Especificaciones y análisis del Volkswagen Passat
Potencia
150CV
Par
210Nm
Consumo
8.4l/100
Emisiones
-g/km
0-100 km/h
9.1s
Vel. Máx.
217km/h
Peso
1361kg
Precio
25,411€
Resumen técnico
Gasolina
Manual 5v
FWD
5 / 5 puertas
495 L
62 L
110 kW
Actual
Especificaciones técnicas
Motor
Capacidades
Análisis detallado del Volkswagen Passat Variant Trendline 1.8T · 150 CV (1997-2000)
Descripción general
El Volkswagen Passat Variant Trendline 1.8T de 1996 es un coche que, a pesar de los años, sigue evocando una sensación de solidez y fiabilidad. Este modelo, con su carrocería familiar, fue diseñado para aquellos que buscaban espacio y confort sin renunciar a un toque de dinamismo. Su motor 1.8T de 150 CV, una joya de la ingeniería de la época, prometía un rendimiento más que adecuado para el día a día y para viajes largos, consolidando la reputación de Volkswagen en el segmento de las berlinas medias.
Experiencia de conducción
Al volante del Passat Variant 1.8T, la sensación es de control y aplomo. El motor turboalimentado ofrece una respuesta enérgica desde bajas revoluciones, lo que se traduce en adelantamientos seguros y una conducción ágil para su tamaño. La suspensión, aunque orientada al confort, mantiene la carrocería bien sujeta, transmitiendo confianza en curvas. Es un coche que invita a devorar kilómetros con una agradable sensación de seguridad y una insonorización que, para su época, era notable, permitiendo conversaciones tranquilas incluso a velocidades de autopista. La dirección, precisa y con el peso justo, contribuye a una experiencia de conducción gratificante.
Diseño y estética
El diseño del Passat Variant de 1996 es un reflejo de la sobriedad y funcionalidad alemana. Sus líneas son limpias y atemporales, sin estridencias, lo que le ha permitido envejecer con dignidad. La carrocería familiar, o Variant, se integra armoniosamente, ofreciendo un maletero generoso y un acceso cómodo. El frontal, con sus faros rectangulares y la parrilla característica de Volkswagen, proyecta una imagen de seriedad y robustez. En el interior, la ergonomía es clave, con un salpicadero bien organizado y materiales que, aunque no lujosos, transmiten durabilidad y un buen ajuste. Es un diseño que prioriza la practicidad y la resistencia al paso del tiempo.
Tecnología y características
En su momento, el Passat Variant 1.8T incorporaba tecnología avanzada para su segmento. El motor 1.8T con inyección indirecta, turbo e intercooler era un referente en eficiencia y prestaciones, ofreciendo una combinación de potencia y un consumo contenido para la época. La transmisión manual de 5 velocidades, precisa y bien escalonada, permitía aprovechar al máximo el potencial del motor. En cuanto a seguridad, contaba con elementos como frenos de disco ventilados delanteros y discos traseros, y una suspensión bien resuelta que garantizaba un buen comportamiento dinámico. Aunque hoy en día parezca básico, en 1996 representaba un estándar elevado de ingeniería y equipamiento.
Competencia
En el competitivo mercado de las berlinas familiares de los años 90, el Volkswagen Passat Variant 1.8T se enfrentaba a duros rivales. Modelos como el Opel Vectra Caravan, el Ford Mondeo Wagon, el Peugeot 406 Break o el Renault Laguna Grandtour eran sus principales contendientes. El Passat se distinguía por su calidad de construcción, la reputación de su motor 1.8T y un equilibrio general que lo hacía muy atractivo para un público que valoraba la fiabilidad y la funcionalidad por encima de todo. Su imagen de marca, asociada a la durabilidad y la ingeniería alemana, le otorgaba una ventaja competitiva.
Conclusión
El Volkswagen Passat Variant Trendline 1.8T de 1996 es un coche que representa la esencia de la ingeniería alemana de finales del siglo XX: robustez, funcionalidad y un rendimiento sólido. Es un vehículo que, a pesar de su edad, sigue siendo una opción interesante para quienes buscan un coche familiar fiable y con un motor capaz. Su diseño atemporal y su calidad de construcción le han permitido resistir el paso del tiempo, ofreciendo una experiencia de conducción que, aunque no exenta de nostalgia, sigue siendo gratificante. Un clásico moderno que aún tiene mucho que ofrecer.




