Especificaciones y análisis del Volkswagen New Beetle
Potencia
116CV
Par
172Nm
Consumo
8.7l/100
Emisiones
210g/km
0-100 km/h
10.9s
Vel. Máx.
185km/h
Peso
1246kg
Precio
25,850€
Resumen técnico
Gasolina
Manual 5v
FWD
4 / 2 puertas
214 L
55 L
85 kW
Actual
Especificaciones técnicas
Motor
Capacidades
Análisis detallado del Volkswagen New Beetle 2.0 · 116 CV (2007-2010)
Descripción general
El Volkswagen New Beetle 2.0 de 2005 es un coche que evoca nostalgia y sonrisas. Con su diseño inconfundible, rinde homenaje al icónico Escarabajo original, pero con un toque moderno y una personalidad propia. Es más que un simple medio de transporte; es una declaración de estilo y una invitación a disfrutar del camino con un espíritu desenfadado. Su motor de gasolina de 116 CV, aunque no es un derroche de potencia, ofrece una experiencia de conducción agradable y suficiente para el día a día, convirtiéndolo en un compañero fiel para quienes buscan algo diferente.
Experiencia de conducción
Al volante del New Beetle, la sensación es de ligereza y agilidad. La dirección es precisa y la suspensión, aunque cómoda, permite sentir la carretera sin ser excesivamente blanda. El motor de 116 CV responde con suavidad, ideal para una conducción relajada en ciudad o para escapadas por carretera. No es un coche de carreras, pero su aceleración de 0 a 100 km/h en 10.9 segundos y su velocidad máxima de 185 km/h son más que adecuadas para la mayoría de las situaciones. La caja de cambios manual de 5 velocidades es fácil de manejar, contribuyendo a una experiencia de conducción placentera y sin complicaciones. Es un coche que te invita a disfrutar del viaje, no solo del destino.
Diseño y estética
El diseño del Volkswagen New Beetle es, sin duda, su característica más distintiva y atractiva. Sus líneas redondeadas y su silueta inconfundible son un guiño al pasado, pero con una interpretación contemporánea. El frontal con sus grandes faros redondos y el capó abombado le confieren una expresión amigable y simpática. La parte trasera sigue la misma filosofía, con una luneta curvada y unos pilotos que complementan el conjunto. En el interior, el diseño es igualmente carismático, con un salpicadero que se extiende en un arco y un gran velocímetro central que recuerda al original. Es un coche que no pasa desapercibido y que siempre arranca una sonrisa.
Tecnología y características
Aunque el New Beetle de 2005 no es un escaparate de la última tecnología, incorpora lo esencial para una conducción cómoda y segura. Su motor de gasolina de 1984 cc con inyección indirecta es un propulsor probado y fiable. En cuanto a la seguridad, cuenta con frenos de disco ventilados delanteros y discos traseros, así como suspensiones tipo McPherson delante y de rueda tirada con elemento torsional detrás, que garantizan una buena estabilidad. La dirección de cremallera ofrece una respuesta directa. En el interior, aunque no hay pantallas táctiles ni asistentes de conducción avanzados, la ergonomía es buena y los controles son intuitivos, lo que facilita la interacción con el vehículo.
Competencia
En su segmento, el Volkswagen New Beetle se enfrentaba a rivales que, si bien ofrecían prestaciones similares, carecían de su carisma y personalidad. Modelos como el MINI Cooper, aunque más deportivo, no tenía la misma evocación histórica. Otros compactos de la época, como el Ford Focus o el Opel Astra, eran más prácticos y racionales, pero no podían competir con el atractivo emocional del New Beetle. Su principal rival era él mismo, ya que su diseño polarizaba opiniones, pero para quienes buscaban un coche con alma y estilo, el New Beetle era una opción única y sin igual.
Conclusión
El Volkswagen New Beetle 2.0 de 2005 es un coche que va más allá de la funcionalidad. Es una experiencia, una declaración de intenciones y un viaje al pasado con los pies en el presente. Su diseño icónico, su conducción agradable y su personalidad inconfundible lo convierten en una opción ideal para aquellos que buscan un coche con carácter y que les haga sentir especiales. No es el más potente ni el más tecnológico, pero su encanto reside en su capacidad para evocar emociones y en su habilidad para convertir cada trayecto en una pequeña aventura. Es un coche para disfrutar, para sonreír y para recordar que la conducción puede ser algo más que un simple desplazamiento.




