Especificaciones y análisis del Toyota Avensis
Potencia
116CV
Par
280Nm
Consumo
5.8l/100
Emisiones
155g/km
0-100 km/h
11.4s
Vel. Máx.
195km/h
Peso
1455kg
Precio
22,905€
Resumen técnico
Gasóleo
Manual 5v
FWD
5 / 4 puertas
520 L
60 L
85 kW
Actual
Especificaciones técnicas
Motor
Capacidades
Análisis detallado del Toyota Avensis Sedán 2.0 D-4D Sol · 116 CV (2003-2006)
Descripción general
El Toyota Avensis Sedán 2.0 D-4D Sol de 2003 se presenta como una berlina que encarna la fiabilidad y la practicidad, un vehículo diseñado para el día a día que no renuncia a la comodidad. Con su motor diésel de 116 CV, este Avensis prometía eficiencia y un rendimiento adecuado para la mayoría de las situaciones, consolidándose como una opción sensata en el segmento de las berlinas medias.
Experiencia de conducción
Al volante del Avensis, la sensación predominante es de aplomo y seguridad. Su motor diésel, aunque no es un derroche de potencia, entrega sus 116 CV de forma lineal y suficiente para mover con soltura sus 1455 kg. La aceleración de 0 a 100 km/h en 11.4 segundos y una velocidad máxima de 195 km/h lo sitúan en un rango competente para la época. La suspensión, tipo McPherson delante y paralelogramo deformable detrás, filtra bien las irregularidades del asfalto, ofreciendo un confort de marcha notable. La dirección asistida eléctrica, aunque carece de la retroalimentación más deportiva, cumple su función con suavidad. Es un coche que invita a viajes largos, donde su bajo consumo combinado de 5.8 l/100km se convierte en un gran aliado, transmitiendo una tranquilidad que pocos rivales podían igualar.
Diseño y estética
El diseño del Toyota Avensis de 2003 es un reflejo de la sobriedad y la funcionalidad. Sus líneas son limpias y atemporales, sin estridencias, buscando una elegancia discreta que no pasa de moda. La carrocería sedán de 4 puertas, con 4630 mm de largo, 1760 mm de ancho y 1480 mm de alto, ofrece una presencia equilibrada. El interior, aunque no deslumbra por su audacia, está diseñado con una ergonomía impecable y materiales que, sin ser lujosos, transmiten durabilidad. El maletero de 520 litros es generoso, un punto fuerte para las familias. Es un diseño que prioriza la habitabilidad y la facilidad de uso sobre la espectacularidad, un coche que se integra en el paisaje sin llamar la atención, pero que cumple con creces su cometido.
Tecnología y características
En 2003, el Toyota Avensis incorporaba una tecnología sólida y probada. Su motor 2.0 D-4D con inyección directa por conducto común, turbo de geometría variable e intercooler, era un referente en eficiencia y fiabilidad diésel. La transmisión manual de 5 velocidades, aunque no la más moderna, era precisa y robusta. En cuanto a seguridad, contaba con frenos de disco ventilados de 295 mm delante y discos de 280 mm detrás, ofreciendo una capacidad de frenado adecuada. La dirección asistida eléctrica contribuía a una conducción más cómoda. Aunque no destacaba por innovaciones disruptivas, su tecnología se centraba en la durabilidad y el buen funcionamiento, elementos clave de la filosofía Toyota.
Competencia
En su segmento, el Toyota Avensis Sedán 2.0 D-4D Sol se enfrentaba a duros competidores como el Volkswagen Passat, el Ford Mondeo, el Opel Vectra o el Peugeot 406. Frente a ellos, el Avensis destacaba por su reputación de fiabilidad inquebrantable y un confort de marcha muy logrado. Si bien algunos rivales podían ofrecer una dinámica de conducción más deportiva o un diseño interior más vanguardista, el Avensis se posicionaba como la opción más racional y duradera, un coche que prometía pocos quebraderos de cabeza y un mantenimiento predecible.
Conclusión
El Toyota Avensis Sedán 2.0 D-4D Sol de 2003 es un coche que, a pesar de los años, sigue siendo una opción muy interesante para quienes buscan una berlina fiable, cómoda y económica de mantener. Su diseño sobrio, su motor diésel eficiente y su reputación de durabilidad lo convierten en un compañero de viaje incansable. Es un coche que no busca la emoción desbordante, sino la tranquilidad y la funcionalidad en cada kilómetro, un verdadero ejemplo de la ingeniería japonesa al servicio de la vida cotidiana.




