Especificaciones y análisis del Volkswagen Passat
Potencia
150CV
Par
310Nm
Consumo
8.3l/100
Emisiones
-g/km
0-100 km/h
10.8s
Vel. Máx.
208km/h
Peso
1519kg
Precio
32,797€
Resumen técnico
Gasóleo
Automático 5v
FWD
5 / 5 puertas
495 L
62 L
110 kW
Actual
Especificaciones técnicas
Motor
Capacidades
Análisis detallado del Volkswagen Passat Variant Highline 2.5 TDI tiptronic · 150 CV (1997-2000)
Descripción general
El Volkswagen Passat Variant Highline 2.5 TDI tiptronic de 1996 es un coche que evoca una época de solidez y fiabilidad. Este familiar, con su motor diésel de 150 CV y cambio automático, prometía viajes largos y cómodos, ideal para quienes buscaban un compañero de carretera robusto y espacioso. Su presencia en el mercado marcó un hito para Volkswagen, ofreciendo una combinación de lujo discreto y practicidad que pocos podían igualar en su segmento.
Experiencia de conducción
Al volante de este Passat, la sensación es de aplomo y seguridad. El motor 2.5 TDI, con sus 150 CV y 310 Nm de par desde bajas revoluciones, ofrece una respuesta contundente y progresiva, ideal para adelantar con confianza o mantener cruceros a alta velocidad sin esfuerzo. La caja de cambios tiptronic de 5 velocidades, aunque no es la más rápida de hoy, proporciona transiciones suaves y una experiencia de conducción relajada. La suspensión, con paralelogramo deformable delante y rueda tirada con elemento torsional detrás, filtra bien las irregularidades del asfalto, garantizando un confort notable para todos los ocupantes. Es un coche que invita a devorar kilómetros, con una dirección precisa que transmite confianza y unos frenos de disco ventilados delante y macizos detrás que cumplen su función con solvencia.
Diseño y estética
El diseño del Passat Variant de 1996 es un reflejo de la sobriedad y funcionalidad alemana. Sus líneas son limpias y atemporales, sin estridencias, pero con una elegancia inherente que aún hoy se aprecia. La carrocería familiar, o Variant, maximiza el espacio interior y la capacidad de carga, con un maletero de 495 litros que lo convierte en un aliado perfecto para familias o para quienes necesitan transportar mucho equipaje. Los detalles Highline, aunque sutiles, añaden un toque de distinción, con acabados que realzan la calidad percibida del conjunto. Es un diseño que prioriza la utilidad y la durabilidad sobre las modas pasajeras.
Tecnología y características
En su época, el Passat Variant 2.5 TDI tiptronic incorporaba tecnología avanzada para su segmento. El motor diésel de inyección directa con turbo de geometría variable e intercooler era un referente en eficiencia y rendimiento. La transmisión tiptronic ofrecía la comodidad de un automático con la posibilidad de un control manual secuencial, algo innovador para la época. Aunque hoy en día sus sistemas de infoentretenimiento y asistencia a la conducción puedan parecer básicos, en 1996 representaba un estándar de confort y seguridad. La construcción con bloque de hierro y culata de aluminio en el motor, junto con una suspensión bien resuelta, demostraba un compromiso con la ingeniería robusta y duradera.
Competencia
En el competitivo mercado de los familiares premium de los años 90, el Volkswagen Passat Variant se enfrentaba a duros rivales. Modelos como el Audi A4 Avant, el BMW Serie 3 Touring o el Mercedes-Benz Clase C Estate ofrecían alternativas con un enfoque similar en cuanto a calidad y prestaciones. Otros competidores como el Opel Vectra Caravan o el Ford Mondeo Wagon también luchaban por su cuota de mercado, aunque el Passat se distinguía por su equilibrio entre lujo, espacio y la reputación de fiabilidad de Volkswagen. Su motor 2.5 TDI le daba una ventaja en prestaciones y eficiencia frente a muchos de sus contemporáneos.
Conclusión
El Volkswagen Passat Variant Highline 2.5 TDI tiptronic de 1996 es más que un coche; es un testimonio de una era en la que la ingeniería alemana buscaba la perfección en la funcionalidad y la durabilidad. Ofrece una experiencia de conducción serena y potente, un diseño atemporal y un espacio interior generoso que lo convierten en un clásico moderno. Es un vehículo que, a pesar de los años, sigue transmitiendo una sensación de solidez y confianza, un compañero fiel para cualquier viaje. Su legado perdura como un ejemplo de cómo un coche familiar puede ser a la vez práctico, elegante y gratificante de conducir.




