Especificaciones y análisis del Volkswagen Bora
Potencia
101CV
Par
240Nm
Consumo
5.1l/100
Emisiones
-g/km
0-100 km/h
12.1s
Vel. Máx.
188km/h
Peso
1288kg
Precio
23,490€
Resumen técnico
Gasóleo
Manual 5v
FWD
5 / 4 puertas
455 L
55 L
74 kW
Actual
Especificaciones técnicas
Motor
Capacidades
Análisis detallado del Volkswagen Bora Trendline 1.9 TDI 100 CV (2004-2005)
Descripción general
El Volkswagen Bora de 1999, en su versión Trendline 1.9 TDI de 100 CV, se presenta como una berlina compacta que, a pesar de sus años, sigue siendo un referente de la ingeniería alemana. Con un motor diésel robusto y una estética sobria, este modelo buscaba ofrecer una alternativa más elegante y con mayor empaque que su hermano, el Golf, del que derivaba.
Experiencia de conducción
Al volante del Bora, la sensación predominante es de solidez y aplomo. El motor 1.9 TDI de 100 CV, aunque no es un derroche de potencia, entrega su par de 240 Nm a bajas revoluciones (1800 rpm), lo que se traduce en una respuesta contundente y una buena capacidad de recuperación, ideal para el día a día y viajes largos. La dirección, de cremallera, ofrece una buena conexión con la carretera, y la suspensión, tipo McPherson delante y de rueda tirada con elemento torsional detrás, filtra eficazmente las irregularidades del asfalto sin sacrificar estabilidad. La velocidad máxima de 188 km/h y una aceleración de 0 a 100 km/h en 12.1 segundos demuestran que, si bien no es un deportivo, cumple con creces para una conducción relajada y eficiente. El consumo combinado de 5.1 l/100km es un punto fuerte, haciendo de este Bora un coche económico en el uso.
Diseño y estética
El diseño del Volkswagen Bora de 1999 es un claro ejemplo de la filosofía de Volkswagen de la época: líneas limpias, funcionales y atemporales. Su carrocería de 4 puertas, con una longitud de 4376 mm y una anchura de 1735 mm, le confiere una presencia discreta pero elegante. El frontal, con sus faros rectangulares y la parrilla característica de la marca, transmite seriedad. La zaga, bien integrada, completa un conjunto armonioso. En el interior, la sobriedad es la tónica dominante, con materiales de buena calidad y un salpicadero ergonómico que prioriza la funcionalidad. Aunque carece de grandes alardes estéticos, su diseño ha envejecido con dignidad, manteniendo un atractivo clásico.
Tecnología y características
En el apartado tecnológico, el Bora de 1999, aunque no contaba con las innovaciones actuales, incorporaba elementos que eran avanzados para su tiempo. El motor 1.9 TDI con inyección directa por bomba inyector, turbo de geometría variable e intercooler, era una referencia en eficiencia y rendimiento diésel. La transmisión manual de 5 velocidades, robusta y precisa, complementaba a la perfección el conjunto mecánico. En cuanto a seguridad, contaba con frenos de disco ventilados delante y discos detrás, y estabilizadoras en ambos ejes, lo que contribuía a una buena dinámica de conducción. La ausencia de un distintivo ambiental DGT es un recordatorio de que la normativa ha evolucionado, pero en su momento, este motor era un ejemplo de tecnología diésel avanzada.
Competencia
En su segmento, el Volkswagen Bora competía con modelos como el Opel Astra Sedán, el Ford Focus Sedán o el Renault Mégane Classic. Frente a ellos, el Bora destacaba por su calidad de construcción, la eficiencia de su motor TDI y una imagen de marca que transmitía mayor prestigio y durabilidad. Si bien algunos rivales podían ofrecer diseños más atrevidos o equipamientos más completos en ciertas versiones, el Bora se posicionaba como una opción más racional y fiable, con un valor residual generalmente superior.
Conclusión
El Volkswagen Bora Trendline 1.9 TDI de 100 CV de 1999 es un coche que, a pesar del paso del tiempo, mantiene su esencia de berlina compacta robusta, eficiente y fiable. Su motor diésel es un caballo de batalla, capaz de ofrecer un buen rendimiento con consumos ajustados. Su diseño sobrio y funcional, junto con una calidad de construcción notable, lo convierten en una opción interesante para quienes buscan un vehículo práctico y duradero. Es un coche que no busca impresionar, sino cumplir con su cometido de manera ejemplar, ofreciendo una experiencia de conducción sólida y predecible. Un clásico moderno que aún tiene mucho que ofrecer.




