, priorizando la agilidad y el disfrute en cada curva. Es un vehículo que, desde su concepción, buscó conectar al conductor con la carretera de una manera visceral, alejándose de las tendencias de la época para ofrecer un deportivo auténtico y accesible.

Experiencia de conducción

Conducir el BRZ Sport Aut. es una experiencia que apela directamente a los sentidos. Su bajo centro de gravedad y su dirección precisa te hacen sentir cada matiz del asfalto. El motor de 200 CV, aunque no es el más potente, entrega su fuerza de manera lineal y emocionante, invitándote a exprimir cada marcha. La caja de cambios automática de 6 velocidades, aunque no tan purista como una manual, permite una conducción fluida y dinámica, manteniendo el motor en su punto óptimo de rendimiento. Es un coche que te hace sonreír en cada curva, un verdadero juguete para los amantes de la conducción deportiva.

Diseño y estética

El diseño del Subaru BRZ de 2012 es una declaración de intenciones. Sus líneas afiladas y su silueta baja y ancha transmiten una sensación de dinamismo y deportividad. Es un coupé clásico, con un capó largo y una zaga corta, que evoca la esencia de los deportivos japoneses. Cada elemento, desde los faros hasta las tomas de aire, está pensado para optimizar la aerodinámica y realzar su carácter atlético. Es un coche que llama la atención sin ser ostentoso, un diseño atemporal que sigue siendo atractivo hoy en día.

Tecnología y características

Aunque el BRZ de 2012 no destacaba por una profusión de tecnología de vanguardia en el habitáculo, su verdadera innovación reside en su ingeniería mecánica. El motor bóxer de inyección mixta directa/indirecta, desarrollado en colaboración con Toyota, es una joya de la ingeniería que ofrece un equilibrio perfecto entre rendimiento y eficiencia. La suspensión McPherson delantera y el paralelogramo deformable trasero, junto con una dirección asistida eléctrica de respuesta rápida, garantizan un comportamiento dinámico excepcional. Es una tecnología enfocada en la experiencia de conducción, donde la conexión entre el hombre y la máquina es primordial.

Competencia

En su lanzamiento, el Subaru BRZ Sport Aut. se enfrentó a rivales como el Mazda MX-5, el Hyundai Genesis Coupé y, por supuesto, su hermano gemelo, el Toyota GT86. Frente a ellos, el BRZ ofrecía una propuesta única: un coupé 2+2 con motor bóxer y tracción trasera, enfocado en la pureza de la conducción. Si bien algunos rivales podían ofrecer más potencia o un interior más lujoso, pocos podían igualar la sensación de equilibrio y agilidad que transmitía el BRZ, convirtiéndolo en una opción muy atractiva para los entusiastas.

Conclusión

El Subaru BRZ Sport Aut. de 2012 es más que un coche; es una filosofía sobre ruedas. Es un homenaje a la conducción deportiva, un vehículo que prioriza la diversión y la conexión con la carretera por encima de las cifras de potencia o el lujo superfluo. Su diseño atemporal, sus sensaciones puras y su ingeniería enfocada en el conductor lo convierten en un clásico moderno. Es un coche para aquellos que entienden que la verdadera emoción no siempre reside en la velocidad máxima, sino en la forma en que se llega a ella.