Especificaciones y análisis del Volkswagen Golf
Potencia
110CV
Par
235Nm
Consumo
4.9l/100
Emisiones
-g/km
0-100 km/h
10.6s
Vel. Máx.
193km/h
Peso
1255kg
Precio
20,591€
Resumen técnico
Gasóleo
Manual 5v
FWD
5 / 5 puertas
330 L
55 L
81 kW
Actual
Especificaciones técnicas
Motor
Capacidades
Análisis detallado del Volkswagen Golf Highline 1.9 TDI 110 CV 5p (1997-2000)
Descripción general
El Volkswagen Golf Highline 1.9 TDI de 110 CV de 1997 es un coche que marcó una época, ofreciendo una combinación de eficiencia, rendimiento y la calidad de construcción que se esperaba de Volkswagen. Este modelo, con su motor diésel de inyección directa y turbo, se posicionó como una opción muy atractiva para quienes buscaban un compacto fiable y con un consumo contenido.
Experiencia de conducción
Al volante, el Golf 1.9 TDI de 110 CV ofrecía una experiencia de conducción equilibrada. Su motor diésel, aunque no exento de un sonido característico, entregaba una respuesta contundente desde bajas revoluciones gracias a sus 235 Nm de par a 1900 rpm, lo que se traducía en una buena capacidad de aceleración y recuperación. La suspensión, tipo McPherson delante y de rueda tirada con elemento torsional detrás, proporcionaba un buen compromiso entre confort y estabilidad, absorbiendo las irregularidades del camino sin sacrificar la sensación de control. La dirección, aunque no tan directa como en modelos más deportivos, era precisa y transmitía confianza. En general, era un coche que invitaba a hacer kilómetros con una sensación de solidez y seguridad.
Diseño y estética
El diseño del Volkswagen Golf de 1997, en su versión de 5 puertas, mantenía la esencia de la marca con líneas sobrias y funcionales. Su estética era atemporal, sin grandes estridencias, lo que le permitía envejecer con dignidad. El interior, aunque no lujoso, destacaba por la calidad de sus materiales y un ensamblaje robusto, creando un ambiente acogedor y ergonómico. Los asientos ofrecían un buen soporte y la disposición de los mandos era intuitiva, facilitando la vida a bordo. Era un diseño que priorizaba la practicidad y la durabilidad, características muy valoradas por sus propietarios.
Tecnología y características
En el apartado tecnológico, el Golf 1.9 TDI de 1997 destacaba por su motor diésel de inyección directa con turbo e intercooler, una configuración que en su momento era puntera y que le permitía alcanzar los 110 CV con un consumo muy ajustado de 4.9 l/100km en ciclo combinado. La transmisión manual de 5 velocidades era precisa y bien escalonada, aprovechando al máximo el rango de revoluciones del motor. Aunque carecía de las ayudas electrónicas modernas, su chasis bien puesto a punto y los frenos de disco en ambos ejes (ventilados delante) garantizaban una seguridad activa adecuada para la época. Era un coche que, sin ser un escaparate de la última tecnología, incorporaba soluciones mecánicas muy eficientes y fiables.
Competencia
En su segmento, el Volkswagen Golf Highline 1.9 TDI de 110 CV se enfrentaba a duros competidores como el Opel Astra, el Ford Focus, el Renault Mégane o el Peugeot 306. Frente a ellos, el Golf se distinguía por su reputación de calidad de construcción, la eficiencia de su motor TDI y un valor residual generalmente superior. Aunque algunos rivales podían ofrecer un diseño más atrevido o un equipamiento ligeramente más completo en ciertas versiones, el Golf siempre se mantuvo como una referencia en cuanto a solidez y fiabilidad, lo que le valió la lealtad de muchos compradores.
Conclusión
El Volkswagen Golf Highline 1.9 TDI de 110 CV de 1997 fue un coche excepcional para su tiempo, un verdadero icono que combinaba a la perfección la eficiencia de su motor diésel con la robustez y la calidad de construcción que caracterizan a Volkswagen. Su diseño atemporal, su comportamiento dinámico equilibrado y su bajo consumo lo convirtieron en una opción muy popular y valorada. A pesar de los años, sigue siendo un testimonio de la ingeniería alemana, un coche que ofrecía y sigue ofreciendo una experiencia de conducción satisfactoria y una fiabilidad a prueba del tiempo. Es un clásico moderno que dejó una huella imborrable en la historia del automóvil.




