Especificaciones y análisis del Subaru Legacy
Potencia
156CV
Par
223Nm
Consumo
9.7l/100
Emisiones
-g/km
0-100 km/h
9s
Vel. Máx.
208km/h
Peso
1485kg
Precio
28,662€
Resumen técnico
Gasolina
Manual 5v
AWD
5 / 4 puertas
455 L
64 L
115 kW
Actual
Especificaciones técnicas
Motor
Capacidades
Análisis detallado del Subaru Legacy 2.5 GX Luxe · 156 CV (1998-2003)
Descripción general
El Subaru Legacy 2.5 GX Luxe de 1999 es un sedán que encarna la filosofía de la marca japonesa: tracción integral permanente, motor bóxer y una fiabilidad a prueba de balas. Con un precio de 28.662 euros en su momento, se posicionaba como una alternativa interesante para quienes buscaban un coche diferente, con un toque de exclusividad y una capacidad de agarre superior en cualquier condición.
Experiencia de conducción
Al volante del Legacy, la sensación de seguridad es palpable. Su tracción integral AWD proporciona una adherencia excepcional, transmitiendo confianza en curvas y superficies deslizantes. El motor bóxer de 2.5 litros y 156 CV, aunque no es un derroche de potencia, ofrece una entrega suave y progresiva, con un par motor de 223 Nm a 3600 rpm que permite recuperaciones decentes. La aceleración de 0 a 100 km/h en 9 segundos y una velocidad máxima de 208 km/h lo sitúan en un buen término medio para la época. La suspensión tipo McPherson en ambos ejes, junto con las barras estabilizadoras, contribuye a un comportamiento equilibrado, absorbiendo bien las irregularidades del terreno sin sacrificar la estabilidad. El consumo combinado de 9.7 l/100km es razonable para un coche de su tamaño y con tracción total.
Diseño y estética
El diseño del Subaru Legacy de 1999 es sobrio y funcional, sin grandes alardes estéticos, pero con una elegancia atemporal. Sus líneas son limpias y fluidas, con una silueta clásica de sedán que prioriza la habitabilidad y la aerodinámica. Las dimensiones de 4605 mm de largo, 1695 mm de ancho y 1415 mm de alto, junto con una distancia entre ejes de 2650 mm, le otorgan una presencia sólida en la carretera. El maletero de 455 litros es suficiente para el uso diario y los viajes familiares. En el interior, la ergonomía es buena y los materiales, aunque no lujosos, son duraderos y bien ajustados, pensados para resistir el paso del tiempo.
Tecnología y características
En el apartado tecnológico, el Legacy 2.5 GX Luxe de 1999 destacaba por su motor bóxer de 4 cilindros y 2457 cc, una configuración que le otorga un centro de gravedad bajo y una suavidad de funcionamiento característica. La inyección indirecta y las 4 válvulas por cilindro optimizaban la combustión. La tracción integral permanente (AWD) era su seña de identidad, un sistema mecánico robusto y eficaz que garantizaba la máxima tracción en todo momento. La transmisión manual de 5 velocidades, aunque no era la más rápida, ofrecía un manejo preciso y fiable. En cuanto a seguridad, contaba con frenos de disco ventilados delante y discos macizos detrás, proporcionando una capacidad de frenado adecuada para su peso de 1485 kg.
Competencia
En su segmento, el Subaru Legacy competía con berlinas de tracción delantera como el Volkswagen Passat, el Ford Mondeo o el Opel Vectra, y con modelos de tracción trasera como el BMW Serie 3. Sin embargo, su principal diferenciador era la tracción integral permanente, que lo acercaba a rivales como el Audi A4 quattro, aunque con un enfoque más práctico y menos pretencioso. Su propuesta de valor residía en la combinación de fiabilidad, seguridad y capacidad todoterreno ligera, algo que pocos de sus competidores podían ofrecer en ese rango de precios.
Conclusión
El Subaru Legacy 2.5 GX Luxe de 1999 es un coche para aquellos que valoran la ingeniería sólida, la seguridad y la capacidad de afrontar cualquier condición climática. No es el más rápido ni el más lujoso, pero su fiabilidad mecánica y su tracción integral lo convierten en un compañero de viaje incansable y seguro. Es un coche que, con el mantenimiento adecuado, puede seguir ofreciendo un servicio excelente durante muchos años, demostrando que la durabilidad y la funcionalidad pueden ser tan atractivas como el diseño o las prestaciones puras.




