Especificaciones y análisis del Volkswagen Bora
Potencia
101CV
Par
145Nm
Consumo
8.6l/100
Emisiones
-g/km
0-100 km/h
13.5s
Vel. Máx.
185km/h
Peso
1211kg
Precio
17,916€
Resumen técnico
Gasolina
Automático 4v
FWD
5 / 4 puertas
455 L
55 L
74 kW
Actual
Especificaciones técnicas
Motor
Capacidades
Análisis detallado del Volkswagen Bora Conceptline 1.6 Aut. · 101 CV (1998-2000)
Descripción general
El Volkswagen Bora de 1999, en su versión Conceptline 1.6 Automático, se presenta como una berlina compacta que buscaba ofrecer un equilibrio entre la sobriedad alemana y un toque de distinción. Con sus 4 puertas y un motor de gasolina de 101 CV, este modelo se posicionaba como una opción sensata para aquellos que valoraban la fiabilidad y la comodidad en el día a día, sin grandes pretensiones deportivas. Su precio de 17.916 euros en su momento lo situaba en un segmento competitivo, donde la marca Volkswagen ya gozaba de una sólida reputación.
Experiencia de conducción
Al volante del Bora 1.6 Automático, la experiencia es de una conducción tranquila y predecible. El motor de 101 CV, aunque no es un derroche de potencia, cumple con solvencia para la mayoría de situaciones cotidianas, especialmente en ciudad y en trayectos interurbanos. La caja de cambios automática de 4 velocidades, si bien no es la más rápida o sofisticada, ofrece transiciones suaves que contribuyen a una marcha relajada. La suspensión, de tipo McPherson delante y de rueda tirada con elemento torsional detrás, filtra bien las irregularidades del asfalto, proporcionando un confort de marcha notable. La dirección, aunque carece de la inmediatez de modelos más deportivos, es precisa y facilita las maniobras. En general, el Bora transmite una sensación de solidez y seguridad, invitando a viajes placenteros y sin sobresaltos, aunque con unas prestaciones que invitan a la calma, como su aceleración de 0 a 100 km/h en 13.5 segundos y una velocidad máxima de 185 km/h.
Diseño y estética
El diseño del Volkswagen Bora de 1999 es un claro reflejo de la filosofía de la marca en aquella época: líneas limpias, sobrias y funcionales. Su carrocería de 4 puertas presenta una silueta clásica de berlina, con un frontal que integra los faros de forma armoniosa y una parrilla discreta. Las dimensiones, con 4376 mm de largo, 1735 mm de ancho y 1446 mm de alto, le otorgan una presencia equilibrada en la carretera. El interior, aunque no destaca por su audacia, es ergonómico y está bien rematado, con materiales que transmiten durabilidad. La habitabilidad es correcta para cuatro ocupantes, y el maletero, con 455 litros, ofrece una capacidad generosa para el equipaje. Es un diseño que, sin buscar llamar la atención, envejece con dignidad y sigue siendo funcional.
Tecnología y características
En el apartado tecnológico, el Volkswagen Bora 1.6 Automático de 1999 incorporaba lo esperable para su segmento y época. Su motor de gasolina de 1595 cc, con 4 cilindros y 2 válvulas por cilindro, utilizaba inyección indirecta, una tecnología probada y fiable. La transmisión automática de 4 velocidades era un punto a favor para la comodidad en la conducción urbana. En cuanto a la seguridad, contaba con frenos de disco ventilados en el eje delantero y discos en el trasero, complementados por un sistema de suspensión bien ajustado que incluía barras estabilizadoras tanto delante como detrás. Aunque no disponía de las avanzadas ayudas a la conducción actuales, su equipamiento básico estaba enfocado en la seguridad pasiva y la durabilidad de sus componentes, como el bloque de hierro y la culata de aluminio de su motor.
Competencia
En el mercado de finales de los 90, el Volkswagen Bora 1.6 Automático se enfrentaba a una competencia robusta en el segmento de las berlinas compactas. Sus principales rivales incluían modelos como el Opel Astra Sedán, el Ford Focus Sedán, el Renault Mégane Classic o el Peugeot 306 Sedán. Frente a ellos, el Bora ofrecía la reputación de calidad y solidez de Volkswagen, un interior bien construido y un confort de marcha notable. Si bien algunos rivales podían ofrecer motores más potentes o diseños más atrevidos, el Bora se distinguía por su fiabilidad y su enfoque en la practicidad y la durabilidad, lo que lo convertía en una opción muy atractiva para un público que buscaba un coche para el largo plazo.
Conclusión
El Volkswagen Bora 1.6 Automático de 1999 es un coche que, a pesar de los años, mantiene su esencia de berlina compacta fiable y confortable. No es un vehículo para los amantes de las emociones fuertes, sino para aquellos que valoran la tranquilidad, la durabilidad y la funcionalidad en su transporte diario. Su diseño atemporal, su interior bien rematado y su mecánica probada lo convierten en una opción interesante en el mercado de segunda mano para quienes buscan un coche robusto y sin complicaciones. Es un testimonio de la ingeniería alemana enfocada en la longevidad y la satisfacción del usuario a largo plazo, un compañero fiel para la vida cotidiana.




