Volkswagen Golf 3p Highline 1.6 Aut. · 102 CV (2000-2003)

1997
Gasolina
FWD
Automático 4v
Volkswagen Golf - Vista 1
Volkswagen Golf - Vista 2
Volkswagen Golf - Vista 3
Volkswagen Golf - Vista 4

Especificaciones y análisis del Volkswagen Golf

Potencia

102CV

Par

148Nm

Consumo

8l/100

Emisiones

-g/km

0-100 km/h

12.7s

Vel. Máx.

185km/h

Peso

1155kg

Precio

20,510

Resumen técnico

Combustible

Gasolina

Transmisión

Automático 4v

Tracción

FWD

Plazas

5 / 3 puertas

Maletero

330 L

Depósito

55 L

Potencia

75 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima102 CV / 75 kW
Par máximo148 Nm
Tipo de combustibleGasolina
TransmisiónAutomático 4v

Capacidades

Depósito55 L
Maletero330 L

Análisis detallado del Volkswagen Golf 3p Highline 1.6 Aut. · 102 CV (2000-2003)

Descripción general

El Volkswagen Golf de 1997, en su versión de 3 puertas Highline 1.6 Automático, representa una era donde la fiabilidad y la funcionalidad se unían a un toque de distinción. Este modelo, con su motor de gasolina de 102 CV y transmisión automática de 4 velocidades, ofrecía una experiencia de conducción cómoda y sin complicaciones, ideal para el día a día y escapadas ocasionales. Su diseño atemporal y la calidad de construcción inherente a Volkswagen lo convirtieron en un referente en su segmento, un coche que prometía durabilidad y un valor residual sólido.

Experiencia de conducción

Al volante de este Golf, la sensación predominante es de solidez y control. La dirección, aunque no excesivamente comunicativa, es precisa y el coche se siente plantado en la carretera. El motor de 1.6 litros y 102 CV, combinado con la caja automática, ofrece una respuesta suave, aunque sin grandes alardes de deportividad. Es un coche que invita a una conducción relajada, donde la comodidad prima sobre las prestaciones puras. La suspensión tipo McPherson delantera y de rueda tirada con elemento torsional trasera, junto con los frenos de disco en ambos ejes, proporcionan un equilibrio adecuado entre confort y seguridad. No es un coche para emociones fuertes, sino para disfrutar de cada trayecto con tranquilidad y confianza.

Diseño y estética

El diseño del Volkswagen Golf de 1997 es un ejemplo de cómo la simplicidad puede ser elegante y duradera. Sus líneas son limpias y funcionales, sin estridencias, lo que le ha permitido envejecer con una dignidad notable. La carrocería de 3 puertas le confiere un aspecto más juvenil y deportivo que la versión de 5 puertas, manteniendo la esencia práctica del modelo. Los detalles de la versión Highline, aunque sutiles, realzan su presencia, aportando un toque de sofisticación. Es un diseño que no busca impresionar a primera vista, sino convencer por su coherencia y su capacidad para resistir el paso del tiempo.

Tecnología y características

En el ámbito tecnológico, el Golf de 1997 se situaba a la vanguardia de su época, aunque hoy en día sus características puedan parecer modestas. Su motor de inyección indirecta de 1.6 litros y 102 CV, con bloque y culata de aluminio, era un ejemplo de eficiencia y durabilidad. La transmisión automática de 4 velocidades, aunque no tan sofisticada como las actuales, ofrecía una gran comodidad en la conducción urbana y en carretera. En cuanto a seguridad, contaba con elementos como los frenos de disco ventilados delanteros y discos traseros, y una estructura de chasis robusta. La dirección de cremallera, aunque sin asistencia variable, era precisa y fiable. Era un coche que priorizaba la funcionalidad y la robustez en su tecnología.

Competencia

En su momento, el Volkswagen Golf de 1997 se enfrentaba a una dura competencia en el segmento de los compactos. Sus principales rivales incluían modelos como el Opel Astra, el Ford Focus, el Renault Mégane y el Peugeot 306. Frente a ellos, el Golf destacaba por su reputación de calidad de construcción, su diseño atemporal y su valor residual. Aunque algunos rivales podían ofrecer un comportamiento más dinámico o un equipamiento más abundante en ciertas versiones, el Golf se posicionaba como la opción más equilibrada y fiable, un coche que inspiraba confianza y que mantenía su atractivo a lo largo del tiempo.

Conclusión

El Volkswagen Golf de 1997 en su versión Highline 1.6 Automático es un coche que, a pesar de los años, sigue siendo un testimonio de la ingeniería alemana. Ofrece una experiencia de conducción cómoda y segura, un diseño que ha resistido el paso del tiempo y una fiabilidad que lo ha convertido en un clásico. Es un coche para aquellos que valoran la solidez, la funcionalidad y la tranquilidad en cada viaje. Aunque no es el más rápido ni el más equipado de su generación, su equilibrio general y su durabilidad lo convierten en una opción muy atractiva para quienes buscan un coche con historia y carácter.